Whiplash se ha vuelto dolorosamente perturbadora Spoilers


El 20 de septiembre, Whiplash. Música y obsesión regresó a la pantalla grande en algunos cines selectos de Estados Unidos con una impresionante versión remasterizada en 4K para celebrar su décimo aniversario. Mientras me sentaba asombrada, consciente de que había pasado una década desde su estreno original, me sumergí una vez más en esta joya cinematográfica con ansias. Para mi sorpresa, sin embargo, me golpeó de una manera mucho más profunda de lo que esperaba.

Cuando pienso en la primera vez que la vi, no puedo evitar reflexionar sobre el impacto que tuvo en mí en ese momento y el camino que he recorrido desde entonces. En esa época, acababa de terminar la universidad y trabajaba para una compañía de medios escribiendo noticias de cine. Sin embargo, mi verdadera pasión es la crítica de cine y es a lo que me dedico por completo ahora. En aquel entonces, esa desconexión entre mi trabajo y mis verdaderas ambiciones me hacía estar poco comprometida, lo que me llevaba a llegar tarde o incluso a fingir estar enferma. Luego, Whiplash llegó a mi vida y encendió un fuego en mí. La cruda intensidad de la película me impulsó a tomar mi carrera con más seriedad, ya que me mostró lo importantes que son la dedicación y el esfuerzo para hacer realidad nuestros sueños. A pesar de que trabajaba en un ambiente relajado, con grandes compañeros y un jefe comprensivo, me di cuenta de que mi descontento con el trabajo no era algo que podía ignorar. Era un problema que debía confrontar y del cual hablar, en lugar de escapar de él.

Inspirada por el implacable impulso del protagonista, me sentí motivada a trabajar aún más duro para estar más cerca de cumplir mi meta. Me dediqué de lleno a la escritura y a comprender el cine con una determinación renovada. Además, dediqué más tiempo a mejorar mi trabajo y profundicé en estudios de cine. Finalmente, mi esfuerzo fue reconocido: mi jefe notó mi transformación y, al poco tiempo, no solo estaba escribiendo reseñas para los medios de comunicación, sino que también me dieron mi propia columna. Sentí que todo ese esmero estaba dando frutos, algo muy parecido al mensaje central de Whiplash: con suficiente esfuerzo y sacrificio, el éxito puede estar al alcance de la mano.

Whiplash narra la historia de Andrew Nieman (Miles Teller), un baterista de diecinueve años que, con la ambición de ser una leyenda del jazz, se inscribe en el más prestigioso conservatorio de música en Estados Unidos. Su sueño de unirse a la banda de jazz de élite, dirigida por el temible Terence Fletcher (J.K. Simmons), es muy importante, ya que representaría a su escuela en una competencia de jazz. Cuando Terence invita a Andrew a unirse a la banda luego de verlo practicar, Andrew siente que su gran oportunidad ha llegado.

Sin embargo, el entusiasmo de Andrew pronto se convierte en terror cuando descubre la naturaleza tiránica de Terence y el maltrato innecesario que inflige a los miembros de la banda. La extrema disciplina de Terence se acerca demasiado al maltrato psicológico y al abuso físico, incluso llega a abofetear a Andrew cuando percibe un error de ritmo. También lo enfrenta a otros dos bateristas, lo que alimenta una competencia brutal que empuja a Andrew a practicar de manera obsesiva, motivado por la presión terrorífica de ganarse la aprobación de Terence y permanecer en la banda. La búsqueda de la grandeza por parte de Andrew se vuelve absorbente al punto tal de sacrificar su salud y bienestar aceptando voluntariamente el abuso de Terence. En cierto momento, hasta insiste en tocar en una condición crítica, justo después de haber sobrevivido a un accidente automovilístico y se lleva a sí mismo al límite. Cuando Terence lo baja del escenario, Andrew estalla de ira, lo que desencadena una confrontación violenta. Como resultado, expulsan a Andrew, mientras que Terence enfrenta graves acusaciones de haber provocado el suicidio de un exalumno y Andrew testifica en su contra.

Si la película hubiera terminado aquí, hubiera sido una historia con moraleja sobre los peligros de la ambición desmedida y la mentoría abusiva, en lugar de una película motivacional que me impulsó a esforzarme. De todas formas, Whiplash da un giro inesperado en el acto final y presenta una conclusión impresionante pero desconcertante. Después de todo el conflicto, Andrew abandona su sueño de ser baterista. Sin embargo, se cruza con Terence nuevamente. En un aparente acto de reconciliación, Terence invita a Andrew a tocar con su banda. Pero cuando comienza el espectáculo, Andrew se da cuenta de que le tendieron una trampa: Terence intenta humillarlo públicamente haciendo que toque una pieza que no conoce. Al principio, Andrew planea retirarse del escenario, pero finalmente decide enfrentar la situación. Comienza a tocar una poderosa interpretación de "Caravan" y ejecuta un solo impresionante que cautiva tanto al público como a Terence. El enojo de Terence se convierte en admiración y la película culmina con un final triunfante y melódico, mientras la banda sigue la interpretación eléctrica de Andrew bajo la dirección de Terence. En este momento de clímax, la belleza de la música parece redimir el lado desagradable y oscuro de la humanidad, lo que conmueve a cualquier espectador. En ese instante, Andrew alcanza finalmente la grandeza que siempre buscó. La película convence a los espectadores de que este momento grandioso puede trascender el tiempo y convertirse en algo eterno. Todo el abuso y el sufrimiento que Andrew soportó se vuelve insignificante en comparación con este momento, que es lo único que merece ser recordado.

Hace una década, abracé esta historia creyendo que el esfuerzo inexorable siempre conduciría al éxito. En aquel entonces, el final de la película me inspiró, pero ahora, al verla de nuevo, me ha despertado sentimientos de dolor y enojo. Este cambio en mi perspectiva proviene de mis propias experiencias personales, que de diversas formas, reflejan las de Andrew. Al principio de mi carrera, mi esfuerzo fue recompensado, lo que reforzó la idea de que el esfuerzo y el éxito van de la mano. Sin embargo, hace tres años, un importante cambio profesional me obligó a replantearme todo. Cuando ingresé en la industria del marketing cinematográfico, aprendí la dura verdad de que el esfuerzo por sí solo no es suficiente y que puede convertirse en una herramienta para que otros se aprovechen de ti y te manipulen.

Cuando ingresé a este nuevo campo, era plenamente consciente de los rigores que implicaba un cambio profesional, pero estaba decidida a ser exitosa. Invertí muchas horas y busqué activamente la guía de colegas más experimentados que yo. Al principio, este enfoque funcionó: rápidamente me integré al equipo y asumí proyectos importantes. De todas formas, con el tiempo, el trabajo fue consumiendo toda mi energía, hasta el punto de perder mi tiempo de descanso. Peor aún, mis líderes, que solían ser mentores, solo me daban críticas duras, con poca o ninguna crítica constructiva. Su refrán constante de "no es lo suficientemente bueno, hazlo de nuevo" a menudo parecía más una opinión personal que una evaluación objetiva de la calidad, ya que rara vez justificaban su descontento. Me culpaban de tener supuestas deficiencias debido a una falta de dedicación o habilidad, lo que fomentaba un ambiente laboral tóxico.

Durante mucho tiempo, acepté que simplemente era una novata, hasta que un dramático incidente abrió mis ojos. Me habían asignado una tarea aparentemente urgente, así que trabajé toda la noche para completarla. Cuando terminé, recibí una llamada de mi jefa que estaba furiosa; me gritó y desestimó mi trabajo, calificándolo de inútil, sin ofrecerme ninguna indicación sobre qué debía cambiar. Llevaba más de 24 horas sin dormir. No recuerdo qué le respondí, solo que le entregué mi trabajo a otros colegas antes de irme a casa a descansar. Sin embargo, al día siguiente, me enteré de que habían enviado mi trabajo tal como lo había entregado, lo que me demostró lo arbitraria que había sido la crítica de mi jefa.

Whiplash
Whiplash

El recorrido de Andrew en Whiplash me resulta inquietantemente familiar. Ambos nos enfrentamos a una figura autoritaria impredecible, controladora y experta en manipulación. Los dos estábamos inmersos en la "superstición" de que debíamos someternos a la autoridad y depositamos nuestra confianza ciega en los más experimentados. Ya fuera de forma subconsciente o consciente, aceptamos sus opiniones como decretos y carecíamos de la capacidad mental para cuestionar la veracidad de sus afirmaciones o la equidad de sus juicios. Esto sucedió porque estábamos atrapados en ambientes aislados y desprovistos de relaciones interpersonales: mientras Andrew rompió lazos con su novia para enfocarse de lleno en la batería, mi vida fuera del trabajo prácticamente desapareció. Lo más importante es que ambos aceptamos la idea de que el esfuerzo garantiza el éxito luego de haber disfrutado brevemente de los frutos de nuestra labor, sin reconocer que el trabajo duro es solo un proceso y que existen muchos otros factores en el camino hacia el éxito.

Ahora, al ver la escena final de la película, que es visualmente impresionante, un festín artístico y musical, no puedo disfrutarla como lo hice antes. En lugar de verlo como un momento de triunfo para un prodigio musical maltratado, solo siento dolor e ira. Luego de esa dura llamada, me quedé en la compañía el tiempo necesario para completar otro proyecto exitoso, pero para entonces, toda sensación de logro había sido reemplazada por entumecimiento y agotamiento. Al volver a ver Whiplash, noté el mismo dolor e indiferencia en el rostro de Andrew, algo que sorprendentemente había pasado por alto antes. Ya no puedo ver el éxito de Andrew como un ejemplo inspirador. Todo lo que veo es un alma abatida.

Con el tiempo, hundida en un abismo de estrés y dudas, decidí dejar la compañía. Durante más de un año, no pude aceptar otro empleo de tiempo completo ya que necesitaba tiempo para recuperarme. En la película, la historia de Andrew termina en un escenario, por lo que su futuro es incierto para nosotros. ¿Caerá en la creencia de Terence de que la grandeza requiere niveles deshumanizantes de sacrificio y un grado intolerable de sufrimiento? ¿O logrará enfrentar el trauma y encontrar una forma más equilibrada para avanzar y convertirse en un baterista que constantemente se supera a sí mismo? Esta ambigüedad es parte del arte de la película, pero también me lleva a cuestionar su significado más profundo.

Whiplash
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El director Damien Chazelle ha mencionado que ve el final de la película con una perspectiva pesimista. Cree que Terence siempre sostendrá que ganó la batalla psicológica, mientras que "[Andrew] será una ente triste y vacío, que morirá a sus treinta por sobredosis de drogas". Creo que su interpretación es profundamente honesta. Aunque Whiplash nunca muestra explícitamente el daño a largo plazo que Terence inflige sobre Andrew, sí destaca el progreso de Andrew como baterista y la fascinante belleza del jazz. Chazelle está claramente convencido de que los momentos pueden volverse eternos y cree en la trascendencia del arte, un tema que también se refleja en sus últimas obras, como La La Land. Una historia de amor, El primer hombre en la luna y Babylon.

Como alguien que ha sobrevivido a un ambiente laboral tóxico, la ambigüedad de Whiplash sigue molestándome. Si el arte verdaderamente requiere semejante abuso y sufrimiento, entonces, ¿cómo puede ser hermoso? Y si seguimos tolerando este tipo de comportamiento abusivo en la vida real, creyendo que de alguna forma conducirá al éxito, permitimos que el poder ilimitado destruya a las personas en su estela. El verdadero éxito no debería venir a expensas de la humanidad. De lo contrario, nos convertimos en nada más que herramientas manipuladas por quienes tienen autoridad.

Esto, más que nada, es la verdad incómoda que he llegado a comprender después de volver a ver Whiplash.

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