,Un viaje a la luna es un cortometraje de ciencia ficción y fantasía de cine mudo se estreno en Francia en 1902 en blanco y negro por el director George méliès, la pelicula dura 14 minutos con 12 segundos, nos muestra a un grupo de astronomos que viajan en un capsula impulsada por cañones,explorando la superficie de el satélite escapa un grupo de habitantes lunares regresando a la tierra con un selenita (habitantes lunar);cautivó
- Dicho cortometraje fue destruido por el mismo director en un ataque de ira y volvió a reaparecer en la industria de el cine hasta 1930, fue la mas vista por sus actuaciones y fantasía para la historia de ese momento de la historia y lo más interesante es que este cortometraje quedó como sello de inspiración para otros directores de el cine y la ciencia ficcion, como todo en el cine tiene sus pro y contras;con un costo de 10 000 francos de la época,si bien su creador no se benefició del éxito en algunos lugares como en el caso de en Estados Unidos, pero técnicos que trabajaban para Thomas Alva Edison lograron piratear las copias del filme y las distribuyeron por todo el país. Esto motivaría a Georges Méliès a hacer dos copias diferentes en sucesivas cintas. Le Voyage dans la Lune sigue siendo una película muy popular actualmente y se ha comercializado en formato doméstico, bien incluida dentro de packs o con diferentes versiones de la misma (blanco y negro, pintada a color o narrada). También se han hecho exposiciones en museos o proyecciones especiales de la película.
Viaje a la luna la película más larga en aquel tiempo; tanto el presupuesto como duración de rodaje fueron inusualmente fastuosos, costando ₣10 000, para hacerse y tomando tres meses para el rodaje. Los camarógrafos fueron Théophile Michault y Lucien Tainguy, que trabajaron con Méliès como asalariados de la compañía de películas Star. Además de su labor como camarógrafos, los operadores de Méliès también hicieron trabajos para la compañía, tales como el desarrollo de la película y ayudando a establecer el escenario, y otro operador asalariado, François Lallement, apareció en la pantalla como el oficial de la Marina. Por el contrario, Méliès contrató a sus actores para la película, siendo personas talentosas en el mundo teatral parisiense, con quien él tenía muchas conexiones.
Tras cámara de la producción de la película mostrando los bordes de telón y el piso del estudio
En sus primeras películas Méliès rodaba en el exterior, sin embargo, las situaciones climatológicas que se encontró en estas películas le hicieron construir un estudio cinematográfico, el primero en la historia destinado a las películas cinematográficas.[6] El estudio de cine de Méliès fue edificado en Montreuil, Seine-Saint-Denis en 1897; éste fue un invernadero, un edificio de 17 metros de largos por 6 de ancho (dimisiones similares al teatro Robert-Houdin) con paredes y techo de cristal para permitir más luz del sol como sea posible, un concepto utilizado por estudios fotográficos más aún desde la década de 1860 en adelante.[3] En sus inicios era solo una nave de vidrio y fue transformándose y perfeccionándose hasta el año 1900, llegando a disponer de cristales esmerilados y corrientes con faldillas que se abrían y cerraban automáticamente para evitar que hubiese sombras en verano. En 1898, Méliès ordenó excavar un foso bajo el escenario donde se encontraban trampillas, poleas, mecanismos de elevación y descenso que permitían cambiar de escenarios o provocar las apariciones y desapariciones de los personajes. En 1899 se construyeron pasarelas de cristal con suelo metálico para que los maquinistas pudieran accionar para provocar el vuelo de los carros, ángeles, las hadas o el paso de los nadadores. Por otro lado, las escenas submarinas rodaba a los actores a través de un acuario con peces vivos en su interior. En el extremo norte se situaba un escenario al mismo nivel del suelo de madera del taller de tal forma que recibiese luz natural,[6] ya que no sería hasta 1906 que podría utilizar la luz artificial en el estudio.[3] A principios de 1900, se prolongó el estudio con la construcción de un cobertizo en el lado sur, allí se encontraba una sala donde el operador podía manipular la filmación a oscuras; también permitía retrasar la cámara y ampliar el campo de filmación.[6] Al este, junto al estudio, se encontraba una nave que se utilizaba para los trabajos de pintura y carpintería de los escenarios, también estaba el almacén donde guardar los escenarios ya utilizados para futuras representaciones.[6] También disponía el escenario del estudio de puertas una enfrente de la otra que permitía que, cuando había una multitud de intérpretes en una escena y pudieran salir a un cortejo de guardarse siendo muy patente en el desfile de la película Juana de Arco de 1900.[6]
A lo largo de su carrera cinematográfica, Méliès trabajó con un estricto programa de planificación de películas, exigiendo a sus trabajadores puntualidad absoluta a las 8 de la mañana.[21] Antes del empezar la producción de las películas, Méliès preparaba las películas la tarde anterior en el teatro Robert-Houdin a través de una serie de croquis y, muy excepcionalmente, incluía algún texto o notas técnicas.[6] Así, cuando llega al estudio para empezar a rodar la película ya está todo en su cabeza sin saber, aún sin saber el resto del equipo nada sobre la cinta. Por lo que el propio director construye los decorados y los pinta de gris. Posteriormente, comprueba que todos los accesorios, máquinas y cámara funcionen correctamente y, una vez está todo a punto, llama a los artistas y figurantes y proceden a vestirse y maquillarse.[6] Posteriormente, como solía hacer en el teatro, Méliès explicaba la historia y se ensayaba empezando primero la parte principal y, después, las secundarias. El propio Méliès interpretaba a todos los personajes en los ensayos para explicar los gestos, las entradas y salidas y el lugar que el personaje debía ocupar en el escenario.[6] El rodaje de la película se realizaba siempre entre las 11 de la mañana hasta las 3 de la tarde, puesto que eran las horas más brillantes del día; los actores, a pesar de no ser cine mudo, hablaban como si fuera una representación teatral para dar mayor credibilidad a la actuación, mientras Méliès utiliza un piano o metrónomo mientras actúan para darle un mayor ritmo a la cinta.[6] Al final de la tarde, Méliès atiende el laboratorio de cine situado en El paisaje de la ópera donde realiza el revelado y montaje de las películas. Cerca del laboratorio se situaba el Théâtre Robert-Houdin, al que se dirigía después de una cena rápida para supervisar la buena marcha de la representación teatral. Por la tarde, asiste a representaciones en teatros parisinos por la tarde.[21] En múltiples ocasiones, y siempre a partir de las 6 de tarde, Méliès quedaba con otras personas, principalmente feriantes en su oficina en El pasaje de la ópera que se situaba cerca del teatro Robert-Houdin.[6]
Según recuerdos de Méliès, gran parte del costo inusual de "Un viaje a la luna" fue debido al accionamiento mecánico y los trajes de los habitantes lunares, que fueron hechas para la película usando cartón y lona. Méliès por sí mismo ha esculpido los prototipos para la rótula piezas en terracota, cabezas y pies y luego creó moldes de yeso para ellos; un especialista en la fabricación de la máscara utilizó estos moldes para producir versiones de cartón para los actores. Uno de los telones de fondo para la película, mostrando el interior del taller en el cual se construye la cápsula espacial, con techo de cristal, fue pintado para parecerse al Real Studio con dicho techo en el cual se hizo la película.
Bosquejo preliminar por Méliès para el cartel de la película
Muchos de los efectos especiales en un Viaje a la luna, como en muchas otras películas de Méliès, eran mediante la técnica del corte y salto, en el cual el operador de cámara dejaba de filmar lo suficiente para que algo en la pantalla pueda ser modificado, añadido o quitado. Méliès cuidadosamente dejó enlazados los fotogramas resultantes para crear efectos aparentemente mágicos, como la transformación de los telescopios de los astrónomos en butacas o la desaparición de los selenitas que explotan en bocanadas de humo. El uso de efectos especiales en la película dice Barbara Creed, era "presentar el viaje a la luna como pura fantasía en lugar de un evento científico".[22]
Según el propio Méliès, la parte que más problemas le ofrecía en la realización de sus películas eran los efectos especiales.[6] En varias ocasiones Méliès hacía uso de la cámara vertical, permitiéndole hacer planos picados sobre el escenario tumbado, lo que permitía a los personajes hacer acrobacias inverosímiles.[6]
La secuencia en que la cápsula llega para penetrar el ojo de la luna fue lograda mediante un efecto que George Méliès había inventado el año anterior para la película del hombre con la cabeza de goma. En lugar de intentar mover su cámara pesado hacia el actor, puso una silla sobre una rampa, con el actor (cubierto hasta el cuello de terciopelo negro) en la silla, la polea de accionamiento y lo tiró hacia la cámara. Además de su viabilidad técnica, esta técnica permitió también a Méliès controlar la colocación de la cara en el marco de un mayor grado de especificidad que mueva su cámara como le sea permitida. Un empalme como sustitución permitió a la cápsula aparecer de repente en el ojo del actor que interpreta a la luna, completando el disparo.
Otra secuencia notable en la película fue el aterrizaje de la cápsula grabado en un mar de verdad, dicha caída fue editada con múltiples exposiciones delante de un fondo negro superpuesto sobre las imágenes del mar. El tiro es seguido por una visión submarina de la cápsula flotando en la superficie, creado mediante la combinación de un movimiento de recorte de cartón de la cápsula con un acuario que contiene los renacuajos y chorros de aire. El descenso del cohete desde la luna estaba cubierto de cuatro disparos, ocupando sólo unos veinte segundos de tiempo de la película.




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