Descubrí al director de cine francés Quentin Dupieux el año pasado por el estreno de su película YANNICK (2023). Quedé deslumbrado por su manera de hacer cine y me sumergí en otros de sus films como RUBBER (2010) y RÉALITÉ (2014). Es por eso, que después de su paso por el Festival Internacional de Cine de Cannes, esperaba con muchas ansias su nueva película: THE SECOND ACT (2024) (Título original: LE DEUXIÈME ACTE), protagonizada por dos de mis actores franceses favoritos como lo son Louis Garrel y Léa Seydoux.
por lisardo quevedo
Puntuación: ★★★★½ 4.5
Florence quiere presentar a David, el hombre del que está locamente enamorada, a su padre Guillaume. Pero David no se siente atraído por Florence y quiere arrojarla a los brazos de su amigo Willy. Los cuatro se reúnen en un restaurante en medio de la nada.

La metaficción es algo muy presente en las películas del director francés Quentin Dupieux. Presenta relatos que son del tipo ficción que reflexiona sobre su condición de ficción o que hace referencia a otras ficciones. Son obras que se caracterizan por ser autorreferenciales, autorreflexivas y conscientes de sí mismas. En este caso, en THE SECOND ACT (2024), lo hace para reflexionar sobre el cine y su función con respecto a la realidad. Pone en tela de juicio la participación de la inteligencia artificial en el mundo cinematográfico, poniéndola en ridículo y de la manera más estúpida posible. Un debate que ha estado en boca de muchos trabajadores del cine pero que ninguno se había atrevido a llevarlo tan al extremo como el francés. Presenta una ficción simple pero todo se vuelve complicado cuando los personajes son conscientes que están dentro de una película.
THE SECOND ACT (2024) es una comedia, al fin y al cabo. Busca la risa del espectador y lo logra gracias al gran trabajo que hacen los actores con los diálogos. Todo es absurdo, todo es desopilante y nos da la sensación de que la narración se está yendo de las manos constantemente. Parece que lo que ocurre en el relato va más rápido que lo que el cerebro puede procesar. El director siempre está un paso más adelante que el espectador, y se lo hace saber. Cuando creíamos saberlo todo, la narración vuelve a pegar un vuelco abrupto dejando a los espectadores sin conocimientos sobre hacia donde va la historia. Un trabajo muy minucioso por parte de Dupieux.
Si queremos resumir THE SECOND ACT (2024) en una trama lógica, es la historia de una pareja: Florence (Léa Seydoux) y David (Louis Garrel). Éste ya no aguanta el amor de la joven, es por eso que quiere que su amigo Willy (Raphaël Quenard) la conquiste. Todo se complica cuando Florence quiere presentarle a David a su papá Guillaume (Vincent Lindon), y los cuatros personajes se juntan en un bar de ruta llamado ‘Le Deuxième Acte’ (de ahí el nombre de la película). Ahora bien, la realidad es que la historia no es para nada lógica. Porque desde la primera escena, los personajes son conscientes de que están siendo filmados para una película. Es por eso que se transforman en metapersonajes dentro de una metaficción. Florence es real pero a su vez es un personaje dentro de una película y dentro de otra película, y así todos los personajes. De esta manera, la ficción se ve constantemente interrumpida como si fuera un rodaje en tiempo real. Rodaje llevado a cabo por primera vez en la historia por una inteligencia artificial.
En THE SECOND ACT (2024) seguimos una película ambientada en dos localizaciones y nunca vemos una cámara, una luz, un boom, un director de fotografía o incluso una sala de control. Sólo están los actores, las estrellas. Que al final no son nada, sólo se guían por una sed personal, ciertamente ridícula y polivalente. Éste es para mí el humor de Quentin Dupieux que se ve reflejado en varias de sus películas. En este caso, llevado al extremo y poniendo en el centro de la burla a la inteligencia artificial. Lo único que se ve como parte del equipo técnico es un hombre que lleva una computadora donde un hombre artificial responde de manera robótica a las preguntas de los actores y nos los deja ser parte de la construcción de aquella película que se está filmado.
No hay que olvidarse del quinto personaje de la película: Stéphane (Manuel Guillot), el camarero inexperto que no puede llevar adelante su papel como extra en la película. De hecho, es el primer personaje que aparece en THE SECOND ACT (2024) con un comportamiento particular que hasta la mitad del film no sabemos por qué es. Sufre de pánico escénico e interrumpe el drama de la historia por su mal accionar, aportando mucha comedia y siendo completamente absurdo. Parecería que es el único que se toma en serio aquella supuesta película que están filmando. Porque, por ejemplo, el personaje de Guillaume de lo único que habla es que va a actuar en la próxima película del director estadounidense Paul Thomas Anderson, menospreciando el trabajo de los demás actores que están actuando es aquella película de bajo prestigio.

Mi primera sensación al terminar de ver THE SECOND ACT (2024) fue que, de alguna manera, esta película podría haber sido un desastre. Pero el enfoque que presenta, la manera en que está narrada y las actuaciones hacen que sea una genialidad moderna. El mensaje es claro y no subestima al espectador, otorgándole un plano final muy extenso que muestra todo los raíles de travelling que fueron necesarios construir para los largos planos secuencia que presenta el film al principio. Algo que nunca podría ser hecho por la inteligencia artificial y que necesita de la mano de obra humana. Las actuaciones, a su vez, están cargadas de personalidades volátiles, que oscilan constantemente entre lo que hay que hacer y lo que desean hacer. La variación en las emociones es algo tan real que la ficción se pone en duda y se encuentra dentro de una dicotomía. Al fin y al cabo, uno reflexiona junto a David y Florence sobre qué es realidad y qué es ficción. Porque, aunque la frase esté súper trillada, siempre la realidad va a superar a la ficción.

No hay momento en el que THE SECOND ACT (2024) no sea absurda, desopilante y divertida. Los recursos por parte del director francés Quentin Dupieux son clave y sabe cómo encarar proyectos de este estilo donde la realidad no encaja en ningún contexto posible. Con un elenco estelar y una actuaciones soberbias, el resultado es satisfactorio y recomiendo que si tienen algo de tiempo (tan solo una hora y diecinueve minutos) se presten a ver este film, porque no serán los mismos una vez que finalice.
Filmografía:



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