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Cuando 10 cosas no son suficientes.

Muchas veces nos sumergimos en el amor juvenil, en busca de algo que todos añoramos o tuvimos la suerte de vivir, lleno de sueños y, muchas otras veces, totalmente superficial.

El amor juvenil a menudo florece en los lugares más inesperados, reuniendo a protagonistas que generalmente parecen polos opuestos. Sin embargo, "el amor" siempre encuentra la manera de triunfar, especialmente en películas icónicas donde el destino de nuestros personajes está en las manos de guionistas llenos de experiencias propias.

Aunque este enfoque no siempre garantiza el éxito, en 1999 funcionó de manera brillante dando paso a una de las mejores parejas de la comedia romántica juvenil, justamente cuando Patrick Verona conoce a Kat Stratford.

Da igual la forma en que se conocieron, da igual que él sea el que le mintió. Kat y Patrick desafían todas las problemáticas que una pareja joven pudiese tener y redefinen el amor juvenil de esa época, y 25 años más tarde sigue funcionando perfectamente, como el primer día.

Desde el momento en que decidimos emprender el viaje junto a ellos y sus personajes, intuimos que estamos en presencia de algo "especial", ese algo que quizá no termine del todo bien, pero que sin embargo queremos explorar y vivir.

Las complejidades de sus personalidades están llenas de ingenio y ambos poseen una química innegable. A medida que vamos desvelando la trama, nos vamos despojando de esas fachadas que ambos personajes construyeron a su alrededor. Él, el enigmático "chico malo" con una reputación que ha hecho historia en la secundaria, y ella, con su feroz independencia emocional que no encaja con ningún estereotipo, lo cual los hace auténticos e irresistiblemente humanos.

Si el amor fuera una receta y para construir nuestros personajes los ingredientes que necesitamos estuvieran sobre la mesa, tendríamos comedias románticas exitosas cada año. Sin embargo, a veces hasta el mejor cocinero falla.

Pero antes de adentrarnos en esa "receta", necesitamos remontarnos vagamente a los detalles de ambos.

Kat es una adolescente que creció junto a su hermana menor, Bianca, diferenciándose significativamente de ella. Posee una inteligencia emocional y una independencia que todos hubiéramos deseado a su edad. Creció sin la presencia de su madre y su padre es tremendamente sobreprotector para suplir esta ausencia.

Disfruta de la música alternativa y de la literatura, destacando principalmente su convicción por lo que ella cree. Casi podríamos decir que Kat, como personaje, está adelantada a su época y que sus detractores hoy la llamarían "woke" en redes sociales.

Por otro lado, tenemos a Patrick, quien con una actitud desafiante hacia la autoridad y una fachada de "chico malo" da una sensación de ser impredecible y peligroso. Aunque sabemos que pasó la mayor parte de su tiempo cuidando a su abuela, lo cual destroza esa fachada y detrás tenemos a un chico sensible y leal.

Cuando juntamos estos ingredientes:

  • Carisma
  • Idealismo
  • Misterio
  • Rebeldía
  • Independencia
  • Pasión
  • Convicciones

Aquí es donde realmente ambos comienzan a explotar estas cualidades y nos invitan a explorar y a formar parte de su relación, con ese eterno tira y afloja, lleno de atracción, química, con diálogos inteligentes, donde nos paseamos del amor al odio de una escena a otra, pero que desnudan a dos almas rebeldes transformándose mutuamente, influyendo el uno en el otro y simplemente haciéndose bien. Muchas veces lo que nos gusta no nos hace bien, pero Kat y Patrick están para romper los moldes.

La película se va desarrollando no sin antes regalarnos dos escenas icónicas dentro de la comedia romántica noventera.

La primera ocurre cuando Patrick consigue a la banda del colegio para pedirle perdón a Kat, con coreografía incluida, mientras suena de fondo "Can't Take My Eyes Off You". La segunda es la lectura del poema de Kat que refuerza todo lo que hemos visto de ella. Aquí predominan sus pasiones, literatura y su espíritu sincero, y nos deja verla por primera vez sin escudos, entregada a un amor que a veces florece en los lugares más inesperados y de las formas más auténticas.

Esta icónica pareja nos da un repaso sobre cómo puede desarrollarse una historia auténtica y significativa, abriéndole las puertas al amor con una conexión genuina, donde además nos enseñan que la verdadera "rebeldía" la encontramos cuando aceptamos ser amados.

Cualquier pareja que se reconcilie regalando una "Fender Stratocaster" tiene derecho a una segunda oportunidad.

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