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Stalker: Un Viaje por los Simbolismos y rodaje en la Obra Maestra de Tarkovsky

Spoilers

La primera vez que escuché sobre Andrei Tarkovsky fue gracias a una película de Bergman, cuando tenía alrededor de 15 años. En un festival de cine europeo, proyectaron "Persona", y la chica con la que salía me mencionó su nombre. Reconozco que ya había oído su nombre en alguna parte, aunque desconocía de dónde. Ella también me habló de una película en particular, "La Infancia de Iván", que, aunque no tenía mucho que ver con la obra de Bergman, quedó grabada en mi mente.

En aquel entonces, la película de Bergman no la entendí del todo, pero sí comprendí que el cine va más allá del mero entretenimiento y que algunos directores exploran dimensiones visuales, sonoras y emocionales más profundas. Pasó bastante tiempo antes de que finalmente viera la película recomendada por mi amiga, y debo admitir que me gustó, aunque no me sentí especialmente identificado con Iván. Sin embargo, la maestría técnica del director me llamó poderosamente la atención.

Fue como si estuviera poseído por el deseo de explorar más, así que decidí ver todas las películas del director ruso. Eran pocas, y terminé con "Stalker", su última obra. No fue una elección planeada, simplemente sucedió así. Esto podría ser un preámbulo para analizar la obra en sí, pero más allá de eso, me gustaría compartir mi experiencia en la primera visualización.

Siempre he tenido interés en la teología, especialmente en su representación en obras artísticas. Antes de descubrir a Bergman y el cine de autor en general, mi serie favorita era "Neon Genesis Evangelion", no tanto por sus aspectos psicológicos (aunque los tiene y muchos), sino por su enfoque religioso y existencialista. No es de extrañar, dado que pasé gran parte de mi vida en colegios religiosos y siempre vi la existencia de Dios como una certeza.

Cuando "Stalker" llegó a mi vida, tenía muchas contradicciones en mis creencias, y de hecho, aún las tengo. Tarkovsky no me ayudó a recuperar mi fe, pero sí me ayudó a comprender que tener esa fe o un fundamento para sostenerse, como el viento soplando a favor, es una bendición. Tarkovsky, en los tiempos de la Unión Soviética, nunca tuvo el lujo de poder contar con esa seguridad. La productora hizo todo lo posible para que Tarkovsky no incluyera la religión en su obra, y fue la fe inquebrantable del director lo que sostuvo un proyecto plagado de dificultades: desde perder el negativo completo y tener que volver a rodar la película, hasta tener que expulsar a productores que eran infiltrados de Mosfilm. Estas disputas llevaron a Tarkovsky a sufrir un infarto en el set y a prometer que "Stalker" sería su última película en su país, una decisión firme ante Dios para no volver jamás.

En otros tiempos, cuando el dinero era solo un medio para comprar pan y había cosas que el dinero no podía comprar...

Realizando Stalker, o su primer intento

La película está inspirada en la novela "Picnic Extraterrestre" de Arkadi Strugatski y Boris Natanovich Strugatski. Aunque la primera versión de "Stalker" es desconocida, según Tarkovsky, era totalmente diferente de la que finalmente se conoció, lo que lleva a muchos a creer que esta versión inicial era más fiel al texto original, o al menos, estaba más alineada con los deseos de Mosfilm, la productora encargada de todas las películas de Tarkovsky hasta entonces.

Mosfilm conocía bien al director y no estaba entusiasmada con el enfoque místico que Tarkovsky quería darle a la película, algo que también chocaba con los gustos de la Unión Soviética en aquel momento. Esto generó numerosos conflictos durante la producción, llegando incluso a provocar un infarto en Tarkovsky. Perder todo el material de la primera versión fue una calamidad para él.

Cuando Tarkovsky decidió volver a filmar "Stalker", sabía que no sería una simple repetición, sino una obra diferente, aunque manteniendo el mismo argumento. Se arriesgó a añadir elementos de misticismo, desafiando las restricciones impuestas por Mosfilm. El equipo técnico no siempre comprendía su visión, especialmente durante escenas como el famoso travelling por el arroyo, donde Tarkovsky le pidió al camarógrafo que contara los pasos mientras él guiaba la toma hacia la mano del stalker.

En una batalla entre la visión artística y las demandas de la productora, Tarkovsky tomó el control. Por ejemplo, instruyó a la actriz Alisa Freindlich a leer un pasaje del Apocalipsis en una escena clave, demostrando su determinación por integrar elementos religiosos que Mosfilm quería evitar. En última instancia, esta lucha creativa fue dirigida únicamente por Tarkovsky.

La ciencia, la espiritualidad y el arte

El Stalker, recién liberado de prisión tras años por haber irrumpido en La Zona para guiar a las personas y sus deseos hacia la misteriosa Habitación, habita en un mundo distópico donde nunca se establece con certeza si fueron los extraterrestres, Dios o el cosmos infinito los responsables de tal maravilla y los supuestos poderes de dicha zona. Tarkovsky, con acierto, nunca se compromete a afirmar, dejando en constante incertidumbre este misterio.

El comienzo de la película nos muestra a un Stalker regresando a su familia en un mundo sepia, incómodo, húmedo, monótono y triste. Después de años privado de libertad, lo primero que anhela hacer tras su liberación es regresar a La Zona.

En el primer diálogo, vemos a uno de los dos acompañantes del Stalker, un escritor o artista, conversando con una mujer sobre ovnis, fantasmas, Dios y el mundo intangible. Expresa lo ridículo que le parece que la gente pierda tiempo pensando en tales temas. Con solo este diálogo inicial, Tarkovsky nos introduce completamente la idea agnóstica de este personaje. A medida que avanza la película, esta postura se profundiza, aunque conserva una fe escasa en la realidad de las historias sobre la Zona o la bendita Habitación.

A pesar de sus dudas, este acompañante desea ir a la Habitación porque siente que ha perdido la inspiración y busca recuperarla. Más tarde, en un bar, se encuentra con el otro acompañante, un científico. Este último no revela el deseo que lo impulsaría a emprender una travesía tan arriesgada para llegar a la Habitación. Sin embargo, las profesiones de estos dos personajes no son casuales, especialmente en Rusia, donde se invirtió fortuna en tecnología espacial y nuclear, así como en el arte en general, con el auge literario y filosófico ruso representado por Gógol, Dostoyevski o Tolstoi.

En contraste, el Stalker representa la fe o la religión, algo prohibido en la antigua Unión Soviética y olvidado en esa parte del mundo. Tarkovsky era muy devoto, llegando al punto de conocer pasajes bíblicos de memoria, aunque es prematuro hablar de religión en este punto. La travesía de estos tres personajes apenas comienza y llegar a la Zona es un viaje largo y peligroso, atravesando disparos, camionetas, trenes y mucho barro.

Finalmente, al llegar a la Zona, todo cambia: hay color, vida, naturaleza y mucho verde. La Zona se muestra como un lugar peligroso y divino al mismo tiempo. Mientras el Stalker avanza con convicción, los otros dos acompañantes muestran menos determinación. Los roles comienzan a cambiar y la verdadera naturaleza del Stalker comienza a emerger.

El Santo

Dos de los discípulos se dirigían a una aldea llamada Emaús, distante unos once kilómetros de Jerusalén. Mientras iban hablando de los recientes acontecimientos, conversando y discutiendo entre ellos, Jesús mismo se les acercó y se puso a caminar a su lado. Pero tenían los ojos tan ofuscados que no lo reconocieron. Entonces Jesús les preguntó: —¿Qué es eso que discutís mientras vais de camino? Se detuvieron con el semblante ensombrecido, y uno de ellos, le contestó: —Seguramente tú eres el único en toda Jerusalén que no se ha enterado de lo que ha pasado allí estos días. Él preguntó: —¿Pues qué ha pasado? Le dijeron: —Lo de Jesús de Nazaret, que era un profeta poderoso en hechos y palabras delante de Dios y de todo el pueblo.

LUCAS 24:13-37

En realidad, "Stalker" se divide en dos partes bastante distintas. La primera apenas se relaciona con la segunda, aunque quizás funcione como una introducción necesaria para entender por completo la segunda parte. En un momento clave, el personaje del Stalker recita un pasaje del Evangelio de Lucas después de un sueño impactante que incluye un viaje a través de un arroyo. Este momento precede a su reflexión sobre la música y el logro artístico como expresiones fundamentales de la humanidad. Antes de esto, aparece un labrador negro en escena, que posiblemente evoque a Cerbero, el perro negro de tres cabezas y guardián de Hades en la mitología griega. Cerbero protegía las puertas del inframundo, asegurando que los muertos no salieran y que los vivos no pudieran entrar.


La primera parte se sumerge en lo terrenal, explorando el viaje físico y sus riesgos para alcanzar su destino. Aunque la película marca claramente el comienzo y el final de cada parte con títulos, personalmente prefiero considerar que la segunda parte comienza antes del sueño, cuando se relata el pasaje del Apocalipsis. En este momento, el Stalker menciona a los dos discípulos que estuvieron ante Jesucristo sin reconocerlo, mientras Tarkovsky dirige su cámara en picado hacia estos dos discípulos, o más precisamente hacia el profesor y el escritor, quienes escuchan al guía como niños atentos a sus palabras.


Al adentrarnos en la segunda parte de la película, el misticismo gana protagonismo y lo que anteriormente se disfrutaba como ciencia ficción adquiere un tono más religioso, cargado de simbolismo e introspección de los personajes. A medida que se acercan a la habitación en la zona, surgen más conclusiones filosóficas sobre la naturaleza de este lugar y si realmente cumple deseos o al menos ayuda a lidiar con las inquietudes de sus vidas. Se cuestiona la razón detrás de sus deseos y por qué sienten esa necesidad de transitar por ellos.

Las películas de Tarkovsky fluyen como un caudal de agua, pausadas pero con un propósito definido. Mientras nos adentramos en el túnel que lleva a la "picadora de carne", una estructura formada por pequeñas dunas, nos enfrentamos al impacto psicológico que afecta al escritor cuando es el primero en avanzar y se desmaya. Al recobrar el conocimiento, experimenta una revelación sobre su vida, su profesión, las expectativas de los demás hacia él y el papel del arte en general.

Este golpe transforma la actitud del escritor, volviéndolo más escéptico respecto a la verdadera naturaleza de la zona para el Stalker, quien la ve como un santuario divino por el cual está dispuesto a arriesgar su libertad en nombre de la fe, algo que el escritor no comparte, al igual que el científico, quien tiene otros planes en mente.

Con el vaso moviéndose solo al inicio del film debido al paso del tren, nos adentramos en su última parte, justo antes de llegar a la entrada de la habitación. Aquí se revelan los planes ocultos del científico, quien engañó al Stalker haciéndole creer que lo guiaba hacia la habitación para destruirla. Extrayendo una bomba de su bolsa, el científico la prepara mientras el Stalker se rebela físicamente y con determinación para quitársela. En medio de la confrontación, el escritor golpea al Stalker y lo acusa de ser un impostor que se aprovecha de las necesidades de la gente.

Es así como el arte y la ciencia se oponen a la espiritualidad que el Stalker representa, marcando un cambio significativo en la percepción de estos personajes en comparación con la visión mesiánica que el Stalker encarnaba en la primera parte del film. Finalmente, el Stalker, visiblemente afectado, rompe en llanto y ruega que no le quiten lo único que tiene: su fe. Esta imagen en picado del Stalker evidencia cómo ha evolucionado la percepción de estos personajes hacia él, especialmente el científico, quien, por lástima ante la miseria del Stalker, cuestiona seguir adelante con su plan, ya que carece de fe en la habitación y en lo que la zona representa.

Ya nadie cree, no solo esos dos,nadie

Al regresar a casa con un sentimiento derrotista, la película vuelve al tono sepia, representando la desolación interna del Stalker. Acompañado por el labrador negro que lo siguió desde la zona, carga a su hija en hombros mientras su esposa lo sigue de cerca. En este momento, Tarkovsky rompe con el sepia y muestra el color, indicando que hay algo significativo que contar, aunque el Stalker desconoce el significado. Queda sembrada en su corazón una pequeña duda o quizás el dolor de sostener una fe en la que nadie más cree, especialmente en un país donde la religión es vista con desconfianza, como en la Unión Soviética de esa época.

El último tramo muestra al Stalker derrotado en su cama, atendido por su esposa como si estuviera enfermo. Esta escena casi funciona como un tributo a la lucha de Tarkovsky por la libertad de expresión y la dificultad de mantenerse fiel a sus creencias. El Stalker lamenta: "Ellos creen que nacieron con un propósito, solo piensan en cómo venderse a sí mismos, solo se vive una vez. ¿En qué puede creer alguien así?" Estos lamentos del Stalker resuenan atemporalmente, reflejando la crítica de Tarkovsky hacia la materialismo y la pérdida de fe tanto en el arte como en la vida.

Estos lamentos del Stalker son especialmente impactantes en una sociedad donde la relevancia parece depender de lo que se tiene para ofrecer, donde la codicia, el egoísmo y el narcisismo son moneda corriente. Tarkovsky, con su visión religiosa en su arte, fue como encontrar una rosa en el desierto, desafiando las tendencias materialistas y egoístas de su tiempo y del nuestro, y destacando la importancia de la fe y la espiritualidad en un mundo cada vez más carente de ellas.

Una triste y monótona llamada de Deseo

Para cerrar esta monumental obra, Tarkovsky decidió someter al espectador a una prueba de fuego al final: la hija del Stalker, a quien llaman Mona, recita un poema que trata sobre el deseo. De repente, empieza a mover tres vasos que están frente a ella en la mesa mediante telepatía. Uno de los vasos cae al suelo, pero a través de la técnica de Foley, nos damos cuenta de que no se rompe. Debería haberse roto, pero no lo hace, hasta que escuchamos el ruido del tren pasando por encima de la casa, la misma razón por la que los vasos se mueven al principio de la película.

Esta escena deja al espectador con la incertidumbre de si presenció un milagro o si fue la física la que movió los vasos debido al paso del tren. Invita a reflexionar sobre la fe, independientemente de si uno es creyente o no, y sobre esa misma fe que el Stalker siempre mantuvo a lo largo de la película.

Para concluir el post, me gustaría mencionar una entrevista conocida que se le hizo a Tarkovsky en Italia sobre su carrera. Él afirmó que "Stalker" fue la película que preparó durante toda su vida y siempre expresó un profundo anhelo por su país natal, tanto es así que su primera película en el exilio fue "Nostalgia", dedicada a su madre y cargada de melancólicos recuerdos que nunca podrán volver.

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