Sin duda, un abrazo para mi niña interior. Así de simple.
Dirigida por Gary Winick, esta comedia romántica cuenta la historia de Jenna Rink (Jennifer Garner) cuando a los 13 años pide un deseo y despierta como una mujer de 30 años; teniendo todo lo que siempre quiso, pero sin saber quién es realmente ahora.
Es una película que sabe equilibrar la emoción con la comedia, y que desarrolla al personaje de Jenna, con anhelos clásicos de la pubertad, hasta una auto-reflexión que resulta conmovedora y con la que más de alguno puede identificarse.
¿Deseamos lo que necesitamos?
La película también reflexiona sobre cómo nuestras elecciones moldean nuestra vida y cómo, a veces, lo que creemos desear no es lo que realmente necesitamos. Jenna comprende que, al priorizar su carrera por encima de sus relaciones personales, terminó con una vida vacía y de la que no se siente orgullosa. Esta revelación la lleva a darse cuenta de lo que realmente importa: encontrar propósito y valor en las relaciones profundas y significativas.

El punto más fuerte de la película: Los personajes.
Los personajes principales, interpretados por Jennifer Garner y Mark Ruffalo tienen una química grandiosa en pantalla.
Garner brilla con una combinación irresistible de humor y ternura al dar vida a una adolescente atrapada en el cuerpo y la rutina de una adulta. Su actuación es un despliegue encantador de vulnerabilidad y espontaneidad, manejando cada situación con una ligereza natural y un carisma magnético. Ruffalo, por su parte, inyecta al personaje del mejor amigo con una delicadeza admirable, logrando equilibrar a la perfección su rol como interés romántico.
Juntos, logran capturar esa incómoda pero universal lucha por descubrir quiénes somos y qué queremos ser. La química entre sus personajes es tan genuina y conmovedora que se convierte en el corazón palpitante de la película, elevando la historia con momentos auténticos y llenos de emoción. La relación entre Jenna y Matt evoluciona de manera natural y profundamente conmovedora, dotando a la trama de una calidez que resuena mucho después de que los créditos aparecen.
“Slow down you’re doing fine
You can’t be everything you want to be before your time”- Vienna de Billy Joel en el film
Todo llega a su tiempo y hay que saber valorar el presente. Jenna eligió saltarse las etapas duras en las que vivía, pero esas serían justamente las que la harán quién es en el futuro, las que proporcionan esa parte de humanidad y sensibilidad necesarias para su vida.
Y es que quién no deseó muchas veces ser adolescente, ser mayor de edad, tener dinero, independencia; muchas veces despreciando de cierta forma la etapa actual en la que nos encontramos.
Yo ahora, absolutamente perdida en mis veintitantos, creo que este es un film que vale la pena verse en la pubertad y adolescencia, y también—¿por qué no?—cuando se cumplen los 30.


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