OUAT: el encanto de Regina 

La Reina Malvada del clásico de Blancanieves y los 7 enanitos ha conocido múltiples formatos. Desde la fábula, hacia el cuento escrito, muchas películas y adaptaciones, en el año 2011 conocemos una Evil Queen personificada en el personaje dual de Regina Mills.

La serie Once Upon a Time cuenta la historia de como el mundo mágico de los cuentos clásicos y el mundo real colisionan. Habiendo sido galardonada de muchos premios en la primera mitad de la década del 2010, y marcando la adolescencia de una generación, esta serie ahonda en las paradojas y contradicciones de historias de héroes y villanos en toda su complejidad, atrapándonos desde su previsibilidad y al mismo tiempo sus incógnitas y sorpresas.
En la primera temporada podemos conocer el pueblo de Storybrooke que se encuentra hechizado por la maldición de nadie más que la Reina Malvada, la madrastra de la princesa Blancanieves, Snow White. En el pueblo de Storybrooke se encuentran atrapados todos los personajes de los cuentos de hadas que todos conocemos, con el pequeño detalle que no recuerdan quiénes son. Así, las primeras tempradas transcurren de la mano del conflicto de lograr deshacer ese hechizo y no dejar que la villana de la historia, la Evil Queen que quizo castigar a Snow White y al resto de los bondadosos súbditos del Enchanted Forest, se salga con la tuya.
Creo que hay principalmente dos aspectos híper interesantes de esta serie, que sigue un formato al que tal vez ya no estamos tan acostumbrados, muchos episodios y temporadas, donde los conflictos son bastantes similares, pero lo que nos atrapa es el encariñamiento con los personajes.

Primero, la serie alcanza a explorar la complejidad de las diversas personalidades que, muchas veces tipificadas en la clásica “héroe o villano”, han sido idealizadas en las narraciones clásicas de estos cuentos de hadas. Los protagonistas inicialmente parecen ser los héroes de la historia, Snow White y el Prince Charming, por ejemplo. Pero las diversas plot lines nos llevan a comprender el accionar heróico desde una perspectiva que se torna incluso hacia ciertos cuestionamientos de moral súper interesantes: ¿Qué es el bien y el mal? ¿Existen personas buenas y otras malas? ¿Qué sería un final feliz? ¿Se puede ser esencialmente héroe o villano en un accionar predestinado y autodeterminante por dicha condición en sí?
Aunque no parezca, esta serie que muchas veces parece optar por tramas sin mucho sentido y muchos plot holes, lleva a la audiencia a cuestionar y entender estas clásicas historias de moraleja desde una perspectiva bastante realista de la complejidad humana, el accionar social y las trayectorias de vida. Al igual que en Storybrooke vemos cómo el mundo mágico se fusiona con el mundo real, en Once Upon a Time vemos cómo las máximas morales en sentido de moraleja que acostumbramos a ver en los cuentos clásicos que oímos y leímos desde chicos, se fusionan con nuestros juicios y percepciones del accionar humano y de diversas problemáticas relacionales y sociales que son tan reales para nuestras vidas como lo es la magia para el Enchanted Forest.
En segundo lugar, me parece fascinante lo que ocurre con Once Upon a Time ahora sí en una perspectiva más analítica de la audiencia y de su evolución como serie televisiva. La primera temporada arranca con todas las fichas puestas por parte de Disney, incluso en las temporadas 2 y 3 podemos observar cómo aumenta el presupuesto y mejoran los efectos especiales. Lo curioso que ocurre con esta serie es que, al igual que en muchas de estas series de estos años con muchísimos episodios, episodios de relleno, con muchas temporadas, miles de personajes, actores fijos y recurrentes, la trama se agotó, pero a diferencia de otras series, la audiencia sostuvo su consumo casi religiosamente hasta el final.
¿Qué ocurrió con Once Upon a Time? ¿Cómo sostuvo semejante popularidad?

Pasó Regina Mills, la Evil Queen, la Reina Malvada, que de la mano de Lana Parrilla nos encantó de una forma casi mágica desde el momento uno hasta su aparición final.
La realidad es que una serie dirigida hacia un público clásico del consumo de este tipo de series terminó siendo fruto de la obsesión de muchísimos adolescentes con un clásico villano de uno de los cuentos de infancia más populares.
Muchos dirán que es porque Lana Parrilla es hermosa (sí), también es verdad que el queerbating hecho con uno de los personajes principales, Emma, alcanzó excesiva popularidad logrando incluso ser la pareja femenina con más fanfiction escrito en todo internet, por muchos años consecutivos y aún sosteniéndolo en la actualidad (la serie terminó en mayo de 2018).

Pero la realidad es que el personaje de la Evil Queen, de Regina Mills, retrata la complejidad de un villano que nos demuestra lo absurdo que resulta la esencializacion de los personajes en “héroes” y “villanos”. Regina nos muestra por un lado las atrocidades que puede cometer un clásico villano de cuento de hadas, incluso masacres de aldeas enteras, persecuciones a personajes inocentes (o no tanto jaja) y por otro una madre preocupada por su hijo adoptivo, Henry, por sus amigos, sus parejas, y buscando, al igual que cualquier personaje de cuento de hadas, su final feliz.
Creo que la característica primordial de un villano encantador, que logre encantar una audiencia así como una manzana envenenada encantó a Blancanieves, no pueden ser solamente su atractivo o su ship con otro personaje, o incluso un background o “villain origin story” complejo.
Lo que nos hace enamorarnos de estos villanos es entender que, finalmente, todos somos tan villanos como ellos y no existe el esencialismo moral que la ficción pretende aparentar. Las personas que habitamos en la vida real, que crecimos admirando al personaje de Blancanieves y al Príncipe Encantador, estamos mucho más cercanos a las complejidades morales que enfrentan los villanos que a la gloria y máximas morales que perpetúan los héroes.
Los villanos son quienes nos hacen comprender nuestra complejidad humana más que los perfectos protagonistas.
Así como la encantadora Evil Queen, tenemos un pasado, un presente y aspiramos a un futuro, no controlamos todo ello ni podemos regirnos por máximas moralistas y actitudes heróicas sino que sólo estamos, humildemente, aspirando a la tranquilidad y a ese “final feliz” que aparece en el horizonte de una vida de altibajos y decisiones, aciertos o errores, que nos hacen entender que la dualidad Evil Queen/Regina Mills nos representa muchísimo más que los clásicos cuentos de hadas en su tradicionalidad que nos leyeron de chicos.

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