V ¿de Venganza? Spoilers

Remember, remember. The 5th of November

Existen películas buenas, malas y también las geniales. Sin embargo, la verdadera magia de una narrativa se aprecia cuando rompe la cuarta pared y conecta, de forma orgánica, con nuestra sociedad.

Una de esas películas que trascienden en todos los sentidos es V de Vendetta (o V de Venganza), basada en el cómic de Alan Moore y llevada magistralmente a la pantalla por las hermanas Wachowski, con interpretaciones excepcionales de John Hurt, Natalie Portman y, sobre todo, un Hugo Weaving que deposita todo su poder actoral en su extraordinaria dicción y entonación.

La superliminalidad del título nos ayuda, desde el primer segundo, a comprender que vamos a presenciar una historia clásica de una buena persona enfrentándose a un poder muy superior que, finalmente, logrará vencer.

La protagonista involuntaria, quien en un sentido clásico realiza el "viaje de la heroína", es Evey. Ella es nuestra cómplice a la hora de observar cómo V ejecuta un plan meticulosamente diseñado durante años para derrocar a un régimen tiránico.

Accidentalmente, Evey se ve envuelta en la primera fase de la venganza y, a partir de ahí, inicia una relación de admiración y empatía, cercana al síndrome de Estocolmo, hacia V. Ella experimenta un despertar de conciencia, dejando de ser una mujer apática y temerosa para transformarse en una activista valiente. Paralelamente, se desarrolla la historia personal de V, antes de convertirse en el héroe (o villano) que combate no solo a un poder político, sino también a una realidad social.

Las Wachowski cuidan el cómic, lo perfeccionan visualmente y lo llenan de mensajes subliminales poderosos. Incluso la Obertura 1812, que actúa como compañera musical perfecta, puede interpretarse como una venganza histórica de Rusia frente a la invasión de Napoleón.

Pero, ¿realmente se trata de una película de venganza?

Por un lado, es innegable que la motivación de V es ajustar cuentas pendientes.

A lo largo de la historia, parece ser un Edmundo Dantés con esteroides: un hombre fuerte, con recursos ilimitados y una lista de enemigos con cuentas por saldar.

Presenciamos su sufrimiento extremo, tanto físico como espiritual, su reducción a cenizas, y cómo el daño que intentaron causarle se convierte en su principal arma, elevándolo a un estado casi sobrehumano.

También vemos la degradación moral de sus enemigos: cobardes, crueles, sádicos y pedófilos, que merecen ser castigados, no solo por sus crímenes pasados, sino también por los actuales.

La referencia constante a El Conde de Montecristo ayuda a cerrar, de manera elegante y sutil, el poder de la narrativa de venganza.

Podríamos detenernos aquí y concluir que se trata de la historia perfecta de la venganza perfecta, en la que somos meros espectadores de un justiciero. Sin embargo, la narrativa ha sido mucho más poderosa, generando un despertar de conciencias en la sociedad actual.

Por ello, debemos profundizar en la historia y el plan de V para descubrir el poderoso mensaje que va más allá de los estereotipos:

  1. Tenemos la muerte de la doctora Surrey, que difiere de las demás. En esta escena, V tiene una conversación humana con ella, quien asume su responsabilidad y acepta el castigo. V busca no solo venganza, sino una justicia que es comprendida y aceptada incluso por su víctima.
  2. El verdadero poder de la trama reside en su resolución: provocar una revolución social.
    ¿Era realmente necesaria una revolución para que V lograra su venganza personal? La respuesta es no. Al igual que con Evey, su objetivo es generar un despertar colectivo, demostrando que el gobierno es corrupto, mentiroso, manipulador y, finalmente, débil.
    El misterioso V, bajo la impenetrable máscara de Guy Fawkes, se presenta como un símbolo de cambio que desafía la lógica de un sistema autocrático que desinforma y oprime a sus ciudadanos, en un país amenazado tanto interna como externamente, y que requiere un gobierno fuerte para defenderlos.
  3. La venganza queda relegada frente a la justicia, que a su vez es superada por la necesidad de libertad y cambio social.

“Si buscan culpables, solo tienen que mirarse al espejo” - reta V a toda la nación.

Es la verdadera "V" frente a la "V" de venganza.

En su momento, la película trascendió.

La estética, el poderoso mensaje liberador, una historia de amor platónico y un superhéroe que pivota entre el mesianismo y el anonimato, junto con un discurso libertario, se amalgaman con dos símbolos: una V roja en un círculo, similar al logo del anarquismo, y la máscara de Guy Fawkes, que ha sido utilizada en múltiples ocasiones, siendo la más conocida el grupo de hackers "Anonymous".

Esperábamos ver una historia clásica de injusticia reparada por la propia mano, donde los malos fueran castigados por los buenos y reflexionar sobre si la justicia y la venganza son lo mismo. Sin embargo, recibimos una invitación a la empatía, al despertar colectivo frente a una política manipuladora, a desafiar la tiranía de ideas acríticas y a mantener la esperanza de que la sociedad puede cambiar para mejor mediante la acción colectiva.

Desafortunadamente, este tipo de narrativas no han tenido demasiado seguimiento, en un momento político en el que el control se ejerce, no tanto como en V de Vendetta o 1984, sino a través de mensajes mucho más primitivos y estéticos respaldados por miles de bots.

Por ello, es importante recuperar este relato, que merece reconocimiento por haber logrado su misión.

Una "V" que no representa venganza, sino victoria.

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