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Megamente: El villano animado más amado de los últimos tiempos

Spoilers

Corría el año 2010, DreamWorks Animation estaba en su auge con Shrek, el ogro protagonista amado por todo el mundo; con la primera película del oso panda Po en Kung Fu Panda y nuestros queridos animales de Madagascar y sus derivados (Los Pingüinos). Pero eso no fue suficiente, tenía que haber algo más, pero sobre todo diferente: un villano con un arco de redención que enamore al público. Ahí es donde Megamente hace su épica entrada.

Megamente es una película animada estrenada en el año 2010, cuyo elenco de voces estuvo conformado por Will Ferrell, Tina Fey, Jonah Hill, David Cross, Brad Pitt, Ben Stiller y J.K. Simmons. ¿Nada mal eh? Pero lejos de alabar al elenco de voces, que fue espectacular en el film, tenemos que hablar de su protagonista: Megamente.

Megamente es un alienígena de color azul que tiene una enorme cabeza. Luego de que su planeta comience a destruirse, es enviado por sus padres a la Tierra para poder mantenerse con vida (¿Y esa épica referencia a Superman?). Curiosamente, la misma situación sucede con Metro Man, otro extraterrestre que en este caso tiene la típica forma humana. Casi sin querer queriendo, ambas naves con los dos bebés terminan en nuestro planeta: Metro Man termina en la casa de una pareja millonaria y Megamente cae en una prisión. Con el correr de los minutos, vemos como la crianza de ambos personajes son las dos caras de la moneda en sí. Por un lado Metro Man aprende a ser bueno, solidario y ayudar a los demás gracias a sus habilidades sobrehumanas; por el otro, tenemos a Megamente que aprende lo peor de sus compañeros de prisión, ya que gracias a su ingenio termina logrando que literalmente todos se escapen. A eso se le llama estrategia.

Al escaparse, Megamente es arrestado y llevado a la escuela, donde particularmente se encontrará con Metro Man. Una vez más, las dos caras de la moneda: Metro Man consigue ser un alumno y compañero ejemplar mientras que Megamente hacía cosas cada vez extravagantes con tal de salirse con la suya y hacer alguna que otra maldad. Los bandos se definen: Metro Man posteriormente sería el héroe de Metro Ciudad y Megamente su supervillano, quien tendría como compañero a Servil.

Pero entonces todo cambia, cuando uno piensa que verá una típica película de superhéroes, sucede algo distinto. En un nuevo de sus ya tantos enfrentamientos, Megamente logra derrotar a Metro Man y así adueñarse de Metro Ciudad… ¿pero con qué fin? Nuestro villano azul se termina dando cuenta que al no tener un propósito, que era enfrentarse a Metro Man, su vida como supervillano ya no tiene sentido.

Ahí mismo es donde nos empezamos a encariñar con Megamente, ya que nos vamos dando cuenta que el nunca tuvo esa necesidad al 100% de ser un supervillano, sino todo lo contrario, y eso en parte es gracias a Roxanne, la periodista principal de Metro Ciudad. En una serie de eventos desafortunados, Megamente toma la identidad de Bernard, un hombre que justo pasaba por el museo de Metro Ciudad y empieza a formar un vínculo con Roxanne.

A partir de ahí, las dudas llegan con más fuerza a la mente de nuestro protagonista, ya que comienza a enamorarse Roxy y entre todos sus encuentros comienza a descubrir que más que maldad, lo que Megamente tiene es bondad. Sin embargo, sus necesidades de llenar ese vacío combativo entre un héroe y un villano mientras su cabeza está llena de dudas lo llevan a crear a Titán, utilizando a Hal Stewart como conejillo de indias, logrando asimismo una confrontación con su único amigo Servil por su manera de actuar y lo diferente que está desde la victoria contra Metro Man. Al ver que cometió un error garrafal y que Titán tiene más ganas que nunca de destruirlo a él y a toda Metro Ciudad, Megamente aprenderá por la fuerza que ahora deberá convertirse en un héroe y solucionar el desastre que causó, aprendiendo la responsabilidad que el propio Metro Man tuvo en su momento hacia la población de Metro Ciudad. Todo termina en un épico final feliz.

Megamente es sin dudas una película que nos enseña muchas cosas, entre las cuales podemos entender que cada uno debe encontrar su propio camino, significando un desafío entre lo que uno conoce y está acostumbrado a hacer frente al salto al vació que representa un reto hacia las expectativas de los demás. Megamente también nos muestra un arco de redención espectacular, demostrando que nunca es demasiado tarde para cambiar y hacer lo correcto, por más que nos hayamos equivocado en el pasado, lo que refuerza esta cuestión.

Pasarán los años y muchos seguiremos recordando a Megamente, no por ser un excelente villano, sino por saber redimirse a tiempo y enseñarle al mundo el potencial de cambiar para bien, sumado a una personalidad carismática constante y un sin fin de aventuras que ayudan a disfrutar mucho más de su historia en la película.

|| Por Federico Martin Vargas

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