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ARS CINÉFILA

Quiero ser fresco,
cándido, como una playa de Éric Rohmer.

La delicada epifanía

de un pulóver
en mi cuento moral favorito (L'Amour l'après-midi).

El amor después del mediodía - película: Ver online


Quiero ser sórdido
como una reposera de Lucrecia Martel.

O una espera suya, colonial,
ensopada en un sudor desenfocado

y ruidosos fueras de campo.


De apetito suicida, tipo La gran comilona.

Pero en ayuno, de vacuidad sagrada,

Al azar, Baltazar.

Quiero ser vincular como Mike Leigh..

Encuadrar a la humanidad entera

en un fotograma, como Ozu

en Historias de Tokio.

Odiar como se aman

los personajes de Cassavettes
y los de Asghar Farhadi.

Las 10 mejores películas de John Cassavetes - Zenda
Pero también quiero ser lo contrario:

cínico Lars Von Trier, antipático Raúl Ruiz,
mudo Murnau.

Les Enfants Terribles
y Les Parents también.

Espejos mirando espejos

mirando a Agnes Varda.

Fetichista Buñuel: un maniquí incinerado,

la última cena de vagabundos. Pies y gallinas.

La edad de oro de Él, y de ella: Bella de día.

Bella de día (Belle de jour) (1967) - Filmaffinity

Quiero ser un gélido y asesino almohadón

de Michael Haneke.

Cerebral, milimétrico Kubrick: un punto de fuga

a Vietnam, al espacio, a la guerra atómica, a la pederastia

o a una marea de sangre en un pasillo de hotel.

Ser HALL 9000,

Jack Torrance, Humbert Humbert y Dr. Strangelove.

La bomba va! - La Agenda RevistaUn melodramático gazpacho

de Almodóvar
y Las amargas lágrimas de Petra von Kant.

Elefantiásico, onírico Fellini. Monumental

Satyricón y Mariano Llinás:

un culto de catorce horas

alrededor de una flor de lava.

Pero también quiero ser lo contrario:
lo suficiente sutil Linklater, Jarmusch,
Sofía Coppola y Hong Sang Soo.

Ser como el Sabor de las cerezas:

un suicida, un autito y una árida montaña de Teherán.


Tan trivial, límpido, pochoclero

Screwball Comedy.

O Volver al futuro,

Los Simuladores y Chaplin.

Realista, sí. Social, sí. Dardenne y Ken Loach
y como Vittorio de Sica:

pobre, pero con bombín. Ladrón, pero de bicicletas.

Y también quiero ser lo contrario:
aristocrático Visconti, formalista Antonioni.

Blow-Up (Deseo de una mañana de verano) (1966) - Filmaffinity

Definitivamente quiero ser mandamiento de Kieślowski.

Y su Rojo y su Blanco y su Azul.

Y su Verónica.

O ser serie B.

Coprológico John Waters,

un orgasmo con huesos rotos de Cronenberg.

Absurdista Martín Rejman,

Kaurismaki, Kaufman, Roy Andersson.

Un incestuoso Carlos Mayolo y Lynch dando el clima.


O ser Yorgos Lanthimos: una carrera de langostas,

una empresa de suplantaciones de personas difuntas,

una distopía donde está prohibido ser soltero.

Quiero ser
feminista Albertina Carri y semental John Wayne.

Quiero ser Cecilia Roth

lamiéndose cocaína de las encías

en una de Aristarain.

Y muy MUY Noir. Quiero ser un policial
clásico, elegante,
fatal

Halcón Maltés, Double Indemnity.
Vanguardista Tercer hombre.
Afrancesado Henri-Georges Clouzot,

Jean-Pierre Melville.
Pero también postpunk Blade Runner,
neo-noir Se7en.

El tercer hombre - Filmin
Contemplativo Malick, pero narrativo Spielberg.
Cristiano Dreyer. Angustiado Bergman.
Pasolini obrero. Pasolini puto. Pasolini poeta.


Y también todo el Free Cinema. Pero Potemkin.

Meta-cinéfilo Truffaut. Arquitectónico Tatti.
Ensayista Chris Marker.
Testamentario
Luis Ospina.

Quisiera romperle el orto
a los tres actos y a la causalidad
como Godard,
como El año pasado en Mariembad.

El año pasado en Marienbad (1961) | MUBI

Pero acabar con un lindo FIN, cerrado e irrevocable,
digno de Hitchcock, Orson Welles, Howard Hawks,
de Ernest Lubitch.

Eso.

Eso quisiera ser, en definitiva:

un final de Billy Wilder

que luego de un “Nobody´s perfect”,

o de un “Shut up and deal”,

o de “All right, Mr. De Mille,

I´m ready for my close-up”,

sobreimprima

esplendoroso: THE END

THE END | Zzzowie! Some Like It Hot, Billy Wilder, 1959. CLI… | Flickr

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