Resistiré 

Estrenos

La sociedad de la nieve (España-Estados Unidos-Uruguay-Chile/2023). Dirección: Juan Antonio Bayona.

Lo imposible, otra vez, se hace palpable.

Hay en esta película algo de versión oficial y hasta definitiva de lo ocurrido en octubre de 1972, cuando un avión con un entusiasta grupo de rugbiers uruguayos cayó en plena Cordillera de los Andes. Dieciséis de los cuarenta pasajeros sobrevivieron, en las peores condiciones posibles, y contra todo pronóstico. Y con ellos la memoria de los que no lo lograron.

El mérito principal de La sociedad de la nieve radica en su fisicidad. Es una película de cuerpos que sufren pero su norte es representar un cuerpo mayor, que es el grupo, aquello que hay que preservar a toda costa. Ese parece ser el objetivo, más allá del retrato con alta fidelidad a los hechos o la notable pericia técnica para reconstruir un todo verosímil. Su estilo inmersivo e hiperrealista también puede suponer un desafío mayor para el espectador, que se vuelve uno más en la hostilidad de la montaña, y esto puede llegar a ser por momentos intolerable. La experiencia de visionado es demandante, no sólo desde lo emocional sino también desde lo físico. A lo largo de toda la proyección se podía palpar la tensión del público en la sala.

En las adaptaciones previas de esta historia ciertas limitaciones técnicas o el cambio de idioma operaban como atenuantes. Nada de eso ocurre aquí. Como ejemplo basta la notable secuencia del accidente, casi al inicio, en donde se puede sentir el peso del avión y de sus tripulantes. Hay que señalar también que la edición de sonido ayuda mucho a lograr ese verosímil.

No se trata tampoco de excederse en virtudes técnicas o estímulos audiovisuales para convertir la tragedia en espectáculo. La sociedad de la nieve se reserva momentos de silencio e introspección. También se toma los tiempos que sean necesarios para retratar a cada uno de los integrantes de esta sociedad. En cuanto a la duración, la película nunca se hace larga, e incluso puede llegar a apurarse un poco al retratar la expedición final que duró 10 días y tiene poco tiempo en pantalla. Es probable que el primer corte haya tenido una duración mayor. Hay, de todas formas, un equilibrio general que se sostiene.

El hecho retratado tiene además muchas características únicas y configuró una suerte de experimento de convivencia sin igual, con algunas características prácticamente irrepetibles, y la paradoja de que si todos hubieran sobrevivido al accidente, todos hubieran muerto después. Ese extraño y cruel balance entre vivos y muertos es el que se pone en primer plano. Bayona se ocupa del que probablemente sea el tema más difícil de contar, la desesperada búsqueda de alimento, y de las decisiones que tuvieron que tomar los sobrevivientes, sin caer en lo posible en sensacionalismos ni en el gore pero sin esquivar los conflictos suscitados y algunas aclaraciones tan crueles como necesarias, mostrando cómo se van rompiendo los diques morales a lo largo del tiempo y las circunstancias.

Si en Lo imposible la épica de supervivencia sucedía durante 72 horas, los 72 días de lo ocurrido en los Andes le dan otra escala. Y ya que hablamos de escala, estamos ante un film concebido para ser visto en sala. Si bien pronto se estrenará en Netflix, es muy recomendable verla en la pantalla de mayor tamaño posible.

El paso del tiempo desde aquella tragedia sirve además para tomar una distancia reflexiva imposible en otras versiones previas. Esto también se advierte en el punto de vista del narrador elegido. Y también puede llamar la atención la presencia en roles muy pequeños de los propios sobrevivientes, que probablemente pocos adviertan y que opera más como un aval que como una colección de lúdicos cameos. No es un dato menor que ellos apoyen esta versión habiendo sido tan críticos de las anteriores, y que hayan decidido ser parte de este doloroso regreso a un pasado que, como bien dice la voz en off que articula el relato, es lo que más cambia.

Otras películas sobre la Tragedia de los Andes

Como se dijo, no es el primer abordaje a esta historia, ese mérito le corresponde a la muy floja (y sensacionalista) Supervivientes de Los Andes, de René Cardona Jr., una producción mexicana hecha en 1976, apenas 4 años después de los hechos. Con una realización torpe, su pobreza técnica y narrativa pedía a gritos una mejor versión. Esa fue la premisa de la mucho más eficaz y profesional ¡Viven! (así, con signos de exclamación), de 1993, dirigida por Frank Marshall, no exenta por ello de debilidades y simplificaciones, y una traducción al inglés que no solo fue idiomática. En cuanto a los documentales, hay muchos, sobre todo hechos para televisión, pero el que no se puede soslayar es el del año 2007, muy recomendable por los testimonios de primera mano de todos los protagonistas, dirigido por el cineasta uruguayo Gonzalo Arijón y que comparte título con el film de Bayona. La sociedad de la nieve. Recordemos que ese es también el título del libro de Pablo Vierci del año 2009 en el que se basó la película de Bayona, lo que se puede prestar a confusión. Este documental también es conocido como Náufragos: engo de un avión que cayó en las montañas.

Sobre el director

Juan Antonio Bayona (Barcelona, 1975) se hizo muy conocido en el año 2007 por su ópera prima El orfanato, película que terminó de consolidar el cine fantástico y de terror hecho en España en esa década por directores como Alejandro Amenábar o el mexicano Guillermo del Toro (que ofició en como productor de esa película).

Su siguiente trabajo, más ambicioso, es el que más puntos de contacto tiene con su último trabajo, Lo imposible, del año 2012, protagonizada por Naomi Watts y Ewan McGregor (junto a un muy joven Tom Holland) recrea con mucha pericia técnica y buen pulso narrativo la tragedia del tsunami de Tailandia de 2004. Allí ya se percibe la fisicidad al punto de lo agotador.

Menor repercusión tuvo su siguiente proyecto del año 2016, la interesante y algo incomprendida Un monstruo viene a verme, un regreso al género fantástico en sintonía con el cine del mencionado Del Toro, en donde el escape a la fantasía hace contrapunto con una cruel realidad aún más aterradora.

Finalmente Bayona fue el responsable, en 2018 del súper éxito de taquilla Jurassic World, el reino caído, su trabajo más flojo hasta la fecha (en rigor de verdad su único trabajo flojo). En él apenas se puede rastrear alguna leve seña de autor. La impersonal película (a pesar de, o seguramente gracias a una sucesión de convencionalismos) recaudó mucho más de 1.000 millones de dólares.

Con esas espaldas tan anchas de éxito y prestigio previo Bayona tenía carta blanca para elegir prácticamente lo que quisiera para su siguiente trabajo y se decidió por esta recreación del libro de Pablo Vierci, periodista y amigo de la infancia de los sobrevivientes. Un proyecto que llevó más de diez años de elaboración y en el que el director quería trabajar con actores no tan conocidos y rodar en castellano, dos rasgos esenciales para obtener la verosimilitud buscada.

LIGHT

Ilumina y aumenta su visibilidad — ¡sé el primero!

Comentarios 3
Tendencias
Novedades
comments

¡Comparte lo que piensas!

Sé la primera persona en comenzar una conversación.