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Furiosa: ¿es una película grandiosa?

Hace unas semanas el CEO de Columbia Pictures dijo, en una entrevista con Deadline, que se perdió el hábito de ir al cine. No tenía una visión apocalíptica sobre el futuro de la experiencia que todos amamos, al contrario. Pero advertía que algunas cosas tienen que cambiar. Sobre esa entrevista, con la que coincido en gran parte, escribí en El Economista. Me acordé de esa entrevista cuando terminé de ver Furiosa por varios motivos (vi la película una cinco antes del estreno mundial) y más ahora, cuando estoy escribiendo esto, que la película se perfila como uno de los mayores fracasos comerciales en varios años.

No me interesa ahora señalar por qué le está yendo tan mal en taquilla: quisiera desarrollar por qué creo que es una víctima de circunstancias que tienen que ver con la crítica de cine profesional y las redes sociales. Quiero hacer una aclaración preventiva importante: no desconfío del gusto de las personas si no las conozco, ni es mi intención poner en duda la sinceridad con la que cada uno se expresa. Dicho esto, voy a decir lo que pienso: creo que Furiosa es víctima de un mal que el CEO de Columbia mencionaba en esa entrevista. La necesidad de que todas las películas tengan que ser grandiosas. “Buena no es suficiente”, dijo. Y eso es cierto: con la pandemia, el streaming y los cambios culturales es evidente que la gente ya no está yendo tanto al cine. Creo que, como respuesta natural para incentivar a los demás, se crea una hipérbole de entusiasmo. La inflación crítica, podría decir, que cada 2 o 3 meses habla de una obra maestra.

De nuevo: no pongo en duda el entusiasmo ajeno o los parámetros que los demás usen para evaluar una experiencia personal. Lo que creo que es, buscada o no, esta inflación crítica a largo plazo no es buena. ¿Qué tiene que ver esto con Furiosa? Que me gustó mucho la película. Que me parece mejor que la mayoría de las cosas que suelo ver en cine. Que, al mismo tiempo, no me parece una obra maestra como Mad Max: Fury Road. Que tampoco me parece una película impecable, que no tenga nada para objetar. Yo la pasé muy bien viéndola. No creo que sea grandiosa. Creo que es muy buena, pero también puedo entender si alguien cree que es simplemente buena, o extraordinaria, o una decepción. Creo que este es un caso de una película que (a juzgar por las calificaciones en IMDb, Rottentomatoes o Cinemascore) gusta bastante. Y eso debería ser suficiente. Pero hoy, en el panorama que vivimos, no basta con que sea buena ni muy buena. Necesita ser extraordinaria.

De Furiosa me gustaron (mucho) muchas cosas. Para empezar, quedé sorprendido por la expansión del world building, lore, o construcción de un mundo que hace George Miller. Fury Road me encanta porque, con pocos diálogos, imágenes y escenas, también lo hacía y dejaba librado ese mundo a la imaginación del espectador. Furiosa logra algo que es muy difícil: desarrollar esas ideas, ese mundo, sin reducir lo que ya se había construido con anterioridad ni sacarle espacio a la imaginación de los espectadores. Como dice Jay en Red Letter Media: no podría importarme menos la expansión del lore que necesita justificar, por ejemplo, por qué la Estrella de la Muerte explota con un solo disparo en Star Wars. Furiosa no cae en esa trampa.

Sí es una película que pone el acento en el argumento. En ritmo y estructura narrativa es muy distinta de Fury Road o todas sus predecesoras. Los planos son abiertos, no tienen demasiados cortes (me atrevería a afirmar que el promedio de duración de cada plano es mucho más alto que el de Fury Road, donde el promedio de cada plano en pantalla era menor a 1 segundo). Hasta en la edición y mezcla de sonido es una película muy distinta. O la música, uno de los puntos que no me convenció (creo que el score de Junkie XL en Fury Road maridaba mucho mejor con las imágenes y el ritmo del montaje, aunque sea temp music de Capitain America: Civil War). Furiosa es una película distinta de Fury Road y eso, para bien y para mal, lo celebro.

En primer lugar, porque creo que Furiosa es la antítesis de algo como The Force Awakens. George Miller podría haber intentado hacer Mad Max: Fury Road 2.0. Pero no eligió ese camino, aunque uno de los actos de esta película tenga una persecución similar. Miller no quiso hacer una copia de lo que ya vimos porque entiende que hacerlo no es fácil y que la mejor versión de Fury Road es Fury Road. En su lugar, aprovechó para hacer otra cosa. Sí, sigue siendo Mad Max, pero es distinta. Es lo que debería suceder con todas las secuelas o precuelas para que no sean meras “actualizaciones” de las originales o remakes encubiertas. Prefiero que los cineastas arriesguen, que se atrevan a buscar nuevos horizontes si deciden hacer precuelas o secuelas. No quiero ver la misma película que ya vi, porque para eso tengo la película original.

Dicho esto, creo que la comparación no la favorece. La comparación con Fury Road no favorece a gran parte del cine contemporáneo, para ser justo. Quizás la decisión artística que menos comparto es la de mostrar imágenes y escenas de Fury Road durante los créditos de Furiosa: rompe el clima que se había logrado con un final interesante, dramático e intenso. Al mismo tiempo hace más evidente la diferencia entre la textura de una y otra película.

No es que Furiosa se vea falsa o tan mal como parecía en los trailers. De hecho, casi no tuve problemas con el uso del CGI, porque asimilé rápido que la película buscaba una propuesta estética distinta. Furiosa se ve más falsa que Fury Road, sí, pero creo que es parte del atractivo. Y es un “falsa” que no lo digo como algo peyorativo: en general el cambio estético se nota más en las escenas al aire libre, como si todos los elementos que están próximos a la cámara fueran reales (actores, decorados, elementos de la producción, etc.) y el fondo fuera, deliberadamente, como un cuadro pintado a mano. Ejemplo es el diálogo final en el desierto: todo lo referido a la estética (la iluminación, la textura de la escena, los contrastes) está deliberadamente exagerado.

No sucede lo mismo con las escenas filmadas en interiores. Miller sabe dónde colocar la cámara y cómo armar una puesta en escena. Le saca años luz de ventaja a otros directores. Yo me encontraba recorriendo con la vista la totalidad de cada plano, sorprendiéndome de los detalles con los que estaba armado el diseño de producción, el maquillaje o el vestuario. Creo que esos tres departamentos hicieron un trabajo sublime y no creo, en absoluto, que sea algo menor, porque en gran parte contribuyen a crear un ambiente en el que podemos entrar sin pensar que es algo falso. La dirección de arte es, de nuevo, un triunfo.

También creo que Furiosa es una película muy interesante en cuanto a cómo representa algo que abunda en el cine, sobre todo en el de acción: la historia de la venganza. Más que Kill Bill, Furiosa me resulta una película muy similar a True Grit, la versión de los hermanos Coen, por lo que propone sobre la idea de la retribución. Ambas son alegorías bíblicas (a Furiosa le dicen el ángel oscuro y en un plano se la ve refugiándose frente a una reja gigante que parece una cruz protegiéndola del fuego) con una mujer joven protagonista que quiere cobrarse venganza. En ambas películas las jóvenes terminan perdiendo algo más que el brazo.

Inevitablemente, la película también es víctima de decisiones que (supongo) tienen que ver más con ejecutivos de marketing que con los artistas detrás de cámara. Empezando por el subtítulo “A Mad Max Saga”, que le juega en contra, como sucedió con Mission Impossible: Dead Reckoning - Part One o Fast & Furious Presents: Hobbs & Shaw. La falta de sensibilidad poética en algo tan importante como el título de una película desnuda la concepción que hay sobre el arte en esta época. También evidencia la falta de creatividad. Pero, bueno, supongo que en todos los casos son decisiones que tienen que ver con personas preocupadas por posiciones a la película en buscadores online y determinan qué palabras incluir para vender más (la mayor ironía es que, como prueba el cambio de título de Dead Reckoning, termina jugando en contra). La cuestión de los títulos es un mal que excede al cine, lamentablemente.

Otro gran acierto de Furiosa es la construcción del villano. En un principio, pensé que Chris Hemsworth estaba haciendo una muy buena imitación del Joker de Heath Ledger, pero apunta a algo distinto. Dementus es, por momentos, un payaso patético y eso le da tridimensionalidad a un personaje que no se queda en algo más básico. Esta fábula, que comienza y termina con un fruto, presenta dos personajes rotos que están unidos por un tótem: el oso de peluche al que le falta un brazo. Dementus es como una versión retorcida del personaje que interpretaba Jeff Bridges en True Grit (de nuevo: una película en donde una joven iniciaba un viaje, una odisea, acompañada de dos figuras paternas). Dementus es, en parte, víctima y victimario de un mundo apocalíptico.

En Furiosa, y esto es algo que me gustó mucho, el famoso Wasteland (o Australia) es un lugar que, por primera vez, sentí verdaderamente hostil y miserable. Gran decisión: evitar una escena en la que caería una película más convencional, con personajes a los besos o enamorados en medio de estos escenarios. La unión entre la protagonista y un inesperado compañero, es tan coherente con el mundo que los rodea como el saludo de miradas al final de Fury Road. Ni Furiosa ni Fury Road traicionan el espíritu del mundo que George Miller imagina. Furiosa, al contrario, lo presenta como un lugar más terrible.

Otra idea que me resulta fascinante: en la expansión del mundo, Furiosa parece sugerir que no hay villanos de caricatura. Todos los personajes tratan de administrar los recursos de la mejor manera posible. ¿Lo hacen solo para ejercer el poder? La narración nunca lo subraya, pero en el mundo de Furiosa no hay lugar para nada que no sea funcional a la economía de ese yermo.

Están los que producen alimentos, los que producen balas y los que administran el combustible. Esto no es algo novedoso porque es una idea que Fury Road también presentaba: en este panorama la mujer es una herramienta más. Herramienta para reproducir la especie o para dar alimentos. Miller entiende que la deshumanización mercantilista es tan nociva como cualquier guerra o catástrofe que pueda llevar al colapso de la civilización. La fábula no se reduce a una idea cliché, como puede ser el fruto de la "esperanza”, una palabra más recurrente para el villano que para la protagonista. No es casualidad que sea él quien más la pronuncie. De eso, en parte, se trata Furiosa.

¿Es grandiosa la película? No lo sé. Tal vez sí, tal vez no. Seguramente vuelva a verla.

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