Crítica de "El diablo probablemente" de Robert Bresson Spoilers

Robert Bresson dirigió en 1977 el filme Le diable probablement o El diablo probablemente con un personaje: ¿Qué podríamos llamar un suicida? Nuestro protagonista odia la vida, pero también detesta la muerte: “Me parece algo espantoso”, dice. ¿En qué quedamos? Lo cierto es que nuestro amigo Charles juega y fantasea con la idea de la muerte. Compra cianuro, escribe en su cuaderno que se va a matar, agarra una pistola, etc

Considero que Charles es un joven deprimido obsesionado con la muerte. Sus pensamientos no le permiten vivir. Es raro verlo sonreír. Siempre con un semblante triste mirando hacia abajo. ¿Cuál es la causa de esta obsesión? No la sabemos, aunque sí sabemos que Charles no siempre fue así, devino de esta manera. Está condenado a una angustia absoluta. Bresson nos muestra poco. Bresson no quiere desvelarnos toda la verdad. No se interesa por decirnos si nuestro protagonista tuvo algún acontecimiento traumático.

La gran pregunta que pareciera que se hacen todos los que ven el filme es: ¿Se trata de un suicidio o de un asesinato? Por un lado, podríamos decir que Charles era un suicida y que tarde o temprano se iba a quitar la vida. Por otro lado, considero más importante pensar que Charles quizá no se hubiera matado nunca y hasta se hubiese recuperado. Su angustia lo llevó a un mero coqueteo con la muerte o a las ideaciones suicidas. Por tanto, cabe la responsabilidad ética sobre el amigo que lo mató. Un joven bruto que por un puñado de dinero o quien sabe porque móvil liquida a Charles sin dejarlo terminar una pregunta.

La primera hora de El diablo probablemente puede resultar tediosa. El director va a su ritmo. Nos inclinamos a ver personajes secundarios que no nos importan tanto, sin embargo configuran el universo de Charles. Ahí reside la maestría de Bresson. El director francés hace en la primera hora un estudio de la condición humana, la pérdida de valores religiosos, el nihilismo político, y el medio ambiente que como especie humana estamos arruinando. Todavía me viene a mi mente ese pobre oso polar que está siendo golpeado con un palo, y obviamente eso es real. Creo que de ahí reside mi espanto y seguro que el de muchos/as: el entender que eso no es ficción. Recuerdo una clase de Victoria Leven sobre Haneke. Victoria decía que Haneke utilizaba la muerte de animales porque como espectadores ya estamos acostumbrados a ver muerte de personas, por ejemplo, en la televisión y eso no nos abruma tanto como la muerte de un animal. En Haneke se puede ver que en todas sus películas aparecen animales muertos: pescados, cerdos, caballos, etc. En fin, Bresson elige mostrarnos cómo muere un oso polar o casi diríamos. Un “casi” que duele.

Algo que no aparece en todo el filme son padres o madres. El mundo de este filme se configura entre jóvenes. En la última media hora del filme (dura 1 hora y 30 minutos), Bresson utiliza de lleno el punto de vista de Charles y el filme pasa a ser de él. Se hace a un lado a los personajes secundarios. Vivimos a través de nuestro protagonista. Es mítica la escena en que dialoga con el psiquiatra. Le toca un psiquiatra poco empático. Creo que esta escena merece un análisis prolijo. Reproduzco cierta parte del intercambio:

Psiquiatra: -¿Te sientes culpable?

Charles: -Culpable sin serlo. Sé que soy más inteligente que los demás. Soy perfectamente consciente de mi superioridad.

A primera observación podemos pensar cómo alguien que detesta la vida se siente superior al resto. Esta cuestión es clave. Charles se siente superior porque no es feliz. Lo que nos diferencia de los animales es la conciencia de la muerte. En Charles esa conciencia se encuentra exacerbada. Sigamos:

Psiquiatra: -¿No es compensación suficiente el estar vivo?

Charles: Al perder la vida, esto es lo que perdería (saca un folleto de su bolsillo). Planificación familiar, viajes organizados, cultural, deportivo, lingüístico, La biblioteca del hombre cultivado. Todos los deportes. Cómo adoptar un niño. Asociación de padres y alumnos. Preparación para el matrimonio. Obligaciones militares. Europa.

Obviamente que Charles está siendo irónico. No le interesa absolutamente nada de lo que acontece en el mundo actual. Erige una crítica a lo normativo social. Descree de las virtudes que puede darle el sistema capitalista. En la escena, Charles le dice que no está enfermo, sino que ve claramente y ese es su problema. El psiquiatra (que es muy mal psiquiatra) simplemente le pide el dinero y le dice que venga en 2 días. Ahora bien se produce algo fundamental cuando Charles está por irse pero vuelve a sentarse en su lugar:

Charles: - Doctor. No creo que pudiera nunca hacer el gesto. En ese instante de dejar de ver, pensar, oír.

Psiquiatra: -Por eso los antiguos romanos confiaban la tarea a un sirviente o a un amigo.

Esa frase final del psiquiatra cuando Charles le está dando a entender que no podría suicidarse, lo interpela a tal punto que termina decidiendo morir de la misma manera que este mal psiquiatra le aconseja. ¿Puede ser que el psiquiatra no sepa que Charles tomaría su idea? Fuese así o no. Es completamente desaconsejable hablar de esa manera a una persona en el estado de nuestro protagonista.

En fin, Bresson nos invita a reflexionar sobre la caída de los valores de un temible mundo humano (demasiado humano). Lo que le sucede a Charles, su tedio y su disconformidad, se debe a negar lo que se presenta en un sistema corrompido y egoísta. Ante un mundo basado en la utilidad y el dinero. Ante un mundo que no nos deja ser.

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