Es Navidad cuando un niño intenta oír el tintineo de las campanas del trineo de Papá Noel. A sólo cinco minutos de la medianoche, un ruido sobresalta al muchacho: un reluciente tren negro frena frente a su casa para llevarlo al Polo Norte.
El niño sube a bordo e inicia un viaje al Polo Norte. El nostálgico texto y las mágicas ilustraciones de Chris Van Allsburg recrean una Navidad en la que los sueños se pueden cumplir.
Empieza una aventura que le servirá para conocerse a sí mismo y le enseñará que la magia puede estar siempre presente en la vida a condición de creer en ella
Cada Nochebuena, el tren denominado El Expreso Polar lleva a niños al Polo norte para conocer a Papá Noel justo antes de que parta en su trineo a entregar obsequios en el mundo. La película comienza cuando el tren recoge en su casa al protagonista, referido simplemente como el «niño héroe». Para subir a bordo es necesario un boleto proporcionado por el Conductor. Una vez en su interior, el niño héroe conoce a los demás tripulantes, entre ellos «Sabelotodo», la niña heroína y un niño tímido llamado Billy. Durante el recorrido, un grupo de meseros les sirve tazas de chocolate caliente a los niños a la vez que llevan a cabo una coreografía musicalizada por el Conductor. La niña heroína guarda una taza para Billy, que subió a otro vagón del tren. Cuando acude a dárselo, el niño héroe extravía el boleto de la niña y, al percatarse de la desaparición del boleto, el Conductor le pide a esta que lo acompañe.
Mágicamente el boleto regresa flotando al tren tras una travesía en la que se encuentra con lobos y águilas, por lo que el protagonista decide llevarle el boleto a la niña y al Conductor. Su búsqueda lo lleva a subirse al techo del vehículo en marcha, en donde conoce a un misterioso vagabundo que se denomina a sí mismo como «el rey del Polo norte» y que se mofa del escepticismo del niño hacia la Navidad. No obstante, gracias a su ayuda logra llegar a la carbonera del tren y posteriormente desaparece. Al encontrarse de vuelta con el Conductor y la niña, que está aprendiendo a manejar el tren, este acepta el boleto. Tras abrirse paso entre una manada de caribúes y atravesar con dificultades un lago congelado, Steamer y Smokey —a cargo de conducir el tren— logran llegar a su destino. Previamente el niño vuelve a tener un encuentro con el vagabundo en un vagón de juguetes abandonados, aunque esta ocasión el sujeto lo asusta con una marioneta de Ebenezer Scrooge.
El cascabel es uno de los principales elementos de The Polar Express.
Una vez en el Polo norte, los niños héroes y Billy son transportados accidentalmente, en uno de los vagones desacoplados del tren, hacia el centro de la ciudad en la que habitan Papá Noel y sus duendes. En su camino de vuelta a la plaza principal con el resto de niños, que esperan la medianoche para conocer a Papá Noel, los protagonistas llegan hasta un saco de considerable tamaño y repleto de los obsequios que habrían de ser entregados en Navidad, en donde se encuentran también con Sabelotodo, guiado por la curiosidad de conocer anticipadamente sus obsequios navideños. Antes de colocar el saco en el trineo, los duendes les ayudan a regresar a la plaza principal. Cuando Papá Noel llega al punto de encuentro, el niño héroe se percata de que es el único que no puede escuchar los cascabeles que portan los renos del trineo. Tras asegurarse a sí mismo de que sí cree en la existencia de Papá Noel, este le obsequia uno de los cascabeles del trineo a manera de «primer regalo de Navidad» y luego de despedirse de los niños, los duendes y el Conductor, parte en su trineo. Antes de dejar el Polo norte, los duendes llevan a cabo una celebración en la plaza para conmemorar la Navidad.
El niño héroe se percata de que extravió el cascabel de Papá Noel una vez que el tren se pone en marcha para dejarlos de vuelta en sus hogares. Al día siguiente el protagonista se reúne con su familia para abrir juntos los regalos colocados en el árbol de Navidad, y para su sorpresa se da cuenta de que una de las cajas contiene el cascabel y una carta firmada por Papá Noel. En las escenas finales, el niño héroe narra que desde entonces sigue escuchando el sonido del cascabel, a pesar de que su familia y amistades dejaron de hacerlo con el transcurso del tiempo.




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