A todos nos pasa que hay películas que vimos cuando éramos chicos que no se nos olvidan. Más que la película en sí, lo que recordamos es la experiencia. Haber visto una película por primera vez, haber conocido determinado género o maravillarnos con la posibilidad de ver tal historia retratada de determinada forma en la pantalla (a veces grande, a veces más chica).
Empecé a ver películas en los 90s, una época en la que se empezaba a hacer cine más masivo para los niños, en el que se cruzaban géneros y los efectos especiales tomaban otra dimensión. La época de los blockbusters - los tanques de Hollywood que copaban las salas de cine - y de los Blockbusters como videoclubes en los que alquilábamos las películas de viernes o sábado a la noche. Porque no olvidemos que era un plan alquilar películas para ver con nuestros amigos, incluso en cumpleaños, o con nuestros planes. ¿Cuántas películas conocimos gracias a estas noches de cine caseras?
El VHS era parte del consumo popular. La ida al cine también. Y hacia mediados de los 90s aparecía el cable. Esa posibilidad maravillosa de ver películas a cualquier hora del día - a veces sin interrupciones -, con mil canales a disposición con una amplia oferta y disfrutando las ventajas del zapping. Cuando alguna película o programa de televisión estaba en tanda, cambiábamos y veíamos otra cosa a la vez.
Estos tiempos fueron los inicios del modelo de consumo de cine y televisión de hoy. El comienzo del consumo de cine en la televisión: ya no solo en la pantalla grande y en esas condiciones de oscuridad y alienación. El cine estaba en casa. Y competía tanto con otros programas de televisión de ficción (series) como con los noticieros o los magazines que llenaban la grilla de la mañana. Todo en el mismo lugar. Así como hoy sucede con las plataformas.
En esa transición hacia la cotidianeidad de disfrutar el cine en el hogar, ya sea por el cable o por la posibilidad de alquilar películas y reproducirlas cuando queríamos, muchos tuvimos la experiencia de los primeros visionados de películas que marcaron nuestras infancias y nuestras cinefilias.
Hoy, habiendo pasado el tiempo, seguimos recordando cuándo y cómo vimos por primera vez esas películas.
Entre mis recuerdos, están las primeras películas que vi de terror, porque muchas veces eran las que elegíamos para ver con amigos. Muchas de las cuales hoy se asocian a la fecha que se celebra heredada de la cultura estadounidense el 31 de octubre.
Voy a hacer un repaso de algunas de estas películas que formaron parte de mi infancia (y adolescencia) por sorprenderme, asustarme o simplemente porque la experiencia de verlas con quienes las vi forjaron un recuerdo que perduró en el tiempo.
Abracadabra (Hocus Pocus, 1993)
Dirigida por Kenny Ortega
Sinopsis: Después de 300 años de sueño, tres hermanas brujas son resucitadas accidentalmente en Salem en la noche de Halloween, y depende de tres niños y su nuevo amigo felino poner fin al reinado de terror de las brujas de una vez por todas.
Si hay algo que dice Halloween son las brujas. Éstas tres particularmente eran tres bastante torpes. Una de las sorpresas que generaba esta película era el uso del recurso del humor (muchas veces físico y torpe) en medio de una película que debería ser de miedo y que está ubicada en Halloween.
Más sorpresas me provocó años después cuando ya de grandes identificamos que una de las brujas era Sarah Jessica Parker, la conocida protagonista de Sex and the city.
Esta comedia de terror con toques fantásticos fue muy popular en esa época. Tan así que en 2022 estrenaron la segunda y están previendo estrenar una tercera. En estas dos secuelas, las tres actrices que interpretan a las brujas siguen siendo las mismas.
Destino Final (Final destination, 2000)
Dirigida por James Wong
Sinopsis: Después de que un adolescente tiene una visión aterradora de él y sus amigos muriendo en un accidente aéreo, él previene el accidente solo para que la Muerte los persiga, uno por uno.
Con la premisa de You can’t cheat death (No se puede engañar a la muerte), Final destination se propone como una película de terror adolescente. Sus protagonistas son jóvenes que van a la secundaria y empieza a perseguirlos la muerte. Devon Sawa, el protagonista, era el chico lindo del momento y eso atrajo gran público. La película se convirtió en una saga, cada una peor que la anterior. Cada tres años produjeron una nueva hasta el 2011.
La situación es que algunos momentos de terror más que dar miedo, provocan risas. La inverosimilitud de cómo están construidas ciertas escenas, llevan al efecto contrario. Recuerdo mirarla y reír en momentos que deberían ser de susto o atemorizantes. De todas formas, logró constituirse en una película de culto.
El diablo metió la mano (Idle Hands, 1999)
Dirigida por: Rodman Flender
Sinopsis: Anton es un alegre pero extremadamente poco ambicioso joven de 17 años que vive para estar drogado, ver televisión y suspirar por Molly, la hermosa chica que vive al lado. Sin embargo, resulta que el viejo cliché sobre las manos ociosas siendo el patio de recreo del diablo tiene un fondo de verdad después de todo.
Los noventas fue una década en la que aparecieron los slackers: jóvenes que eran retratados en su apatía ante todo, no hacían nada que se considerara productivo, básicamente perdían el tiempo y no hacían ningún esfuerzo. Los protagonistas de esta película son así. Nada los conmueve, hasta que una mano les altera la vida.
Los noventas también fueron una década de géneros híbridos. Esta película es otro ejemplo de comedia, terror y fantasía. También fue una película que ofició de incubadora de actores de esa generación que luego fueron aparecieron en muchas películas de adolescentes y futuras series y películas hasta el día de hoy. Estos son: Devon Sawa, Seth Green, Jessica Alba, Sean Whalen y otros.
Hoy mirar esta película desde la década en la que vivimos, es fácilmente reconocerla como un documento de la sociedad norteamericana de ese momento y también del tipo de cine que se hacía para el público adolescente que había empezado a ser un público considerado por el mercado.
Scream, vigila quien llama (Scream, 1996)
Dirigida por Wes Craven
Sinopsis: Un año después del asesinato de su madre, una adolescente es aterrorizada por un asesino enmascarado que la tiene a ella y a sus amigos como objetivo, utilizando películas de terror como parte de un juego mortal.
Scream es de esas películas que por ser de terror y de adolescentes, muchos piensan que es una mala pregunta. Sin embargo, tiene momentos muy buenos y logra cumplir su objetivo. La construcción de los personajes y lo consciente que es de su propio género y de lo que va sucediendo, la hacen muy rica y doblemente interesante. No olvidemos que sus propios personajes hablan de lo que debería suceder si efectivamente esto fuera una película de terror, y lo que sucede en consecuencia.
Esta película definitivamente marcó una época. Y como tal, se siguen haciendo versiones posteriores siguiendo esta historia inicial. Hay seis películas estrenadas al momento (la última estrenada en 2023) y en el 2026 se espera estrenar la séptima entrega.
Hay otras películas que han acompañado mi infancia, y supongo que la de la mayoría que crecimos en los noventas. Si querés que haga una parte dos, podés dejar en comentarios y seguimos recordando películas que marcaron el consumo popular de terror en la última década del siglo pasado.



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