
Cuando el terror traspasa la pantalla
Son muchas las historias que se cuentan sobre la producción de este film. Se ha hablado hasta de una maldición debido a la cantidad de sucesos inexplicables que ocurrieron después de su estreno, afectando a los protagonistas, lo que dio paso a innumerables teorías. Verdaderas o no, estas teorías hacen que Poltergeist, aparte de ser un film escalofriante que realmente transmite terror, logrando de manera veraz darnos una explicación lógica, desde el punto de vista cinematográfico, de cómo sería el más allá y el deseo que tienen las almas de volver a vivir a toda costa. en este film nos presenta que nos presenta a Carol Anne, siendo el objeto de deseo de estos espíritus, quienes tratan de poseerla una y otra vez. Sin embargo, esto cambia en la segunda parte en donde los espiritus la ven como una suerte de guia para encontrar la luz cosa que es evitada por el reverendo Kane que trata de impedirlo a toda costa, ya que representa a una entidad malevola que se alimenta de las almas. Debo reconocer que cuando vi esta secuela a finales de los ochenta, cuando tenía 11 años, el personaje del reverendo Kane me causó tanto miedo que llegué a tener pesadillas con él, despertando llorando en la noche, algo que no me ha sucedido con ningún otro film. Ya viendo la película con una mirada más adulta, Kane sigue siendo un personaje que realmente da miedo. De hecho, cuando vi La ventana secreta, el personaje de John Turturro me recordó de inmediato al reverendo Kane. Pero bueno, siguiendo con el tema, quizá la tercera entrega no logra estar a la altura de las dos anteriores, pero da un cierre a una trilogía que envuelve una gran cantidad de teorías alimentadas por los acontecimientos que ocurrieron después de terminar cada entrega.

La primera película de Poltergeist fue dirigida por el otrora padre del género slasher, Tobe Hooper, quien ganó reconocimiento con La masacre de Texas. Fue por esto que Steven Spielberg no dudó en darle la misión de dirigir este film. Debo detenerme en este punto, ya que se dice que, aunque Spielberg escogió a Hooper, lo hizo solo porque necesitaba un director que pudiera cubrirlo mientras él dirigía E.T.. Por temas sindicales, Spielberg no podía dirigir dos películas a la vez, por lo que asumió el papel de productor. Sin embargo, se rumorea que fue Spielberg quien dirigió gran parte de las escenas nocturnas, además de tener un control total del film. Esto es evidente al ver Poltergeist, ya que, si no fuera por los créditos que nombran a Hooper como director, se nota demasiado la mano de Spielberg en el estilo, la música y las tomas, lo que da que pensar si realmente es una película de Hooper, ya que es muy diferente a lo mostrado por este director en sus películas anteriores, y ni qué decir en las posteriores como Fuerza Vital o la vapuleada secuela de La masacre de Texas. Siguiendo con los sucesos raros que rodean este primer film, este no estuvo exento de polémica debido a las declaraciones de JoBeth Williams, actriz que interpreta a la madre de Carol Anne, quien indicó que los esqueletos que aparecen en la piscina eran reales. Estos dos acontecimientos forman parte de una polémica que nunca se ha podido comprobar,. Aunque en 2012 se intentó adjudicarle oficialmente la dirección del film a Spielberg, no se encontraron pruebas suficientes que corroboraran su participación como tal. Así, ambas historias han pasado a ser un mito más de la historia del cine. Pero, mis queridos amigos, lo que sí es un hecho es lo ocurrido meses después del estreno del film: la repentina muerte de la actriz Dominique Dunne, quien daba vida a la hermana de Carol Anne. Fue asesinada por su obsesivo novio, quien la estranguló hasta matarla el 30 de octubre de 1982, a la edad de 22 años, privándonos de poder disfrutar de su talento.
Este hecho no fue el único. El actor Julian Beck, quien interpretaba al tenebroso reverendo Kane del que ya he hablado, fue diagnosticado con cáncer durante el rodaje de la secuela y falleció ese mismo año, sin llegar a ver el film terminado. Otro actor que participó en esta secuela, Will Sampson, quien interpretaba al personaje de Taylor, falleció en 1987 debido a complicaciones renales durante su período posoperatorio. Estos eventos contribuyen a la idea de que la saga está maldita, algo que llegó a su punto culminante con la muerte de Heather O'Rourke mientras participaba en la última entrega de la saga. Este trágico suceso alimentó aún más los rumores de una maldición, ya que, junto a Zelda Rubinstein, son las unicas que participan en esta tercera entrega. A partir de estos hechos, Poltergeist quedó estigmatizada como una saga maldita.

Para mí, no creo en maldiciones, pero no deja de ser extraño que actores que participaron en estas películas murieran, ya sea por enfermedad o de manera trágica. Quizá esta sea una de las sagas de terror que posee un manto de misterio que traspasa la pantalla, dándonos un plus. Al verla, puede ser que estemos en presencia de un film maldito, un estatus que ni siquiera El exorcista logró alcanzar, brindándonos una experiencia única y escribiendo un capítulo más en la historia del cine de terror.




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