El desafió es decir lo bueno lo malo y lo feo de Marvel!… Creo que sobre lo malo y lo feo tengo mucho que decir, para la parte de lo bueno, tengo que cambiar de rubro, salir del cine, salir del arte, para hablar del comercio, ya que quizá lo único bueno de estas películas, sea lo bien que saben hacer negocios, no se como mencionar eso, ya que eso es bueno solo para ellos! ..
El cine, para mí, es una ventana a la psique, una exploración de los laberintos de la mente y el alma humana. ¿Qué encuentro en las películas de Marvel? Un desfile de fuegos artificiales que, aunque deslumbrante, no ilumina más que el vacío de su propia superficialidad. No hay espacio para la contemplación, no hay una búsqueda interior, solo un espectáculo que grita por atención, como un circo que ha perdido su magia y solo ofrece trucos mecánicos. El arte del cine es un reflejo de la condición humana, pero en Marvel, la humanidad se reduce a un mero entretenimiento plástico, incapaz de ofrecer algo que nos eleve, que nos haga reflexionar o que despierte nuestros sueños más profundos.
Hollywood siempre ha sido un monstruo hambriento de dólares, pero lo que Marvel ha creado es la culminación de ese monstruo. No son películas, son productos en serie, fabricados en una línea de montaje donde lo único que importa es la caja registradora. El cine, el verdadero cine, debería ser un arma, una herramienta para sacudir al espectador, para enfrentarlo a verdades incómodas, para hacerlo pensar. Las películas de Marvel, en cambio, son la antítesis de eso: son anestésicos visuales, diseñados para adormecer a las masas mientras las alimentan con la misma papilla visual, película tras película. No hay audacia, no hay riesgo, solo fórmulas repetidas hasta el cansancio. En Marvel, el potencial del cine como arte se ha sacrificado en el altar del comercio, y lo que queda es un cadáver vistoso, pero sin alma.
Si debo desir algo bueno de Marvel…..Es una lección de cómo dominar la industria del entretenimiento, aunque sea a costa de sacrificar el arte. Así que sí, si uno se inclina a admirar la eficiencia y el alcance del comercio, Marvel es un éxito rotundo en ese sentido. Pero, claro, no confundamos éxito comercial con grandeza artística.
Al final, el arte y el comercio son como dos fuerzas en constante tensión. El comercio es la fuerza que busca domesticar, que intenta encapsular y vender lo inefable, lo sublime, transformándolo en algo accesible, digerible, un producto más en el escaparate. Pero el arte, el verdadero arte, siempre encontrará la manera de escapar de esas cadenas. Como el espíritu dionisíaco que Nietzsche describía, el arte es un caos vibrante que se niega a ser domesticado, que estalla y florece en los márgenes, en las grietas de lo que el comercio intenta controlar. Las películas de Marvel son monumentos al comercio, pero el arte, el verdadero arte, seguirá surgiendo en aquellos rincones donde menos se espera, en las visiones individuales que rechazan conformarse, que buscan lo auténtico, lo sublime, y lo eterno.


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