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Final Fantasy Warriors

Y al pobre Zhang Yimou le paso lo de Darren Arronofsky; un gran estudio le da el dineral de su vida para filmar una superproducción; y en vez de apegarse al material fuente o a hechos históricos, opta por contar una leyenda, y tomarse sus libertades creativas, a pesar que Universal Studios iba a revisar minuciosamente y con lupa su proyecto.

Zhang Yimou, como todo maestro, decidió dejar guiños de sus cintas, desde su etapa de cine épico, alrededor de "The Great Wall" podemos ver, a cambio del gore de "Flowers of Nanking", vemos el homenaje a las mujeres en el campo de batalla y las secuencias con vitrales hermosamente fotografiadas.

De hecho, los críticos le han echado en cara que cambiara la estilizadísima sangre roja de sus cintas previas por sangre verde generada por computador; le echan en cara el cgi, los "pequeños Godzillas" que son los antagonistas; si hubiera optado por contar los hechos reales sobre la construcción de La Gran Muralla, a excepción de una leyenda, tal vez los que no conocen su obra lo hubieran elogiado; pero honestamente, si hubiera hecho una cinta apegada a la historia, sería un director intentando copiar a su compatriota John Woo, con su saga de "Red Cliff"; y si, como a Darren Aronofsky con “Noah”, le echaron en cara sus libertades, se fueron en contra de Yimou como se fueron en los ángeles parecidos a Transformers de la cinta de Darren.

Sin embargo, los guiños están ahí, hay algo de "Hero" con la simbología de los colores; algo de "House Of The Flying Daggers" con las secuencias de acción que desafían cualquier ley física, tan propias del cine hongkonés ; incluso unas escenas parecen la secuela de "The Curse Of The Golden flower"; la producción es de primera, la magia de Zhang Yimou está presente con sus escenas milímetricamente pensadas, diseño de vestuario; el problema es que Shigeru Umebayashi y Christopher Doyle, su músico y director de fotografía de confianza, no aparecen en la obra.

Ramin Dwajadi, compositor de música de videojuegos, y de la aclamada serie “Game Of Thrones”, toma la batuta orquestal, y es extraño, porque unas secuencias parecen sacadas de algún juego de Koei Tecmo o de Squaresoft (Especialmente Dinasty Warriors y Final Fantasy, la razón del título de este artículo) ; y aunque la banda sonora posee elementos orientales que se agradecen, no está la maestría de Umebayashi o de Tan Dun, o de Doyle, sustituido por mucho cgi y croma.

Muchos más foráneos le metieron mano al producto, un productor de la talla de Edward Zwick, responsable de épicas como "El último samurai", un guión escrito por Tony Gilroy, guionista, entre otras, de "Rogue One"; y aunque aparezcan actores de confianza de Zhang Yimou como Andy Lau, si que hace falta la magia de un Donnie Yen, o mayor protagonismo de sus actores orientales; aún así, Zhang Yimou se arriesgó, hizo un bello cuento de hadas que es su cinta más floja, pero es un honorable fracaso para un director del calibre de Zhang Yimou.

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