Película *Frida* (2002)  

La película “Frida” (2002), es una inmersión en la vida de la artista mexicana Frida Kahlo, está basada en el libro *Frida: A Biography of Frida Kahlo* de Hayden Herrera, y nos acerca a la experiencia de una artista rebelde que encontró en la pintura la sublimación de su dolor.

Podemos ver la casa familiar de Frida en Coyoacán uno de los barrios más pintorescos de la capital. El nombre de Coyoacán significa “lugar donde hay coyotes”, y viene del “vocablo derivado de la palabra náhuatl Coyohuacan”. Allí, la artista pasa un año con un yeso enorme en su columna después del accidente de tránsito, Frida seguirá pintando durante toda su recuperación, como refugio, como exorcizando tanto dolor. Transcurren los años de la Presidencia de Álvaro Obregón. Un progresista que tomó medidas como la reforma agraria, la expropiación de bienes a los grandes propietarios, creó la Confederación Nacional Obrera Mexicana, y benefició a las clases más pobres.

Frida pintaba por que no podía hacer otra cosa, pintaba porque lo necesitaba. México era su mundo. De pequeña fue contestataria, curiosa, rebelde a las reglas sociales de la época. Su papa era ateo y fotógrafo pero también pintaba. Él influyó fuertemente en la educación de su hija. La artista era consciente de la sociedad donde vivía, influida por la Revolución mexicana, se unió al Partido Comunista de México.

La primer escena del film transcurre en la “Casa Azul “, el hogar de Frida Y Diego, hoy funciona allí el Museo Frida Kahlo. Alberga las cenizas de la artista además de objetos personales, como la cama donde estuvo postrada tras el accidente donde se fractura la columna vertebral. El poeta y museógrafo Carlos Pellicer por encargo de Diego Rivera realizó el montaje del museo, que hasta ahora conserva el ambiente como si todavía habitara la casa Frida. Sobre el lugar escribió el poeta mexicano, “Pintada de azul, por fuera y por dentro, parece alojar un poco de cielo.” Fue el lugar donde Trotsky comenzó a conocer a México, su comida, su historia, sus costumbres; ahí aprendió a entender la política del país que lo recibía.

La escena de la fiesta en la casa de la fotógrafa Tina Modoti, nos acerca al pensamiento feminista que circulaba en esa élite de artistas e intelectuales.

En esa misma fiesta se señala el asesinato del militante Julio Mella, un estudiante cubano y líder comunista que fue baleado por agentes gubernamentales cubanos en 1929. Mella fue perseguido por sus ideas políticas y fue expulsado de la Universidad de la Habana; luego se exilió en México adonde llegó en febrero de 1926. Colaboró en el periódico “El Machete”, órgano de difusión del Partido Comunista Mexicano. Su asesinato provocó grandes manifestaciones de protesta.

Desde muy joven Frida, admiraba la obra de Diego Rivera. Un artista que no solo era un muralista icónico de la cultura mexicana, también era un militante del Partido Comunista. En 1921, requerido por el ministro de Educación Pública José Vasconcelos, Diego Rivera vuelve de Europa a pintar algunos murales en la Escuela Nacional Preparatoria de San Ildefonso. Es ya a los 35 años, una leyenda de las élites. En París no pasó inadvertido: fue amigo de Picasso y Foujita, lo retrató varias veces Modigliani. En el Anfiteatro Bolívar, Rivera quiere representar la nueva cultura y al país nuevo que se rehace de la pesadilla dictatorial que lo hurtó del mundo durante treinta años, y de una década de guerra civil. A partir de ese momento, y hasta su muerte en 1957, él creará de manera simultánea una gran obra, un maravilloso personaje, una versión convincente de la historia nacional y un modo de ser radical muy singular.

Cuando se conocen con Frida los dos comparten estas ideas políticas, Frida demuestra gran interés por la política mexicana y los cambios sociales. Diego es noticia a diario. Lo ayudan la fama externa, la apariencia, el talento innegable, el radicalismo tan variado, la corte de mujeres y de extranjeros, las relaciones tórridas. Lo que toca se contamina de la leyenda al instante. Se casa en 1922 con la bellísima Lupe Marín, y sus pleitos con ella se vuelven célebres. Se casa en 1929 con Frida Kahlo y estimula su extraordinaria creación pictórica.

En el mismo año (1929) admite dos patrocinadores. El estado, en los murales de la escalera principal de Palacio Nacional que terminará en 1935; el embajador de Estados Unidos Dwight Morrow, en el mural del Palacio de Cortés en Cuernavaca. La izquierda lo admira; la izquierda lo combate. La derecha terminará admirándolo. Todo en él irrita y seduce: el modo de vivir "bohemio", la condición de comunista. Hasta el último día de vida, Rivera es la vanguardia irritante de la sociedad mexicana.

La provocación tiene un alto costo político y personal. En un ensayo ("Retrato de Diego"), Frida Kahlo lo defiende de acusaciones: Dicen que Diego busca publicidad. Yo he observado que más bien tratan de hacerla los otros con él, para sus propios intereses, sólo que lo hacen con métodos jesuitas mal aplicados, porque generalmente les sale "el tiro por la culata", Diego no necesita publicidad, y mucho menos la que en su propio país se le obsequia. Su trabajo habla por sí mismo. . . Es increíble, por cierto, que los insultos más bajos, más cobardes y más estúpidos en contra de Diego hayan sido vomitados en su propia casa: México. Por medio de la prensa, por medio de actos bárbaros y vandálicos con los que han tratado de destruir su obra, usando desde las inocentes sombrillas de las señoras "decentes", que rayan sus pinturas hipócritamente, y como de pasada, hasta ácidos y cuchillos de comedor, no olvidando el salivazo común y corriente.

Los dos artistas tienen una relación de amor tortuosa y apasionada. Sufrieron infidelidad, celos, felicidad y bronca. Frida queda embarazada en Estados Unidos, pierde el embarazo y también esa experiencia dolorosa la plasma en sus pinturas. Se separan, se divorcian. Pero a los años vuelven a casarse.

Frida comienza su etapa de mujer independiente. Comienza a vivir de la venta de sus cuadros, viaja a Europa y es reconocida por su obra.

La revolución rusa seguía generando debates en todo el mundo, y México fue testigo de uno de sus episodios aceptando el asilo de León Trotsky. La ruptura definitiva entre Trotsky-Stalin ocurrió en 1927, no sólo fue un asunto personal, sino una lucha por el poder, y a partir de entonces no cesó el acoso hacia el primero, quien alzó su voz para oponerse a Stalin; nadie más en todo el inmenso territorio soviético se atrevía a hacerlo, sólo Trotsky. Su osadía se convirtió en la causa de la persecución hostil e incesante en cualquier suelo que pisaba; dondequiera que iba había informantes, agentes, acosadores.

Los trotskistas de varios países buscaban encontrarle asilo a su líder .Sólo un gobierno se atrevió a abrirle las puertas al enemigo número uno del stalinismo; el del presidente Lázaro Cárdenas. En noviembre de 1936 comenzaron las gestiones en busca de un permiso de entrada para el ex revolucionario, quien para ese entonces contaba con 57 años de edad. El principal promotor fue el pintor Diego Rivera. La noticia corrió como pólvora. El nombre del presidente mexicano sonó en todo el mundo.

El revolucionario y su esposa, Natalia, llegaron a Tampico el 9 de enero de 1937; de ahí se trasladaron a la Ciudad de México, para ser hospedados en la casa de Diego Rivera y Frida Kahlo, ubicada en Coyoacán.

Dentro del partido comunista se da el debate entre los que apoyan a la revolución y eligen pensar que el estalinismo cometió excesos que fueron necesarios para sostener la única revolución comunista en el mundo, y por otro lado los que critican a Stalin y lo consideran un burócrata que asfixia la revolución. Trotsky dirá que a los estalinistas el poder los ha subyugado.

Pero el matrimonio no estaba seguro, un primer atentado ocurrió el 24 de mayo de 1940, cuando un grupo de hombres comandados por el pintor David Alfaro Siqueiros descargó sus armas en la casa. Increíblemente, a pesar de los centenares de balas disparadas, el matrimonio Trotsky salvó la vida.

El segundo atentado se basó en otra estrategia. En la casa habitada por los dos emigrados, además de la pareja, asistían vigilantes, trabajadores, visitas, que no faltaban, y una secretaria, Silvia Ageloff. Ésta fue el hilo más delgado que los enemigos encontraron para concretar las órdenes de Stalin. Un joven comenzó a cortejarla; se hicieron novios, él entraba a la casa… se ganó la confianza; con el pretexto de darle a leer un texto al revolucionario logró acercarse a él y, sin perder tiempo, asestó un terrible golpe en su cabeza, el arma fue una piqueta para montañismo, que le clavó en el cráneo. Trotsky falleció el 21 de agosto de 1940 en la Ciudad de México.

La película Frida (2002) fue ganadora de dos premios Oscar. Dirigida por Julie Taymor, resalta el talento de Frida así como de otras artistas mujeres, las cantantes Chavela Vargas y Lila Downs, sin olvidar la productora y protagonista mexicana Salma Hayek.

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