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Garfield (2024) es una película gourmet

Hace un par de días, fui con mi pareja a ver la nueva película de ‘Garfield’ en una reconocida cadena de cine de mi país. Ambos somos estudiantes, por lo que poder escoger un horario donde ambos coincidamos entre nuestras responsabilidades es fácil (por fortuna), lo difícil es que nuestros horarios sean los ideales para los cines y que encontremos las películas que deseamos ver en esos tiempos. Sin embargo, los astros se alinearon y encontramos una función en la cual podíamos ir sin complicaciones y que nos daría margen para ir a nuestra clase de las 7 de la noche. Voy, compro la entrada para ambos en un lugar donde mayormente nos gusta sentarnos y me llega la boleta. Hago double-check en el cine escogido, porque ya me ha pasado de comprar en un cine lejano y tener que perder dichas funciones: era el correcto, todo bien.

Llega el día de la película, la función es a las 4:30 de la tarde, ella me dice que vaya a las 3, porque quiere visitar un nuevo local de ropa que acaba de abrir en el centro comercial donde acudiremos. Le digo que todo bien, que nos vemos a esa hora. A la 1:30 aproximadamente, me dice que vaya 3:30. Accedo, porque igual es 1 hora de anticipación, no habría problema. La recojo y vamos a nuestra parada previa a ir al cine: la tienda de donuts, pues sacaron versiones de Garfield y Oddie. La cola es gigante, solo hay una persona atendiendo, el tiempo pasa. Son las 4:20, si bien estamos cerca, no quisiera que lleguemos tarde. Finalmente nos atienden, compramos una de cada una y nos vamos. Aquellas caras terminaron totalmente embarradas en el papel que las cubrían, pero igualmente de deliciosas como me las imaginé.

Entramos al cine, el olor característico de la 'canchita' nos invade, pero ya con las donuts y nuestros respectivos almuerzos ya nos sentíamos llenos, así que decidimos pasar. Llegamos a la sala asignada y a nuestros sitios. Ella está con varias cosas y me pregunta si los sitios de su lado están ocupados, sino para poder dejarlas allí. Por fortuna estaban vacíos, por lo que ambos dejamos nuestras cosas en un lugar que no fuese el suelo. Empiezan los trailers previos y la expectación de ver al famoso gato naranja también. Empieza la cinta, con Garfield pidiendo comida y yo le comento que era un anuncio para un servicio de delivery, entre risas. Poco sabía que dicho acontecimiento sería tan relevante para la cinta en general.

Empieza contándonos la historia previa de Garfield bebé y cómo lo encuentra John, secuencia que me parece conmovedora, con sus dotes de comedia agradables. Vamos al presente, y se muestra la rutina habitual del gato que odia los lunes hasta que todo cambia un día, o más bien dicho, una madrugada. A partir de ello, se nos presenta una historia donde Garfield, Odie y un acompañante secreto tienen que realizar un robo para poder saldar una deuda, y apoyados de un toro con el corazón roto, planean dicho atraco. Dos horas después, todo vuelve a una situación similar a la del inicio de la película. No diré que no, salí decepcionado del cine. Siento que sí, es una película familiar que llega a generar risa y emoción por momentos, pero hasta allí: los momentos que quedarán en mi memoria serán a cuentagotas.

La historia me parece que tiene subtextos interesantes que, por el público objetivo que tienen, no logran ser tan bien desarrollados y no generan el impacto que iba imaginando en mi cabeza a medida que avanzaba la cinta. Los personajes tienen todos motivaciones, algunas más válidas que otras, pero todas van en la misma sintonía, donde mi favorito fue aquel que estaba en la donut que me comí: Odie. Sin decir ninguna palabra, al menos entendible por el espectador, siento que transmite mucho más que cualquier otro personaje y es un personaje que mueve la historia, en el sentido que gracias a él los demás personajes pueden llegar a generar interacciones que, de otra forma, no se hubiesen dado, o al menos no de la misma forma. Garfield, por otro lado, aquel protagonista y cuyo nombre sale en la portada, no me gustó, al menos no tanto como hubiese deseado; si bien se rescata la personalidad básica del personaje, se queda en eso, en lo básico, no se profundiza (y antes que digan que es una animación, hay películas como Wall-E, que también son animadas y sí tienen un personaje complejo y atractivo) La animación estuvo muy bien lograda, con momentos muy bonitos como toda la secuencia inicial hasta el primer giro de trama, que es cuando cambia la rutina.

Sin lugar a dudas, la nueva película de Garfield es, para mí, como una película gourmet. La experiencia de ir a verla y toda la travesía y expectativa que tenía dentro de mí, con todo el bagaje e historias que tiene el personaje, creí que iba a ser deslumbrante y asombrosa; sin embargo, la proporción material-satisfacción fue baja, al menos en mi opinión. Siento que el personaje no superó la expectativa dada; la historia fue simple, teniendo mucho jugo que sacar, siento que no fue aprovechado y era previsible por momentos y totalmente impredecible por otros. Por último, tengo la certeza, que si se hubiese tratado de la historia de otro gato, probablemente hubiese sido el mismo resultado, pero con menos bombos y platillos; afortunadamente, o desafortunadamente, no sabremos eso; lo que sí sabemos, es que Garfield se me quedó a medias.

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