"Wanda" fue una película ignorada hasta que Isabelle Huppert la rescató del olvido y la editó en DVD en 2005. Resulta curioso que en la época de los 70´, la del Nuevo Hollywood, películas como "Easy rider, 1969" hayan alcanzado un aura de mito, pero que casi nadie haya oido hablar de "Wanda" antes del siglo XXI. Pocas reivindicaciones: Marguerite Duras dijo en 1990 que "...en Wanda hay un milagro. Normalmente existe una distancia entre representación y texto, entre el sujeto y la acción, pero aquí, la distancia se anula completamente...Ella es más auténtica en la película que en la vida real". Y es que la actriz Barbara Loden, casada con Elia Kazan, e influida por las corrientes del cine independiente, con una financiación escasa, se aventuró a filmar un relato propio (ayudado en primera estancia por Kazan): un guión con ciertos toques autobiográficos.
"Wanda" aborda la historia de una mujer excluida siempre de su entorno. Remisa con las responsabilidades familiares, en cierta forma cansada de vivir, de formar parte de una comunidad pobre, de un espacio industrial excluyente que recuerda al cine de Antonioni (la Pensylva industrial de las minas de carbón) pronto toma la decisión de aceptar la propuesta de divorcio de su esposo, decidiendo no volver a saber nada de sus hijos. A partir de aqui, la película se centra en sus movimientos, en los desplazamientos de Wanda por diferentes espacios, trasladando el film esa potente sensación de falta de afinidad hacia las personas y los lugares.
Hay una secuencia curiosa donde Wanda entra en un cine para ver una película en la que participa el cantante Rapahel ("El golfo, 1969"). Allí se queda medio dormida y descubre que la han robado el bolso y su dinero. Toda esta secuencia apunta hacia la desconexión. Porque este es el sentimiento principal que flota en la película. Un camino sin propósito, de desplazamientos en coche sin destino claro. Cuando está con otras personas su presencia se traduce en invisibilidad. Y cuando se acerca a establecimientos, muchas veces no logra ni a entrar, manteniendose fuera, en el umbral.
Esta forma de profundizar en un personaje sin penetrar en su historia, simplemente a través del extrañamiento, de la observación objetiva (con una cámara que recuerda muchas veces al cine independiente de Warhol) es propio del cine de Cassavetes quien tiende a contemplar a la gente como un entomólogo. Pero aquí, la diferencia más importante reside en que, como decía Duras, Wanda es Barbara Loden. Loden se filma a sí misma, llegando a encontrar dificultades al encuadrar sus movimientos, ya que muchas veces son improvisados, tendentes a la exclusión, al apartamiento de la escena, manteniéndose siempre al margen. Lo que traslada "Wanda" son principalmente sensaciones, que apuntan al rol de la mujer de los 70´, quienes no llegan a formar parte de la sociedad en la que vive.
En la segunda parte del film, Wanda se encontrará con un criminal, Norman (Michael Higgins) aventurandose a una vida de delicuencia que recuerda al "Bonnie & Clyde, 1967" de Penn, pero en una concepción antitética, donde Wanda, a pesar de enamorarse, sigue mostrándose apática con todo y con todos.



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