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NADIE VIVE UN MISMO DIA DOS VECES

Spoilers

Probablemente en la memoria de más de uno, especialmente si creciste en la primera década del 2000, habrá un espacio -aunque mas no sea de forma fragmentaria-, para la que a mi entender no es sino una “tragicomedia” protagonizada por una icónica pareja. Encarnada por una exitosa y siempre funcional formula de actores, Adam y Drew, dan vida a Henry y Lucy respectivamente. En esta oportunidad, el personaje de ésta última, padece como secuela de un accidente una extraña condición que le impide retener nueva información en su memoria, más allá del día en que sufrió su desdichado infortunio. Esta condición provoca que Lucy quede atrapada viviendo en cada día la misma secuencia de acontecimientos de aquella fecha. Desde el desayuno en su cafetería favorita, la celebración de cumpleaños de su padre, ver el juego de los Vikingos, pintar el taller; todo ocurre una y otra vez. Cada uno de estos eventos están perfectamente secuenciados por la acción conjunta de quienes tienen conocimiento de su estado y, para evitar confrontarla con la realidad, participan activamente de la puesta en escena en la que Lucy vive a diario. La realidad es que, sin quererlo, la condición de Lucy arrastra a todos en ese mismo circuito sin fin, que se reanuda con cada amanecer. Al menos, es así hasta que Henry aparece para romper con aquel aparentemente bien organizado y casi infalible sistema.

Me refiero claro al film “Como si fuera la primera vez” (50 first dates) que fuera estrenado en 2004. Los que hemos reído y emocionado con esta producción -que, enfáticamente recomiendo, si no la conoces y, de hecho, advierto, lo hagas antes de seguir leyendo- sabemos que el trasfondo puede ser menos divertido que los reiterados intentos de Henry por enamorar día tras día a Lucy. Lo cierto es que no hay ninguna maldición que impida que Lucy tenga un desenlace feliz, tampoco un personaje malvado que los intenta separar, sino todo lo contrario. Se nos presenta un padre preocupado que ha aceptado vivir con la condición de Lucy sin tener un plan a largo plazo, y que, de hecho, podemos considerar que, genuinamente no quiere arrastrar a nadie más a esa dura realidad.

Lo trágico de la historia no se pierde por su claro abordaje desde lo humorístico, más bien es una herramienta para contarlo desde esa perspectiva sin dejar de empatizar por el sufrimiento de todos los involucrados. No es que olvidemos la naturaleza del padecimiento porque prefiramos reír con lo “casi improbable”, ya que si lo pensamos la condición de Lucy es atípica, pero ¿Cuántas veces nos detenemos a pensar en lo efímero que son los momentos?¿Hay un mensaje verdaderamente mucho mas profundo en este film? Creo que así es.

Al igual que Lucy ¿Cuántos son los que tienen la sensación de vivir el mismo día? No es que haya un deliberado esfuerzo propio o de otros en que así suceda, pero simplemente ocurre. Vivir el mismo día, con mínimas variaciones, tal como le sucede a la protagonista, la que en algunos días encuentra a Henry como irresistiblemente encantador, y en otros, lo desprecia abiertamente.

Tal vez caigamos en la tentadora idea de que la historia de Lucy es risueña porque es una trama exagerada que nada tiene que ver con la realidad, pero ¿Qué sucede si miras y piensas en donde estabas hace un año atrás, hace 3, hace 5? Una escena reveladora es aquella en la que Lucy tiene uno de esos días en los que, por lo menos por unas horas, es consciente de lo que ha sucedido en su vida los últimos años desde el accidente. Ella se reúne con amigos, ve que todos han atravesado cambios importantes, sabe que su trabajo ha sido tomado por otro, mientras ella se ha perdido todo ese proceso, porque personas como Lucy viven la vida como un evento cíclico y repetible.

Este film con su tono balanceado entre humor y tristeza nos permite reflexionar sobre el valor del tiempo. Un día estas en el patio jugando, al otro ingresas a escuela, al siguiente tienes tu diploma, tu primer día de trabajo, citas, una boda y todo lo que puedas pensar que venga después, hasta que, en algún punto, entre estos momentos o luego de ellos ,aparece la sensación de “vivir el mismo día”. Pero no te engañes, nadie vive el mismo día dos veces, y esta historia nos permite ver eso con claridad, así como lo valioso de tener a alguien como Henry que invita a cuestionarlo y a salir de esa puesta en escena para tomar las riendas, viviendo las experiencias con la emoción de la primera vez, pero con la responsabilidad de aprender de lo vivido.

Henry no es un príncipe que rescata a la princesa de ningún hechizo, sino solo un ser humano capaz de admitir de que Lucy le ha cambiado la vida, tanto como él ha cambiado la de ella, y es imposible que esto pasara en solo un día, sin importar la construcción de la falsa idea de “el mismo día”. Es cierto que auguramos que para esta pareja las dificultades serian muchas por sus peculiaridades, y que las tristezas y las alegrías que atraviesen, vivirán por más tiempo en la memoria de uno de ellos, sin embargo, serán construidas por ambos, un día a la vez ¿Y qué acaso no es así para todos?

Título: Como si fuera la primera vez/ 50 first dates.

Fecha de estreno: 13 de febrero de 2004 (EEUU)

Director: P. Segal

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