En los años más recientes, cada vez que salta a la palestra un superhéroe que rompe los estándares impuestos sobre este tipo de personajes, revive la frase “la representación importa”. Y sí, que es es verdad. Es importante y empoderador ver superheroinas, héroes de color o superhéroes asiáticos en la gran pantalla. Pero incluso si eres de esos que se emocionó por ver a Black Widow, Black Panther o Shang-Chi, probablemente estés de acuerdo conmigo en que todos somos algo más que un género, una raza, o un color de piel. Es por eso que cuando la representación expande su espectro y deja de abarcar sólo personajes que rompen el molde físico, y empezamos a ver superhéroes con personalidades imperfectas, más semejantes a nosotros, es igual o más reconfortante.
Desde mi punto de vista, hay dos tipos de superhéroes: aquellos que son perfectos, indestructibles e incorruptibles, que su objetivo es hacer el bien común, aunque para ello deban sacrificarse a sí mismos; luego están aquellos que son lo opuesto, que toman medidas sin pensar demasiado y por lo tanto están más propensos a cometer errores, y que si llegan a salvar el día es porque probablemente sea un efecto colateral de alguna acción que los beneficie personalmente. En pocas palabras, hay superhéroes aspiracionales, y superhéroes identificables. ¿En qué grupo creen que está Deadpool? Con Deadpool y Wolverine consiguiendo casi 600 millones de dólares en taquilla a una semana de su estreno (siendo una película de clasificación R, lo cual hace que su desempeño sea más sorprendente), el personaje se confirma como uno de los más populares de Marvel, y lo ha conseguido en un tiempo vertiginoso, pero ¿a qué se debe eso? Vamos a diseccionar las características que han convertido a Deadpool en uno de los preferidos del público.
Deadpool (y Wade Wilson) es un desastre, y lo amamos por eso
Si me lo preguntan, para mí tiene todo el sentido del mundo que las películas de Deadpool sean para el público adulto. Y no me refiero a la cantidad de sangre que vemos en pantalla, las palabrotas, o a las intensas escenas de acción. Me refiero a que Deadpool es un personaje que cala mejor entre los veinteañeros, treintañeros, o incluso mayores, que se dieron cuenta que ser como Capitán América o Capitana Marvel no es tan fácil.
Tengo una teoría de que héroes como Steve Rogers o Peter Parker congenian mejor con los niños y adolescentes porque este tipo de personajes es una clase de valores andante. Por un lado, el Capitán América está comprometido en cuerpo y alma con defender a la humanidad y a su nación; es correcto, bondadoso, y ni siquiera dice malas palabras; jamás lo veremos usar sus poderes para un bien personal, a menos que consideremos el poder salvar a los demás como tal, porque si el prójimo de Steve está bien, él está bien. En cuanto a Peter Parker, si bien es un adolescente que no le podemos pedir el grado de madurez de Steve, también es un personaje que, una vez que aprende a dominar sus poderes, empieza a utilizarlos para salvar a los demás porque ¿qué haría un joven que se entera que puede saltar de un lado a otro con una agilidad sobrehumana? Evidentemente salvar a su ciudad del caos porque un un gran poder conlleva a una gran responsabilidad ¿no?

Esa legendaria frase del Tío Ben, no es sólo una enseñanza para Peter, es una frase aleccionadora como la historia misma. Porque, aunque obviamente todo es fantasía dentro del mundo de Marvel, el tema de los superpoderes funciona como una estupenda alegoría si lo vemos como un tipo de privilegio. Después de todo, los superpoderes son una característica que no todos poseen, pero aquellos que sí la tienen, están en una ventaja considerable sobre los demás. Evidentemente, lo ideal sería usar tal característica para ayudar a aquellos que están en desventaja ¿no? Sin embargo, en un hipotético caso donde el poder adquirir superpoderes sea una realidad, seamos honestos en admitir que el mundo no estaría tan lleno de Steve Rogers, pero sí de muchos Wade Wilson.
Y allí es donde entra Deadpool en la jugada. ¿Wade es malo? No. ¿Es completamente bueno? Tampoco. ¿Dice palabrotas? A montón. ¿Disfruta ver a sus enemigos pasarla mal? Por supuesto. Donde no veremos a al Doctor Strange viajar en el tiempo para ver el resultado de la lotería y jugar el número para sacar el premio mayor, sí que veremos a Deadpool hacer lo necesario para salirse con la suya. Y eso está bien. No estoy justificando su comportamiento violento o su personalidad a veces un tanto gamberra. Me refiero a que está bien abrazar las imperfecciones, y no juzgar al personaje por ello, sobre todo en un mundo donde nada es blanco y negro, dónde todos somos moralmente ambiguos (unos más que otros, debo aclarar).
Deadpool no es el primer antihéroe, pero es el primero como nosotros
Incluso aquellos que no están tan familiarizados con el cine de superhéroes, asocian tal concepto a personajes moralmente blancos, como los descritos previamente. Un superhéroe es perfecto, y si no es perfecto no es un superhéroe. Error. Sí es cierto que por muchos años los superhéroes y villanos tenían características muy intrínsecas a los respectivos tipos de personajes, y a su vez completamente diferentes entre sí; pero una vez que los superhéroes empezaron a adoptar características propias de los malos, sin dejar de querer hacer el bien, nació el concepto de anti-héroe, que son básicamente héroes que se atreven a decir malas palabras, que consumen sustancias o bebidas ilícitas, que están dispuestos a salvar al mundo pero no les importa tener que mandar a volar a aquellos que le rodean.
Por supuesto, Deadpool es uno de ellos pero no es el primero. Antes de que este llegara, ya teníamos a Iron Man y Wolverine, por ejemplo. Pero ninguno de los dos se siente tan cercano como Wade Wilson. Tal vez se deba a que Tony Stark es un genio billonario, que de alguna forma sigue siendo aspiracional, mientras que Wolverine es...Wolverine, básicamente un hombre que no está para aguantar pataletas de nadie (aunque ahora que lo pienso, también me puedo identificar con eso).

En cambio, Wade era un mortal como cualquiera de nosotros, con problemas tan banales o comunes como nosotros, hasta que un día, una desgracia llama a su puerta como nos pasaría a cualquiera de nosotros, con la diferencia de que tal desgracia llega para dar paso a esa reconversión en superhumano. Los superpoderes de Wade Wilson no vienen con una nueva personalidad; no lo inhibe de tomar una decisión y equivocarse; no los asume como una responsabilidad, sino como una herramienta para beneficiarse; no deja de ser egoísta, deshonesto y vulgar. Sigue siendo un buen tipo, aunque increíblemente imperfecto, que ahora es casi indestructible.
Deadpool o el superhéroe que nos da permiso para ser nosotros mismos
Sé lo que muchos pensarán: no todas las películas tienen tener un mensaje. Y es cierto, coincido completamente con eso. Sin embargo, me gusta creer que de toda historia podemos sacar una enseñanza.
Así como Tío Ben nos recordó que un gran poder viene con una gran responsabilidad, Deadpool nos da una palmadita en la espalda mientras nos dice que está bien si dejamos de intentar ser perfectos, o si nunca lo intentamos realmente. No todos podemos ser iguales, a veces seremos egoístas, o rencorosos, y lo más probable es que de vez en cuando nos dejemos llevar por las tentaciones, pero de alguna u otra forma, nosotros somos nuestros propios héroes, tal vez no vamos a salvar al mundo, pero definitivamente tenemos el poder para salvarnos nosotros mismos, y por ello, debemos apreciarnos tal como somos. Deadpool no es perfecto, pero definitivamente es el héroe que este caótico mundo necesitando.




¡Comparte lo que piensas!
Sé la primera persona en comenzar una conversación.