
El éxito arrollador de Los Cazadores del Arca Perdida (Steven Spielberg-1981) dio lugar a un sinnúmero de películas de aventuras con una estructura mas o menos similar, vla pena citar por ejemplo Tras la Esmeralda Perdida (Robert Zemeckis-1984) y su secuelta La Joya del Nilo (Lewis Theague-1985) entre otras.
La película que nos compete en estas líneas es la que mas se aproxima y esta al limite de la copia de Los Cazadores. Dirigida por J. Lee Thompson, Las Minas del Rey Salomón” es una adaptación libre del clásico de la literatura de aventuras del mismo nombre escrita por Henry Rider Haggard y publicada en 1885 en la que narra una travesía del protagonista, Allan Quatermain y 2 compañeros por África en la búsqueda de las míticas minas del rey Salomón y el tesoro que se oculta en ellas.
En el film de Thompson tenemos al protagonista, Allan Quatermain (Richard Chamberlain) un aventurero duro e intrepido quien conoce todos los rincones de Africa y sus peligros que es contratado por Jesse Huston (Sharon Stone) para encontrar a su padre, un famoso arqueólogo quien se perdió en la búsqueda de las Minas. Luego de varios escapes milagrosos y persecuciones descubren que fue secuestrado por el tropas del ejercito alemán (no nazis, sino el ejercito imperial durante la Primera Guerra Mundial) a cargo del Coronel Bockner (Herbert Lom) los cuales tienen como aliado a un mercader/contrabandista turco Dogati (John Rhys-Davies) ya que pudo descifrar el camino y la ubicación de los tesoros del Rey Salomón.

El filme no fue un éxito para la critica, aunque si para el publico. Algunos efectos especiales no están muy bien, la sobreactuación de Sharon Stone (quien parece un hibrido entre Marion y Willie de Indiana Jones), algunos decorados no muy logrados o un aventurero muy pulcro y trabajado da la impresión por momentos de ser una parodia del personaje creado por la dupla George Lucas-Steven Spielberg y de si mismo, además se distancia casi por completo de la novela original.
Recuerdo en las primeras clases en mi épocas de estudio en la universidad, un profesor dijo “El cine es, antes que nada, entretenimiento ”, por lo que su función primera es el entretener al espectador. El filme que analizamos es entretenido de principio a fin, plagado de acción: persecuciones en la selva, en un pueblo perdido en el África, persecuciones en tren, en avión, en arenas movedizas, escape de una tribu de caníbales, etc, cumple perfectamente con la premisa de entretener. Tiene una banda sonora a tono y conmovedora realizada por Jerry Goldsmith (La Profecía, entre otros) que tiene cierta cercanía con la creada por su colega John Williams para Los Cazadores…

Ciertamente este film no quedara en la historia como una obra de arte imprescindible, pero merece ser reivindicado por su entretenimiento, su fluidez, humor y se gano un lugar en mi corazón.
Vale la pena recordar que casi en paralelo se filmo su secuela Allan Quatermain y la Ciudad perdida de Oro (Gary Nelson- 1986) repitiendo el tándem protagonista Richard Chamberlain y Sharon Stone, pero esa es otra historia que se analizara a su debido momento…





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