Lo gótico en “The Piano” (1993) Spoilers

Muchas veces me pregunté por qué Anna Paquin se ganó el Oscar a Mejor Actriz de Reparto a los 11 años, nunca me hizo sentido que una niña, que a todo esto solo tenía 9 años cuando realizó esta película y además fue su primer film, pudiera entregar una performance de calidad o por lo menos persuasivo. Pero bueno, tiendo a ser prejuiciosa con muchas cosas. Cuando vi The Piano lo que más me llamó la atención fue, en efecto, la actuación de Anna Paquin. Creo que es la primera vez que veo a una niña interpretando a una infante y que es realmente convincente en el rol. Es difícil de explicar, hay muchas niñas y niños actores que han hecho roles bien icónicos en el cine a corta edad, pero Flora (el personaje de Paquin) es un personaje que en las manos de Paquin realmente convence como uno real: es una niña inteligente y es tomada como tal, sabe exactamente como dirigirse a los adultos y nunca es menos que ellos. Quise comenzar esta reseña con esta mención, porque es una de las razones por las que creo que The Piano es una de las mejores películas que he visto en el último tiempo, toda su composición, complejidad, desenlaces hacen que sea una historia en donde pasé gran parte de la película diciendo cosas como: “es que no te creo”, “pero cómo” o tapándome la boca. Antes de entrar a esos momentos, detallemos un poco de qué trata.

The Piano toma espacio en la mitad del siglo XIX, la protagonista se llama Ada y es interpretada por Holly Hunter, Ada es una mujer muda y tiene una hija pequeña, Flora. El padre de Ada arregla un matrimonio con un terrateniente que vive en el Norte de Nueva Zelanda, por lo que Ada junto a su hija dejan su nativa Nueva Escocia para formar una nueva familia con Stewart (el terrateniente). Al inicio de la película se menciona cómo Ada sabe tocar el piano y de cómo este instrumento es una extensión de ella, es su voz, es la manera que tiene de comunicarse. Lo que desencadena la acción es que a la llegada de Ada y Flora a Nueva Zelanda, Stewart no lleva el piano a la casa porque es muy pesado de cargar y no cuenta con la suficiente mano de obra (nativos maorís) para moverlo de la playa en la que arribaron. Ada entra en una desesperación profunda, porque sin el piano, una parte de ella no está completa, por eso le pide ayuda a Baines, el vecino de Stewart, con quien también trabaja en temas de negocios. Baines accede y ayuda a Ada, y la escucha tocar el piano por primera vez. Eventualmente Stewart decide venderle el piano a Baines, a lo que Ada se opone categóricamente, pero lo que ella quiere en realidad no importa. Baines intenta compensar esta falta pidiendo clases de piano, las cuales terminan siendo decisivas en la historia, ya que Baines impone un trato a Ada: ella solo podrá tocar el piano si él la puede tocar a ella. Esto marca el inicio de una relación entre Ada y Baines, la cual termina con situaciones terribles.

En primer lugar, el centro de la película y lo que da cohesión a la historia es la relación de madre e hija entre Ada y Flora. Ambas están unidas por dos cosas: su relación filial y por el hecho de que Flora es la traductora de Ada, gracias a su hija, Ada es capaz de comunicarse con otros adultos. Esto es relevante, porque la escenas entre Ada y Baines ocurren sin la presencia de Flora, en estos momentos el piano pasa a ser la voz de Ada y lo interesante de todas esas escenas es que contienen una perfecta transición entre el desprecio y hasta la repulsión que ella siente en las primeras sesiones de “clase” que está supuestamente entregando, pero las cosas cambian cuando después de mucha insistencia, Baines finalmente se da cuenta que Ada nunca se preocupará por él genuinamente, por lo que nunca se entregará a él verdaderamente. En última instancia, Baines se desnuda frente a ella diciéndole que quiere tener sexo, le dice que cuánto sería y Ada le responde que 10 llaves (“ten keys”, llaves de piano), después de esto Ada se desnuda también y tienen sexo, el sexo es con consentimiento, esto no quita el constante acoso que vive Ada bajo las acciones de Baines. Después de este suceso, Baines se “rinde” y decide regalar el piano a Ada y que ella no vuelva nunca más a su casa, para no volver a verla.

La dinámica entre Ada y Baines es interesante por varias cosas, en primer lugar porque en los diferentes montajes que conforman las escenas de las lecciones de piano se muestra como Baines comienza a “enamorarse” de Ada, él la desea, quiere acostarse con ella, quiere poseerla, quiere que sea parte de su propiedad, para él y probablemente para muchas personas del siglo XIX esa es una clara definición de amor, pero en los lentes de personas de finales del siglo XX y en adelante, las acciones de Baines son muy cuestionables. De todos modos, para mí, lo más interesante es el desarrollo que sigue el arco de Ada, una vez que Baines le devuelve el piano y ella no vuelve más a la casa de él, empieza a desearlo de vuelta, lo anhela y decide volver a verlo. La peor decisión, porque Flora intenta detenerla y es ahí cuando, a la distancia, Stewart las ve pelear y decide seguir a Ada. En resumen: Ada llega a la casa de Baines y él le confiesa su amor, pero hace hincapié en la idea de que si no ha ido por él, entonces que se vaya, y luego lo repite: “Go (vete)”, le abre la puerta y Ada se dirige a ella, pero antes golpea a Baines, se tira al suelo, lo mira, se abrazan y luego se besan. Tienen sexo, pero ahora es distinto. Ella quiere, ella lo quiere de verdad. El mayor problema para los amantes ocurre inmediatamente, ya que Stewart los ve por los agujeros de la pared. Sin embargo, en ese momento, decide no hacer nada, solo los observa, pareciera que siente una especie de excitación, porque a lo largo de toda la película Stewart solo quiere que Ada se acerque a él, pero nunca lo hace. Al día siguiente, Ada intenta ir a la casa de Baines, pero Stewart la intercepta en medio del camino, la toma e intenta violarla, pero es Flora, quien sin querer detiene lo que está pasando, posteriormente Stewart encierra a Ada con Flora en la casa, para que no tenga más contacto con Baines, le exige que le prometa que nunca más lo verá, Ada se lo promete, pero ni Stewart ni Baines saben algo que se ha estado formando a lo largo de toda la historia y se trata de la voluntad de Ada.

Cuando estaba viendo esta película, una idea salió de mi cabeza y fue que si las Brontë hubieran escrito guiones, probablemente hubieran escrito este. Hay varios elementos góticos en este film, no es solamente por la época victoriana, es por los géneros que toca, tiene tintes de terror, muerte y romance, como también por las temáticas: se enfoca profundamente en la soledad, la angustia y el amor enfermizo. En ocasiones se siente una especie de encierro del cual no se puede escapar, y no es un encierro estrictamente físico (por más que Stewart aprisione a Ada), es mental, es porque Ada no es solo una mujer que no tiene derecho por sobre sus decisiones o historia, es porque tampoco tiene un voz con la que pueda articular lo que ocurre con ella, su hija es su voz, su piano es su voz, pero no es suficiente, no a la hora de poder decir lo que ella realmente quiere o poder negarse a las demandas de estos dos hombres. Es interesante que en toda la película, Ada habla con el lenguaje de señas, pero en solo dos ocasiones se presenta la voz en off y la voz de su cabeza suena como la de su hija, su voz mental es de una niña, porque ella tampoco conoce su voz de adulta, de quién es. Por eso, cuando se incorpora el concepto de “Will (voluntad)” en el arco de Ada, es cuando se muestra su transición a una mujer adulta, con determinación y poder de elección. Ada se da cuenta de su voluntad en el momento de mayor violencia en la película y es cuando Stewart le corta un dedo porque ella le intenta mandar un mensaje a Baines, rompiendo el “acuerdo” que tenía con su esposo de no volver a tener contacto con su amante. Cuando este episodio ocurre, Ada se da cuenta que Stewart le quita la posibilidad de tocar el piano otra vez, por lo que su voz se ha, figurativamente, cortado, pero a pesar de aquello, ha nacido en ella una voluntad, que en un inicio le teme, porque eventualmente se muestra que su voluntad es el deseo de la muerte, hasta que, en su intento comprende que en realidad su voluntad es el deseo de vivir.

Intentar hablar de The Piano ha sido un desafío gigante, porque intentar abarca una película tan completa y deconstruirla parece imposible. No fue mi intención contarles absolutamente todo lo que ocurre en esta película, pero siento que mucho de lo que pasa es una muestra muy clara de lo que se quiere decir. Este film está completamente entrelazado a lo que significa ser mujer y la performance que conlleva tal identificación, lo que muchas veces estuvieron dispuestas a hacer muchas mujeres para poder mantener una conexión con lo que era suyo, de su propiedad, pero quitado de sus propias manos por ser mujeres.

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