Fallen Leaves (Hojas de otoño) es la última película del director finlandés Aki Kaurismäki, es un drama amoroso con tintes de comedia sobre la relación entre dos trabajadores proletarios que viven en Helsinki en Finlandia, Holappa es un hombre que trabaja con maquinaria pesada que tiene un consumo problemático con el alcohol y Ansa es una trabajadora en un supermercado. Ambos tienen trabajos de los cuales son despedidos, son trabajos precarizados sin beneficios laborales, consiguen rápidamente otros empleos que requieren esfuerzo físico para subsistir. Sus vidas son bastante rutinarias, se entretienen yendo a bares y escuchando la radio en sus casas.

Mundo distópico en una “ciencia ficción realista”
La ambientación de la película pareciera indicar que el film tiene lugar por los años 60 por el arte y vestuario, no obstante en un plano la presencia de un almanaque que dice que es el año 2024 deja en claro en qué tiempo se ubica el film y en la noticias que se escuchan en la radio el tema que se menciona constantemente es el de la guerra actual entre Rusia y Ucrania. En la película se ve la presencia de celulares, pero es prácticamente nula, restándole la importancia que tiene este artefacto en el presente. Por lo tanto, hay un juego con la temporalidad que le da un registro interesante a la película y hasta contiene características de ciencia ficción mostrando un supuesto futuro (ya que la película es del 2023) anclado en elementos del pasado con personajes antagonistas al ritmo globalizado en el que vivimos. Se podría decir que se trata de un futuro cercano distópico, con la guerra rodeando el contexto de los personajes y aportando a su visión de mundo depresiva, los momentos de distracción donde Ansa se sienta en su casa y enciende la radio están marcados por noticias sobre muerte y ataques. Los personajes no hablan de la guerra excepto por un momento que Ansa le exclama a Holappa “Maldita guerra!” al escuchar más noticias en la radio.

Proletariado
El film muestra a través de sus dos protagonistas cómo transitan el mundo personas que no salen de lo ordinario, pero que son mayoría en el planeta, gente de pocos recursos, del proletariado con trabajos sin derechos laborales donde pueden echarlos de un día para el otro. Acostumbrados a esta dinámica, continúan y buscan nuevos trabajos. Viven la vida sin muchos cuestionamientos, tratando de subsistir trabajando del empleo que encuentren y sin reflexiones sobre lo que les acontece o su contexto. Sin embargo, esta forma de vida trae consecuencias directas reflejadas en el consumo problemático de Holappa con el alcohol y en la poca comunicación, no saben el nombre del otro hasta muy avanzada la película y, a causa de esto, tienen grandes desencuentros. En la composición de los planos los desencuentros quedan explicitados al mostrar a un personaje de un lado y dejando del lado contrario un espacio vacío.
Cuando Holappa y Ansa se encuentran aparece el deseo por parte de ambos y una gran necesidad de salir de la soledad en la que se encuentran. Por hechos fortuitos los encuentros se dan de forma espaciada o porque Holappa pierde el teléfono de Ansa o porque Holappa tiene un accidente. Ansa en ambas situaciones queda en situación de espera y angustia por no saber sobre él, hasta que finalmente en ambos acontecimientos logran encontrarse. Entre medio Ansa adopta un perro que lo llamára Chaplin, quien le traerá mayor vitalidad al film como un compañero de ella donde vaya, haciendo un claro homenaje al cine de Charles Chaplin y sus obras City Lights (Luces de la ciudad, 1931), Modern Times (Tiempos Modernos, 1936) y A Dog’s Life (La vida de un perro, 1918) donde se hace un crítica clara al sistema capitalista, a la falta de empleo y a la explotación de los trabajadores en las fábricas por medio del concepto de plusvalía. El vínculo que se desarrolla entre ellos dos es de poca expresividad, pero en la búsqueda por encontrarse, en la espera y en el cuidado de Ansa cuando Holappa está en el hospital y en el cambio en Holappa en dejar el alcohol por Ansa, se advierte la influencia positiva que puede llegar a tener un vínculo o la socialización con otros seres humanos como espacio de refugio en un contexto tan desfavorable o que no pareciera tener perspectivas de mejora o tranquilidad a futuro.
Registro actoral
Las actuaciones en Fallen Leaves son muy particulares por su tono inexpresivo, los rostros de los personajes apenas modulan y mantienen sus facciones quietas cuando hablan, focalizando su expresión en las miradas y microgestos. No se los ve sonreir del todo excepto cuando le informan a Ansa que Holappa despertó del coma. Por momentos parecen autómatas aportando al clima de pseudo ciencia ficción que se genera en el film. Sus variaciones emocionales a través de la actuación son sutiles demostrando una gran opresión y emociones contenidas. El ritmo con el que hablan es monótono, es un reflejo de la vida que transitan.

La comedia en el film se da por estos registros actorales, especialmente en escenas como la del karaoke o cuando toca la banda Maustetytöt, son espacios de relativo jolgorio, pero se intercalan los planos de las performances en el escenario con planos estáticos del público viendo el show con miradas y rostros completamente inexpresivos. En este contraste se genera la comedia, la respuesta de los personajes no es la esperada ante un evento de este estilo. No se sabe si disfrutan estar en esos eventos, si lo hacen para hacer una actividad por costumbre o si disfrutan de esa manera (en silencio y sin emoción a la vista) o si tan sólo es su forma de socializar y ser.
Colores
La paleta de colores del film por un lado plantea un escenario en una ciudad gris, sin sol, apagada y con poca saturación. Sin embargo, en sus personajes aparecen colores un poco más saturados y estridentes siendo el rojo y el azul los principales, mientras que el verde pálido queda asignado para la representación de Helsinki. El color rojo y azul en general lo lleva Ansa en su vestuario y está presente en la escenografía que la rodea, representando el rojo la vitalidad que la mueve a encontrar en la historia de amor con Holappa un escape al mundo gris que les tocó vivir y el azul remitiendo a un color frío que da cuenta de la ambivalencia de sus vidas. También los espacios de ocio como el bar o el karaoke presentan colores más saturados y rojos, lugares que cuentan con la presencia de una gran diversidad de personajes, que no son explotados en el film, pero generan intriga en el espectador por saber cómo son sus vidas.

La película en general recibió buenas críticas, es posible que haya un grado de identificación fuerte en la temática con el público, el cual está acostumbrado a que lo invadan con películas llenas de estímulos y personajes con vidas muy alejadas a las suyas. Los espectadores pueden ver en Fallen Leaves un realismo que se acerca a su emocionalidad cuando están tristes o deprimidos incluso, en donde tienen que seguir con sus obligaciones como trabajar mientras transitan una adicción o conflicto emocional. El cine de Kaurismäki es un respiro al ritmo al que estamos habituados, un momento donde poder poner la atención en la imagen e imbuirse en el tiempo que propone la misma sin sentir una aceleración constante por lo que pasará después, sino de tomar la oportunidad de estar en el tiempo presente y atravesar los momentos e, incluso, incomodidades de los personajes.



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