Aún siendo rubio y de ojos azules... 

KING OF KINGS(Nicholas Ray- 1961) Hace unas cuántas décadas atrás(no sería desacertado decir “siglo pasado”), cuando la televisión abierta “dominaba la Tierra”, tanto en fechas cercanas a la Pascua como a ésta, la Navidad, sus canales solían incluir en sus respectivas grillas de programación, películas bíblicas(films basados total o parcialmente, en las Sagradas Escrituras). No hablamos sólo de comedias navideñas o romances hilvanados entre las ramas de algún arbolito lujosamente adornado. Eran verdaderas maratones de cintas tipo "Barrabás", “El Manto Sagrado”, “Quo Vadis” o "Los 10 Mandamientos". Tardes enteras donde la épica, la espectacularidad y, por supuesto, la religiosidad de las grandes super-producciones se adueñaban del éter, y nos tenían “amarrados” a historias de heroísmo y traición, en las que miles de extras y enormes decorados inundaban la pantalla. En ellas, la presencia de Jesús como personaje central o secundario iba “de cajón”y era de las más esperadas(salvo que, obviamente, se tratase de una obra basada en El Antiguo Testamento). Un dato llamativo era que, en las más antiguas, el rostro del Nazareno no era tomado de pleno. En efecto, tal vez para insuflar un mayor misterio o no sentirse “digno” de hacer un primer plano del Señor, siempre era tomado de lejos, su silueta a contraluz, sólo sus manos, o bien desde su nuca(Ben-Hur, El Manto Sagrado, Demetrio y los gladiadores). Otras, sin embargo, se lanzaban de lleno a contarnos Su Vida: La Historia Más Grande Jamás Contada(D.Lean-1965), Jesús de Nazareth(F.Zeffirelli-1977), o más recientemente, La Última Tentación de Cristo(Scorsese-1988) y La Pasión de Cristo(Mel Gibson-2004), son quizás de las más recordadas. De entre todas ellas, hay una que siempre guardó un lugar muy especial en mi memoria, Rey de Reyes, el grandioso relato que Nicholas Ray llevó a la pantalla grande allá a comienzos de los años 60.

Poster Original

Adoración de los Reyes

A más de seis décadas de su estreno, y aún admitiendo sus errores, inexactitudes y licencias, la obra del buen Nicholas sigue siendo hipnótica. Tal vez sea su narrativa, rigurosamente lineal, o su excelente fotografía(Berenguer-Krasner-Planer), tomando Almeria y numerosas locaciones españolas como telón de fondo. Quizás el nivel de las actuaciones: desde un carismático Jeffrey Hunter, hasta Robert Ryan(Juan el Bautista), Carmen Sevilla(María Magdalena) o Franco Thring(Herodes Antipas), con el lujo de tener un narrador de la talla del mismísimo Orson Welles. De lo que sí estoy seguro es que fue la música del gran Miklos Rozsa lo que la grabó a fuego en mi memoria y oídos para siempre. El trabajo del compositor Húngaro-americano fue premiado(a medias) con una nominación a los Globo de Oro de aquél año y si bien el film obtuvo críticas mixtas, predominando las positivas, se desempeñó bastante bien en la taquilla mundial y es hoy considerada, con justicia, un Clásico de esos imposibles de soslayar a la hora de hablar de las grandes Épicas Históricas de todos los tiempos.

Vamos con aquellos equívocos que el transcurso de los años fueron dejando al descubierto. En primer lugar, el propio rostro de Jesús. Al ser de los pocos films que se “animaban” a mostrar al Nazareno en primer plano, Ray quiso deslumbrar a la audiencia con unos ojos imposibles de olvidar. Y vaya si lo logró!… pero a fuerza de colocar un semblante demasiado “Hollywoodense” en la cara de un hombre nacido en un rincón geográfico que difícilmente hubiera sido rubio y de ojos profundamente azules. Alec Guiness y el propio Peter Cushing, dicen, estuvieron en la mira para asumir el rol principal, pero Hunter ya se estaba calzando una túnica que nadie parecía poder quitarle. La figura de María, madre del Salvador(Siobhan McKenna), tampocó se salvó de incurrir en una cierta imprecisión al exhibirla notoriamente mayor a lo que revelan las Escrituras(recordemos que El Anuncio toma a María prácticamente en su más temprana adolescencia). Detalles que fueron conociéndose hasta no hace mucho tiempo, agregan asimismo desaciertos al momento de la crucifixión, etcétera.

No obstante los puntos señalados, la cinta, como queda dicho es de una majestuosidad absoluta, logrando reunir las características de las super-producciones de época con enormes cantidades de extras y decorados imponentes, con el aura de un romanticismo propio de la Historia en cuestión, atrayendo tanto a cristianos como a aquellos deseosos simplemente de disfrutar del viejo “Cine- espectáculo”. Tal vez, una licencia tomada en el guión sirva para ejemplificar tal dualidad. En efecto, hay un pasaje en la película en que ubicamos a Jesús todavía en su hogar materno(San José ya había fallecido) ocupado en las tareas de carpintería, a punto de arreglar una silla a solicitud de María. En aquél momento, un grupo de sus discípulos llega para buscarlo y así reanudar la difusión de La Palabra en distintas poblaciones. Jesús, a modo de disculpa, le dice a su Madre que terminará el arreglo del mueble a su regreso. María con una mueca de sonrisa y una gran tristeza en los ojos, le responde -Esa silla jamás será arreglada, a sabiendas que su Hijo ya no regresaría. Jesús sin mirarla entiende que ella presiente su final. Tal anécdota no existe en Las Escrituras, al menos en las llamadas oficiales, y sin embargo le dan tanta profundidad al relato que, aunque irreal, la perdonamos y es más que bienvenida. EL Sermón de la montaña y la consecuente enseñanza del Padrenuestro es otro momento álgido del film en el que Rozsa se luce una vez más,

“Esa silla jamás será arreglada”

Rey de Reyes es, en fin, una maravillosa película Bíblica imperfecta, cuyos errores fueron corrigiéndose con ulteriores trabajos que ajustaron esos “detalles”(Jesús de Nazareth de Zeffirelli y más acá La Pasión de Cristo de Mel Gibson, aunque algo más brutal, quizás).

El primer adjunto nos ubica junto a la Orquesta Filarmónica de Praga, con Nic Raine en la conducción, interpretando el “Entreacto”, una suerte de Suite que incluye a más del tema principal, la introducción, y La (bellísima) Oración del Señor(PadreNuestro), ilustrando la solemnidad y profunda emotividad de la partitura de Rozsa. Y en el segundo, el trailer original remasterizado, de esta obra verdaderamente inolvidable.

Sirva el recuerdo a este clásico de clásicos como puente para desearles a todos, colegas “cinéfilo-escribientes”, amigos de Peliplat, redactores y lectores, unas Felices Fiestas. Que el próximo 2025 nos encuentre debatiendo, con salud y en paz, mucho y buen Cine. Feliz Navidad!

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