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BRING ME THE HEAD OF ALFREDO GARCIA: la cruda realidad en el cine de Sam Peckinpah

Si hablamos en términos de décadas en la historia del cine, personalmente creo que los años setenta es la mejor. Grandes directores han hecho de las suyas por aquellos años, entre los cuales se encuentran Robert Altman, Sidney Lumet, Peter Bogdanovich, Martin Scorsese, Michael Cimino, Ridley Scott, Brian De Palma, Robert Zemeckis y el realizador de este film Sam Peckinpah. Quien nos trae uno de los títulos más emblemáticos y llamativos de la época, BRING ME THE HEAD OF ALFREDO GARCIA o en español TRÁIGANME LA CABEZA DE ALFREDO GARCIA. ¿Bastante literal, no? Pero es un gran resumen de lo que es la película.

POR LISARDO QUEVEDO


La hija adolescente de un rico hacendado mexicano se ha quedado embarazada. El padre es, al parecer, Alfredo García, un antiguo colaborador y amigo de la familia, por cuya cabeza se ofrece una recompensa de un millón de dólares.

Bring Me the Head of Alfredo Garcia (1974).

Considero esta película como la primera del género neo-western. Harto de que los estudios mutilaran su obra, Peckinpah los envió al cuerno y decidió hacer una película personal de manera independiente, a ambos lados de la frontera entre Estados Unidos y México. Influenciado por la corriente francesa, la nouvelle vague, sale a los espacios naturales a filmar y mostrarnos un entorno hostil. Un caudillo temible (Fernández) ofrece un recompensa millonaria por la cabeza de un tal Alfredo García, dato que llega a oídos de Bennie (Oates), quien sabe dónde encontrarla. En parte es un film de acción (y por momentos parece una remake minimalista de THE WILD BUNCH) pero su tono es el de un cómic de humor negro, impredecible y sombrío.

El film presenta varios elementos pertenecientes a la cultura mexicana y latinoamericana. Como son la religión, la familia, los valores y los espacios. Tiene tintes por momentos de telenovela ya que retrata de manera muy apasionada la relación que mantienen Bennie y Elita. Quienes sueñan con cobrar la plata de la recompensa de Alfredo Garcia e irse del país. También algo curioso y a su vez divertido es que ni bien comienza la película, es decir, en los primeros diez minutos, se nombra en formato de diálogo el nombre del film. Porque literalmente este hombre, el caudillo millonario, una especie de EL PADRINO mexicano, quiere la cabeza de Alfredo Garcia.

Bring Me the Head of Alfredo Garcia (1974).

Nos presenta los espacios sórdidos del México de la época. El entorno es de un western hecho y derecho. Más allá de que este género había pasado de moda en esta década, Peckinpah se reinventa al igual que lo había hecho con THE WILD BUNCH. Luego del auge del sphagetti western, había que encontrar una nueva forma de utilizar el lejano oeste. Y directores cómo éste lo han encontrado en la acción. Se genera un híbrido entre western y acción. Los personajes no titubean, no esperan hasta el duelo final para enfrentarse, si no que lo hacen durante todo el film. La sangre, los disparos y las traiciones son moneda corriente en este tipo de películas. Esto se produce porque los personajes ya se ven envueltos en un mundo capitalista, donde la ciudad es la sede central de todo lo importante que sucede en el mundo y las afueras se pueden utilizar para realizar prácticas ilegales.

La narración no solo se limita al western y la acción, también es una road movie. Este tipo de género se caracteriza por mostrar una serie de personajes que siguen un camino, bien físico y bien psicológico, para llegar a un objetivo final. Bennie y Elita recorren todas las rutas de México para dar con la tumba de Alfredo Garcia. En este viaje conocemos su relación, qué los fortalece y qué los debilita; hasta incluso vivimos la pérdida de Elita, algo que hace un click en la cabeza de Bennie y le hace dar cuenta que las cosas no están sucediendo como él esperaba. Porque durante todo el film lo vemos como un hombre decidido, mercenario y astuto pero el final sorprende ya que el personaje pega un vuelco inesperado. Termina en un estado de delirium tremens producido por el alcohol que no para de ingerir desde la muerte de su amada.

Bring Me the Head of Alfredo Garcia (1974).

Bennie es un perdedor, no es como los héroes del western clásico que se la saben todas y desde un principio sabemos que se va a producir su triunfo. Es un hombre que toca el piano en un bar de mala muerte en México y que al enterarse de la posibilidad de ganar dinero a través de una recompensa se convierte en un cazafortunas inexperto. Las cosas parecen que le van a salir mal todo el tiempo y un poco es así. Es la última oportunidad que tiene de ser alguien en la vida y todo su mundo parece desplomarse cuando se entera que Alfredo Garcia está muerto. Pero si hay algo que sí tiene Bennie es seguridad y esto no termina siendo un impedimento para conseguir la fortuna. Es muy interesante el desarrollo de este personaje, de perdedor a millonario y de millonario a loco. Más de uno son los factores que producen esto en él y el espectador lo acompaña en su proceso durante todo el film.

La cabeza de Alfredo Garcia se va pudriendo a lo largo del viaje, al igual que su entorno y la vida de Bennie. Este en un indicio que nos da el film para entender lo que está sucediendo. Como espectadores podemos llegar a pensar que cuando consigue lo que tanto estaba buscando todo está resuelto, pero como he dicho no es así. La historia no deja de demostrarnos que las cosas siempre van a ir de mal en peor. No hay salida posible para estos personajes, el destino parece estar escrito para ellos. Justamente es el mensaje que nos quiere dejar, porque nunca más vemos al caudillo millonario y muy poco a los hombres que lo contratan para realizar el trabajo, ya que son personas bien parados ecónomicamente y socialmente. Aunque ni éstos están librados del destino porque la muerte les llegará igual. Por eso, la película no es más que un viaje lleno de suciedad por lugares llenos de polvo, humo y sin esperanza. Y todo es una excusa para hablarnos de su particular universo lleno de perdedores, asesinos, y mujeres, las cuales por primera vez en su filmografía son presentadas como mucho más fuertes que los hombres.

Bring Me the Head of Alfredo Garcia (1974).

El cine de los setenta nos trae historias innovadoras. No tienen miedo de salirse de los márgenes y realizar films que van más allá de un lindo decorado y personajes hegemónicos. Lo que caracteriza a los directores de esta época es la valentía, el no tener miedo a filmar y ensuciarse en el barro si es necesario. Muchos que han empezado sus carreras en este período después se “vendieron” al mainstream pero las raíces se notan en sus películas. Este es un caso excepcional, ya que es un film pequeño a nivel industria pero gigante a nivel producción. Los genios pueden lograr un gran resultado con estos factores y Sam Peckinpah es uno de ellos.

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