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La ironía de Bebé reno

Bebé reno ha tenido un gran éxito en Netflix estas últimas tres semanas y, a decir verdad, me impresiona. No digo que ver televisión de mala calidad sea un pecado ni nada por el estilo, pero está bueno que algo con un poco más de profundidad psicológica sea tendencia por lo menos alguna vez. Bebé reno se siente como el tipo de programa que puede ayudarnos a mirarnos a nosotros mismos y a quienes nos rodean con más empatía y comprensión; después de todo, todos estamos tratando de sobrevivir.

Excepto que, desafortunadamente, todos inmediatamente malinterpretaron el objetivo de la serie.

Si aún no la viste, la trama es así: Donny, un comediante y barman en apuros en Londres, un día le sirve a una mujer deprimida una taza de té "a cargo del bar". Esa mujer, Martha, se obsesiona con Donny y comienza a acosarlo. La trama se basa en la experiencia real de Richard Gadd, quien interpreta a Donny, y aunque no voy a spoilear todo lo que sucede, digamos que escapar del abuso no es tan simple como parece.

Mi parte favorita de la serie es la forma en la que muestra el acoso con un nivel de matices impresionante. Aunque Martha está acosando a Donny, está claro que no es una "mala persona". Al final del día, ella es sólo una mujer muy enferma a la que no se le brinda la ayuda que necesita. Sin embargo, sus luchas personales no excusan el daño que inflige a los demás. Vemos cómo su acoso destruye la vida de Donny, lo vuelve paranoico y pone en peligro todo, desde el trabajo hasta sus relaciones.

Te hace preguntarte qué otras interacciones que te parecen normales son en realidad más siniestras de lo que parecen.

Es profundamente irónico, entonces, que lo primero que hicieron muchas personas después de ver la serie fue localizar a la Martha de la vida real y acosarla.

No voy a fingir que soy mejor que esa gente. Busqué los detalles de la vida real después de solo dos episodios y rápidamente encontré información sobre la Martha real. Sin embargo, una vez que lo hice, me enojé conmigo misma. Gadd intentó cambiar detalles para ocultar su identidad e incluso le pidió a la gente que la dejara en paz. En algún lugar muy profundo de su ser, probablemente sabía que el equilibrio no se mantendría. No podía contar su historia de forma auténtica y al mismo tiempo mantener fuera del centro de atención a la pobre mujer con enfermedad mental que es protagonista de la historia. Tal vez esperaba que la gente viera el daño que el acoso puede causar y tuviera la amabilidad de dejar a Martha en paz.

Obviamente no voy a compartir una foto de la Martha verdadera, así que admiremos el gran trabajo que hizo Jessica Gunning al interpretarla.

Es deprimente ver lo equivocada que estaba. ¿Pero por qué somos así?

Bueno, si nunca oíste hablar de las relaciones parasociales, ahora es el momento. Cada vez estamos más solos.Tal vez sea culpa de la tecnología o simplemente de los efectos secundarios de los bloqueos pandémicos. De todos modos, estamos cada vez más aislados del mundo real y la mayoría de nosotros vemos una mayor cantidad de personas en las pantallas que en la vida real. Si sólo charlamos con un extraño en Discord, no es gran cosa; el problema es cuando empezamos a pensar que los famosos casi son nuestros amigos. Es una relación completamente unilateral, en la que sentimos que los conocemos, pero ellos nunca han oído hablar de nosotros, es parecido a lo que sucede en la mente de un stalker.

No estoy diciendo que las relaciones parasociales sean un paralelo de 1 a 1 con el acoso. Hay obsesión, sí, y a veces acoso en Internet, pero normalmente no ocurre en la vida real. Aún así, estas relaciones parasociales son dañinas de la misma manera que lo fue la “relación” de Martha y Donny. Por un lado, hay personas que buscan desesperadamente conexión y validación y que nunca la obtendrán. Por otro lado, están los objetos de su afecto, que constantemente enfrentan elogios y juicios, tratando desesperadamente de mantener el equilibrio en el pedestal tambaleante de la sociedad.

Martha pensaba que amaba a Donny, pero en realidad simplemente lo puso en el pedestal de "bebé reno", una posición que él jamás podría cumplir.

La Martha de la vida real está ahora en ese pedestal; algunas personas la elogian (no me pregunten por qué; tal vez sea una broma, o tal vez se vean a sí mismos en ella) mientras que otros se burlan de ella o le dicen que es una persona horrible. Ninguna de estas personas la conoce realmente, y mucho menos se preocupa por ella. Si lo hicieran, la dejarían en paz porque con solo ver Bebé reno queda claro que es una mujer que necesita paz. En cambio, la mejor manera de describir lo que le sucedió es la fetichización de toda su persona, una especie de deshumanización que les ocurre a muchas celebridades de renombre.

Pero a ellos, al menos les pagan.

Al fin y al cabo, todavía espero que la gente no deje de hablar de esta serie. Puede sonar extraño, después de todo lo que escribí, pero espero que nos ayude a darnos cuenta de algunos de los grandes errores que estamos cometiendo como sociedad en este momento. Porque la cuestión es que no sólo fetichizamos a los famosos y a las personas como Martha. También se lo hacemos a la gente. Cuando simplificamos a alguien hasta convertirlo en “raro” o “único” sin molestarnos en comprenderlo mejor, le quitamos su humanidad y lo distanciamos de nosotros; lo sé, porque me ha pasado a mí. Y ahora mismo, creo que Bebé reno es la mejor oportunidad para comprender realmente el daño que causa.

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