JOKER II-GAUSÓN II.- 

Suelo no contar películas ni hacer adelantos (spoilers) innecesarios para no arruinar el debido momento. Ir al cine y disfrutar de la película que se quiere ver, del rato y de la compañía, si la hay, es uno de los mejores placeres existenciales que me gusta vivir.

Eso me volvió a pasar con JOKER II. Es simplemente extraordinaria. Sobran las razones. Son muchísimos los elementos que se conjugan en esta cinta fílmica y que la hacen así: extraordinaria.

Antes, me detendré en el elemento crítico esperado, ordinario éste para todo lo extraordinario y generador de polémica y luego prosigo con la apreciación.

Dos elementos básicos a destacar sería, para mí el primero y es que esta película no pertenece a estos tiempos. A los de hoy; ni a su audiencia mayoritaria. No es la película en la que el Guasón nos muestra sus nuevas armas y tretas para combatir a Batman, Robin, Batichica, ni a Fierro, ni a Dent. No es el Guasón en una nueva alianza con los archivillanos de Gótica para acabar y por lo tanto, apoderarse del mundo. No es esa película. La de balaceras ni ametralladores, ni la de rayos láser, ni la de multiversos, ni de secuestros ancestrales y universales.

Por lo tanto, no es ni será el tiempo exitoso y resonante para este maravilloso film.

Y mi segunda observación o crítica sería, el descuido de dejarnos ver durante toda la narrativa de la cinta a un Guasón “libre de trato y andanza” dentro de la cárcel, con los demás cohabitantes de la misma. Por ejemplo, con quienes intentan últimos esfuerzos de convivencia con el desorden mental, conductual y espiritual de Arthur Fleck. Situación imposible de ocurrir, siendo éste, en secuencia lógica de su predecesora, el convicto que asesinara a 6 personas, incluyendo a su madre.

No dejaré la crítica sin abordar lo que a la mayoría del público le ha parecido el fracaso de esta inmensa cinta que trata tópicos de la humanidad y sus deformaciones. La música y/o el elemento musical, como recurso único para tratar y acompañar la tragedia humana.

Primero, me quedaré con lo descrito supra y que reza: esta cinta no es para estos tiempos ni para sus audiencias mayoritarias. Segundo, para decir que esta película “no es un musical”. Que fastidio con ese afán “moderno” de querer etiquetar, estereotipar, arquetipar cuanta creación exista para entenderla, denominarla y luego criticarla de manera infundada por cuanto medio hay para ello, sobre todo en las burdas “redes sociales”.

En cine, en teatro o en la calle, el género: musical, desde su puesta escénica hasta acudir a él, como recurso artístico, plástico, etc, cobra sentido según su contexto; como las palabras.

El musical, como género artístico y de expresión, es como el ballet, como la danza; ya sean estos clásicos o contemporáneos. La música como recurso, es la expresión por excelencia de la vida humana, como conversar, admirar un paisaje, viajar, amar, entre otros. La música está en la humanidad cualquiera, siempre se canturrea, todos cantamos en algún momento incluso para burlarnos y hacer mofa de lo que nos pasa en la vida, sea bueno o malo. Siempre vibramos y nos movemos hasta involuntariamente, aunque no sepamos “bailar bien”, ante el sonido, su ritmo y cadencias. Sin embargo, esto no se entendió en el Guasón II. Lo contrario, se desmeritó.

Hecho lamentable, ante la inmensidad histriónica y pictórica de Phoenix la cual, supera a la “N” potencia la actuación merecedora del Oscar de la Academia. Tanto así que, por momentos pareciera que De Niro y hasta Nicholson parecieron haber estado allí, reproducidos en la actuación del mismo Phoenix. Cada espacio permitido por la cámara se apropio de su actuación, de sus expresiones, de sus dotes para hacer de este personaje, de los mejores, por no decir la mejor interpretación que se haya hecho sobre un personaje del cómic universal americano. Lamentablemente, no de un paladín de la justicia, sino de un archivillano. Es tan bueno que, probablemente, la cinta coqueteó con la categoría: antihéroe para Arthur Fleck y no lo logra por la clase de tragedia, pena humana, disociación sicótica y mal haber, en el transcurso de vida que pudo lograr un individuo a quien la vida le propició penuria tras penuria, desgracia tras desgracia.

A quienes vieron la primera y se conectaron y quedaron con esto último, pues creo que no les queda sino verla y completar mirar el ciclo de vida de A.Fleck. A quienes creen que esta cinta es un musical y por eso no la verán, será la mejor decisión. Y para quienes quieren ver cine repleto de cinematografía, arte, drama, novela, ciencia ficción y cultivar y reflexionar sobre la existencia de la humanidad y sus características disfuncionales, pues allí hay una oportunidad más que nos brinda el cine hoy, para un buen café posterior y seguir construyendo criterio ante la necesidad de convivir con el arte, medicina indispensable para los tiempos que transcurren.

Por JCBB.-

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