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"MAD MAX: Fury Road": ¿La mejor película de acción del S.XXI?

¿POR QUÉ UNA REVIEW 9 AÑOS DESPUÉS?


Llegó cuando nadie la esperaba, y unos años después copaba las listas de “Mejores películas del S.XXI”. Pero eso no es lo más sorprendente. Lo más sorprendente es que una película de acción desmesurada con una imaginería hiperbólica fuera de toda lógica, fuese alabada por voces tan diferentes como eruditos críticos y youtubers incipientes. Y es que, “Mad max: Fury road” se ha ganado a pulso un revisionado, 9 años después de su llegada a la gran pantalla. Quizá por el inminente estreno de su precuela: “Furiosa”, en apenas unos días. O tal vez por el intento de entender un extraño fenómeno, bastante alejado de los circuitos comerciales. Y es que la saga creada por el, ya octogenario, George Miller nunca ha tenido una horda de fans ansiosos por adquirir las figuritas de sus personajes favoritos (ya sabéis a qué me refiero). Pero tras más de dos décadas, se ha ganado un puesto de honor entre los universos más fascinantes que pueblan el séptimo arte.

Abróchense los cinturones y rocíen sus bocas con la pintura cromada más pura que encuentren, ya que vamos a pisar el acelerador para recorrer los enclaves más importantes de “Fury Road”. Y aviso a tripulantes, nuestro único límite es el Valhalla.

HAY UNA NUEVA SHERIFF EN LA CIUDAD

Probablemente lo que más llamaba la atención a priori de esta nueva entrega, era la ausencia de su protagonista absoluto hasta entonces, Mel Gibson. El intérprete había dado vida a Max Rockatansky a lo largo de las tres entregas anteriores, y cambiar de intérprete de un film a otro, no parecía algo habitual, como sí podría ser en la saga Bond, por poner un ejemplo. Esto, dificultaba más la venta del producto, al no tener un reclamo nostálgico como se ha llevado a cabo en tantas franquicias últimamente.

Había que empezar desde cero. Y Miller lo sabía.

Por eso, depositó el valor añadido en tomar su propio universo, creado muchos años atrás, para reinventarlo por completo y poblarlo de nuevos personajes que complementasen la labor de Rockatansky a lo largo de la cinta. Y es ahí donde entra el papel de Imperator Furiosa, que es realmente la auténtica protagonista de la cinta.

Aunque el director se esfuerza en sintetizar en los primeros minutos el pasado de Max, con el objetivo de reforzarlo para los aficionados a la saga, y descubrirlo a las nuevas generaciones, el arco prioritario de evolución de personaje, se inclina más hacia Furiosa.

Ella es quien suele tomar la iniciativa más activa hacia la resolución de problemas, pone en marcha la acción detonante que activa toda la (sencilla) trama de la película y actúa como transformadora del carácter de Max. Todo ello, convierte a Miller en un autentico visionario, adelantándose a la importancia del papel de la mujer dentro de las tramas del cine de acción.

Aunque también hay presentes personajes cumpliendo el rol de damiselas en apuros, como las novias (al más puro estilo “Drácula”) de Inmortan Joe, Furiosa se caracteriza por poseer aptitudes masculinas pero tiene los suficientes matices e inteligencia para tener carácter propio. Se guía por su inteligencia e intuición, y no actúa de manera descerebrada como la mayoría de personajes femeninos masculinizados del cine de acción y superhéroes. En este apartado, Miller y sus guionistas Nick Lathorius y Brendan McCarthy, aprueban con bastante buena nota.

Porque no nos engañemos, aunque a simple vista el guión sea más sencillo que el mecanismo de un chupete, la acción también se escribe, y no hay que confundir un buen libreto con una consecución infinita de diálogos supuestamente ingeniosos. “Fury Road” está bastante bien escrita, ya que dosifica las acciones y decisiones de los personajes con plena coherencia de sus personalidades, así como necesidades y propio arco emocional. Y lo que es más difícil, planteando situaciones donde los personajes actúan, y no simplemente verbalizan. Y todo eso, aunque algunos aún no lo crean, también es escribir.

LA ACCIÓN COMO EJERCICIO DE CINE PURO

Pero si por algo ha pasado a la historia “Fury road” es por sus apabullantes secuencias de acción. Sería una locura enumerar aquí una por una, y tampoco es el objetivo de este análisis, pero en pleno 2015 donde abundaban las películas plagadas de efectos visuales generados por ordenador, esta película fue todo un oasis en el desierto.

Aunque tenga varios añadidos digitales (el propio brazo mutilado de Furiosa es un claro ejemplo), Miller se empeñó en que la mayoría de los efectos fuesen prácticos. Esto convirtió el rodaje en un proceso infernal donde se llevó a los actores y extras al límite rodando persecuciones durante días y días.


El resultado, puede verse en pantalla, y aunque hoy en día muchos creerán que las salvajadas que suceden frente a sus ojos pueden llevarse a cabo digitalmente, aquellos que disfrutamos con la verosimilitud, sabemos notar la diferencia. La textura, el dinamismo, los volúmenes, y sobre todo el rostro de los actores reaccionado de manera REAL a los sucesos, marcan la gran diferencia para una película que consigue resultados que todo aquel film que se enmarque en el género de acción debería perseguir.

Pero lo más impresionante de todo esto, es que no se contenta en mostrar piruetas imposibles frente a cámara, sino que las impregna de un componente visual y estético que nos llevará al siguiente punto.

ARTE Y ENTRETENIMIENTO: UNA PERSECUCIÓN INFERNAL

Planteada inicialmente en blanco y negro (de hecho, hay disponible una versión desaturada), el film lleva al paroxismo la estética iniciada en sus anteriores entregas.

Hace unos años, el puro hecho de plantear semejante universo, ya era de por si muy impactante. Por ello, aunque la dirección artística en la saga siempre ha sido vital, nunca se había elevado el nivel fotográfico a los extremos de esta entrega.

El hecho de que el director quisiese rodarla en blanco y negro nos da una idea de sus intenciones, jugar con los contrastes de la manera más extrema posible para elevar el universo a otro nivel. Si la primera “Mad max” tenía un discurso casi realista, y las posteriores entregas mantenían el estilo visual añadiendo locuras estéticas en términos de vestuario y dirección artística, aquí se pone toda la carne en el asador en el terreno fotográfico.

Con la complicidad de John Seale, su magnifico director de fotografía, George Miller aplica el mismo principio que iba a utilizar con la desaturación, a la variedad cromática. No le importa en absoluto que la imagen tenga un atisbo irreal, de hecho lo busca, y esto crea otro magnífico contraste con la verosimilitud física.

Esto, dota a la cinta de una búsqueda estética muy creativa, donde no hay límites para la imaginación. Todos los departamentos artísticos sin excepción, incluyendo aquellos no visuales como el sonido y la música, están en constante experimentación. Y eso, se acerca bastante a lo que algunos llamamos Arte.

En el aspecto cromático, los amarillos contrastados con los azules, las sombras duras llevadas a la extenuación o la utilización de la noche americana, tienen un uso más que coherente con el objetivo de la cinta: elevar esta aventura a un terreno casi mitológico, fuera de este mundo. Y ya van tres puntos.

EL DISCURSO MESIÁNICO

Dentro del aspecto mitológico de “Fury road”, no podemos olvidar la multitud de referencias bíblicas que posee la cinta, y que le dan un valor añadido más allá de ser la simple película de acción completamente vacía.

Pero por otro lado, no lo fuerza, y ahí está su gran virtud.

La simbología es tan directa, que la captas rápidamente y puedes seguir disfrutando del viaje sin darle demasiadas vueltas. ¿Simplista?. No, sencillo. Y eso no debe ser, para nada negativo.

Tenemos muy claro que Inmortan Joe es un tirano faraón que posee el control total del bien más preciado (el agua) y domina a todos sus fieles como si un dictador religioso se tratase. Por ende, todos sus fieles tendrían una clara equivalencia en tantos y tantos jóvenes que se quitan desgraciadamente la vida debido al lavado de cerebro que supone el fanatismo religioso. Si esto no es una equivalencia con el mundo real, que baje cualquier dios y lo vea.

Por otra parte, el nihilismo y desconfianza de Max, es muy propio del ciudadano del nuevo siglo, y no ha cambiado apenas en 10 años. Descreído, y con la esperanza en la humanidad completamente agotada, la fe de Rockatansky está completamente perdida hasta que su camino se cruza con el de Furiosa, una figura completamente mesiánica, lista para guiar cual Moisés a todo su pueblo hacia la libertad.

Una vez más, muchos podrían decir que este argumento es simplista, pero su grandeza reside precisamente en no engrandecerlo a través de sentencias demasiado lapidarias ni subrayantes. Es lo que hay, y es muy honesto. Esto, casi se merece dos puntos.

¿FINAL DE UN CAMINO FURIOSO?

Por todo ello, y teniendo en cuenta la edad de George Miller, parecía casi imposible que este regresara al universo “Mad Max” con la fuerza y el ímpetu que imprimió a esta cuarta entrega. Si además añadimos que, por la vía de servicio, dirigió la interesante pero irregular “3.000 years of longing”, sería más que lógico que el director se tomase por fin un merecido descanso.

Pero no. Esta misma semana vuelve a la carga con “Furiosa” protagonizada esta vez por Anya Taylor-Joy en el papel que interpretó Charlize Theron.

A simple vista, es bastante complicado igualar la hazaña de “Fury road”, pero las primeras imágenes de “Furiosa” no desmerecen para nada lo visto en la anterior entrega de la saga. Está todavía por ver, si los responsables de esta nueva aventura consiguen inyectar en ella el suficiente empaque para elevarla por encima de la mayoría de productos de acción estandarizados que pueblan la cartelera.

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