EL SILBON 

Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque para cazar un ciervo para su hijo; acto seguido sin embargo, el pobre hombre no pudo lograr cazar nada con éxito.


Después de beber hasta quedar ebrio, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír razones y en medio de su borrachera golpeo brutalmente a su padre y cuando cayó al suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa. Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba cocinando las tripas de su marido entró en pánico y comenzó a gritar pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mando a que lo ataran a un poste en el medio del campo, a destruirle la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condeno a vagar siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tareco" o "Perros del Diablo" y según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos . Antes de liberarlo su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad.

Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros tarecos para convertirse en una leyenda.Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de alturaque viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los árboles mientras emite sus escalofriante silbido.

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