Teoría y análisis de las formas del arte. Melancholia de Lars Von Trier (Parte 1) Spoilers

Con el nacimiento del cine, no sólo se creaba una nueva tecnología, se establecía una nueva forma de hacer arte. El cine tiene la característica de ser un método donde confluyen diferentes tipos de actividades artísticas; la literatura, la fotografía, la música, el ballet, el teatro. Es por esto mismo que pareciera que los niveles de profundidad que una obra cinematográfica puede alcanzar son infinitos.

Con la correcta utilización de los componentes en beneficio de la obra cinematográfica, el director puede crear intrincados niveles de contenido.

El cine permite trabajar en muchos sistemas a la vez, enviar diferentes mensajes por diferentes medios al mismo momento; reta al receptor a deconstruir la obra en su totalidad para poder apreciarla del todo.

Otro factor interesante es que el cine se ha masificado de tal forma que es del alcance de cualquiera. Esta democratización del trabajo artístico produce que mucha gente esté en posición de realizar un análisis reflexivo de lo que ve. Aunque con el tiempo el cine se ha transformado, en su mayoría, en una industria de consumo, con trabajos hechos en serie y con la misión mínima de entretener, existen directores, productores y guionistas, que continúan haciendo arte del cine, y entregando trabajos que desafían a un análisis de su contenido.

Proponer el análisis de una obra cinematográfica es interesante solo por el hecho de la conjunción de factores que dentro de ella se puede dar. Un análisis formalista podría ser extremadamente interesante, especialmente en creadores que han logrado, con el manejo del lenguaje cinematográfico, comunicar mensajes que trabajan a nivel subconsciente del receptor. Tal vez uno de los ejemplos más fuertes de una obra de este estilo es “El triunfo de la voluntad” de Leni Riefenstahl, y su apología a las formas del fascismo alemán.

Pero por otro lado, es también muy llamativo qué tan profundo se puede ingresar en la psicología de una obra cinematográfica a través de un análisis contenidista. Como ya lo he mencionado, el cine vive de lo que las Bellas Artes le entregan, y como buen descendiente, está en un proceso de constante referencia hacia ellas.

Una obra cinematográfica puede ser separada en niveles tan distintos como manos han pasado por ella.

A diferencia de una obra literaria, una pintura o una composición musical, son muchos los artistas que dan forma a una obra cinematográfica. Debemos tener en cuenta las influencias del guionista que lo llevan a crear cierta historia, las experiencias pasadas del director que lo empujan a filmar con tal o cual encuadre, los trabajos previos del director de fotografía que lo hacen decidirse por cierto tipo de iluminación, incluso el trasfondo psicológico de un actor.

Melancholia

Lars Von Tier, director, productor y guionista de cine danés, con 15 películas en su haber es un caso que ha despertado mi interés desde que pude ver Breaking the Waves, película de 1996. Creador de un estilo personal, instaurador del Dogma 95, escuela cinematográfica que trata de borrar los elementos externos a cada escena.

Sus películas escapan a los cánones impuestos por la industria del cine. No se nutre de finales felices, historias de amor, superhéroes y villanos, o cuentos moralistas.

Vagando por distintos formatos y géneros, Von Trier forma historias complejas que exponen la naturaleza humana en su nivel más crudo. Con altos y bajos, su cine se ha caracterizado por imbuir a sus películas de variadas capas de contenido, especialmente en la construcción de sus personajes.

Inclusive el mismo director ha puesto sus trabajos en trilogías, dándoles nombres característicos (la trilogía de EE.UU, la trilogía de Europa) para guiar a los receptores del paradigma donde se enmarca la obra específica.

A nivel personal, Von Trier es un personaje más que interesante. Hijo de padres que practicaban nudismo, fruto de una aventura extra marital de su madre, padeciente de múltiples fobias, es posible encontrar rastros de estas vivencias en varios de sus trabajos. Esto vuelve a su cine una extensión de su psicología personal, y hace necesario el establecimiento de conexiones por parte del crítico entre la obra y el artista.

Melancholia se estrenó el año 2011. Producida por la propia productora de Von Trier, Zentropa, tuvo un éxito relativo en la taquilla. A nivel de crítica, la película ganó premios en Cannes, Europa Film Festivals, US National Society of Film Critics, entre otros.

Cuenta la historia de una mujer, Justine, que luego de casarse, decide que no es feliz en su matrimonio, separándose. Su hermana, Claire, la recibe en su casa junto a su familia, John su marido, y leo su hijo. Mientras esto sucede, un planeta llamado Melancholia cruzará su órbita con la de la Tierra, pasando, según los cálculos de científicos, a muy poca distancia. El temor de una posible colisión divide a los habitantes de la casa. Lo síntomas de Justine van en aumento, su depresión se agrava y ya es incapaz de relacionarse con aquellos que la rodean de manera normal.

Finalmente, el planeta desvía su rumbo y se dirige a la Tierra para una colisión que será fatal. John se suicida.

Justine, Claire y leo aceptan su destino final, y enfrentan a la colisión que destruye al planeta por completo.

Primer Nivel: Significación primaria

Una mujer separada, una hermana con problemas en su matrimonio, un planeta que puede chocar con la Tierra, la extensión total de la raza humana. Estos son los conceptos básicos que se pueden rescatar, en un nivel primario, de Melancholia. Dentro del paradigma donde esta obra se desenvuelve, las emociones básicas humanas, como la tristeza, la desesperación o el amor son reconocibles en un primer instante. Existen convenciones sociales básicas que dan para entender una historia que se centra en la vida familiar y en una catástrofe.

El seguimiento de la historia no requiere más códigos para su comprensión que la vida normal en el mundo occidental. Es posible que dentro de ciertas culturas orientales, las actitudes frente a eventos como un matrimonio o un divorcio sean diferentes o que la catalogación de un acto como la infidelidad sea valorada de manera distinta; como de hecho lo es en sociedades islámicas extremas donde la infidelidad masculina es aceptada y la femenina es castigada con la muerte.

Pero dejando de lado ejemplos tan extremos como estos, es posible asegurar que dentro del paradigma occidental, una historia como la de Melancholia sigue el uso de íconos, experiencias y modos entendibles por el receptor promedio.

Es interesante destacar que, para este nivel de significado, la obra podría partirse en dos, cada una con su propia historia, que no tendrían más conexión que la utilización de los mismos personajes.

En la primera parte el personaje de Justine es el principal. Comienza con el relato de su matrimonio, su caída en episodios de conducta inapropiada y su separación.

En la segunda parte entra en juego el género de ciencia ficción. Aparece una amenaza externa como lo es el planeta Melancholia, los personajes se enfrentan a esta amenaza para finalmente sucumbir ante ella.

Existe una repetición de personajes, una continuación es sus historias, una utilización de los mismos íconos pero en relatos diferentes. Para acentuar esto se guía al receptor a entender el fin de una historia y el comienzo de otra con el uso de pantallas negras.

Es comprensible que se entienda como una obra dividida, utilizando nada más que un nivel de contenido básico, y sin establecer conexiones que vallan más allá de las representaciones normales al paradigma del receptor.

Segundo nivel: Análisis iconográfico

Pasando al segundo estadio de contenidos, es necesario centrarse en ciertos íconos presentes en la obra. La película se construye alrededor de estos, y su mensaje se va formando en la relación que mantienen entre si.

Es necesario plantearse que los íconos que vemos en la obra son sólo representaciones de conceptos mayores. Una vez aceptada esta premisa, se puede comenzar a plantear interrogantes sobre el uso de tal o cual ícono dentro de la obra, y cuál es su intencionalidad.

El planeta Melancholia:

La historia central de la segunda parte de la película trata sobre el inminente choque entre la Tierra y un desconocido planeta llamado Melancholia. El acercamiento de este planeta es el que activa emociones en los personajes y rompe o empodera relaciones.

Melancolía es una palabra de origen Griego clásico, μέλας "negro" y χολή "bilis". Según la Real Academia Española se refiere a “Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada” (1).

El término fue ocupado para designar a aquellos que sufrían trastornos psicológicos en su estado de ánimo, lo que hoy comúnmente se conoce como “depresión”. No es hasta 1975 que el Inglés Sir Richard Blackmore rebautiza este padecimiento como “depresión”.

El uso del término Melancolía (bilis negra) proviene de la teoría hipocrática de los humores. Según ésta, un exceso de bilis negra provocaba apatía y profundos sentimientos de tristeza; “Si el miedo y la tristeza se prolongan, es melancolía”. (2)

Otro ejemplo del uso del término es el cuadro de 1874 Melancolía de Edgar Deg

as, donde se aprecia a una mujer con rostro de claro sufrimiento sosteniendo su estómago por los dolores que puede provocarle la “Bilis Negra”.

El planeta del film de Von Trier, hecha esta conexión, es una representación del padecimiento depresivo. Existe una relación entre este padecimiento y los personajes de la película, especialmente las dos hermanas. Su acercamiento hacia la Tierra funciona como una metáfora de la proximidad del padecimiento depresivo, y las distintas reacciones que cada ser humano puede tener frente a ellas.

Cada personaje establece un vínculo tanto con el planeta como con la misma catástrofe, así como cada persona establece un vínculo con la depresión, dependiendo en que nivel la afecte.

La depresión como planeta se vuelve un ícono en movimiento que altera toda la trama de la historia, y aunque en la primera parte sólo es mencionado en contadas ocasiones, poco a poco comienza a afectar en los episodios depresivos de Justine.

Es recalcado por parte de los personajes, especialmente por John, que Melancholia estuvo escondido tras la estrella Antares, es por eso que no era posible verlo. El planeta no tiene una aparición azarosa, ya existía desde antes de que fuera visible.

Este hecho conecta la existencia del planeta con un tipo de depresión en particular, llamada endógena, de procedencia hereditaria y patológica. Este tipo de depresión se encuentra presente en el afectado desde su nacimiento ya que responde a genes defectuosos, pero no es reconocible hasta su activación. Ésta es posible en diferentes edades y por diferentes motivos, como exposición a situaciones limites o presiones externas.

Más allá del personaje específico que pueda sufrir este tipo de depresión, esta analogía pareciera ser un mensaje abierto sobre la enfermedad misma, y sobre su dificultad de análisis y detección.

(CONTINUA EN LA PARTE 2)

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