Por supuesto que siempre que llega o llegaba Navidad desde mi infancia y cuando todavía no teníamos Netflix, Amazon o cualquier plataforma online, sabíamos que pasarían ésta película y no podíamos dejar de verla.
A veces lo que me da pena de la generación de 2010 en adelante es que no tuvieron la oportunidad (o la paciencia) para vivir cosas que nos enseñaron a ESPERAR para lo que tanto nos emocionaba recibir. Ahora todo es inmediato y eso lo hace más común e instantáneo, incluso dopamínico, LLEGA Y SE VA al instante, no dura el efecto satisfactorio.

Pero esto sucedía en cada Navidad por lo menos hace unos años atrás cuando venían las fiestas, sabía que iban a transmitir HOME ALONE/MI POBRE ANGELITO 1 y 2 y que tanto en su idioma original como en castellano, estallaríamos de risa mirando al pequeño Kevin (Macaulay Culkin) con su cara angelical, su sonrisa conquistadora y sus travesuras. Era como todo el niño o niña interior que vive en nosotros aún siendo adultos (todos queríamos quedarnos solos, hacer lo que deseábamos sin adultos supervisándonos, ir a hacer compras, comer lo que quisiéramos) pero la película nos refleja como Kevin se encuentra con su deseo hecho realidad ya que era MUY DIFERENTE a su familia, era la pequeña oveja negra que se rebelaba contra las otras. Y eso también creo que nos encantaba, él era inteligente, veía más de lo que cualquier niño podría ver, como cuando le dice a su Tío que interfirió en el medio de una conversación de Kevin con su padre por los problemas que estaba generando “No nos arruines las vacaciones, tu padre pagó mucho por ellas” y él le responde de manera sarcástica “no quiero arruinar sus vacaciones señor mantenido”. Era impresionante, esos diálogos y la naturalidad del actorcito cuando lo decía.
Pero volviendo a las cosas que todos queríamos que se cumplieran de niños, después de la diversión comienzan a mostrarnos a los niños que mirábamos el mundo real, en donde hay amenazas, peligros, y por qué es tan importante no estar solos en el mundo. Por qué la familia a pesar de a veces ser “una molestia” la extrañamos, por qué todo no es siempre lo que parece (por las personas que ayudaron a Kevin cuando antes él les temía por su apariencia) como los amigos se pueden hacer a cualquier edad y en cualquier momento. Y como siempre tenemos a alguien cuidándonos la espalda. En esos momentos emotivos, tanto en la parte 1 de Kevin en la Iglesia con su vecino que estaba en un momento doloroso por la distancia con su hijo, como en la parte 2 donde la señora de las palomas estaba con el corazón roto desde hace años; Kevin logra demostrar que por más sabios que nos hagamos de grandes, los niños siempre pueden darnos consejos desde su inocente y sencilla perspectiva, podemos aprender de todo y de todos a cualquier edad, incluso recordar ¿qué es más importante, el orgullo que trae soledad o el amor y la paz que trae la humildad y un simple perdón?
La película con su brillante guión, entre la comedia, algo de drama y su acceso a todo público, nos trae momentos emotivos, graciosos, empáticos y en mi particularmente me traía esa sensación de compañía en las navidades.
Hay que destacar la actuación no solo de todos los involucrados, hasta de los personajes secundarios (por ejemplo en la parte 2 del Hotel, que fue muy graciosa), como Kevin con su creatividad e inteligencia manipulaba a los adultos para conseguir sus objetivos. Nos hace preguntarnos, a qué llegaría de grande Kevin si de pequeño era tan inteligente. ¿Nunca se quedaron pensando, por qué nunca contó lo que realmente pasó con los ladrones? Eso siempre me daba curiosidad, y hasta admiración. Porque de alguna manera nos dejaba pensando si tenía intención de proteger a su familia de la angustia o bien guardar ese pedacito de libertad interior que tenía donde mejor no mostrar todo de lo que era capaz (trabajar en silencio) para lograr grandes cosas.
En ambas partes se destaca muchísimo como su madre con quien siempre parecía tener los mayores conflictos, deja todo para ir a buscar a su hijo, que es capaz de cualquier cosa con tal de enmendar sus errores, no veía obstáculos cuando se trataba de ir por Kevin. Está bien que en la película también vemos una familia adinerada y con posibilidades de lograr muchas cosas que solo el dinero puede resolver, pero eso no quita mérito a la voluntad de una madre por llegar a su hijo.
En resumen, mi favorita de las navidades, la película que sabíamos que siempre iban a pasar. Mi pobre angelito/Home alone 1 y 2, siguiendo historias similares en diferentes etapas y con muchísima comedia por su brillante guión, las acciones y los criminales que sufren a manos de un niño habilidoso y ágil pero sobretodo de buen corazón, que se preocupaba por otros. Nos deja una gran lección de vida, nos ayuda a identificarnos con nuestros deseos de niños y también nos llevaba a un golpe de realidad.
Ser adulto significa estar en un mundo donde hay peligros.
Siempre necesitamos ayuda.
Siempre es mejor tener amigos.
Y la familia sea molesta o hasta insoportable, siguen siendo nuestra familia.
Gracias por tantas navidades acompañándonos por TV.
Espero te guste mi artículo, agradezco tu like y espero te haya llevado un poco a tu infancia o adolescencia con buenos recuerdos.
Saludos!




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