Mi Pobre Angelito (película recomendable para navidad) 

El 25 de diciembre volví a ver Mi pobre angelito (Home Alone). Pero esta vez, el visionado vino con un valor agregado, uno muy especial. Pude hacerlo en el marco de la gira que el actor Macaulay Culkin, quien interpreta al adorable Kevin McCallister, está haciendo por varias ciudades de EE. UU., y en la que aparece al final del filme para charlar con el público.

No sé cuántas veces habré visto Mi pobre angelito, pero son muchas. La película del gran John Hughes ha sido la banda visual y sonora de los que crecimos en la década de 1990 y la cara de Macaulay frente al espejo gritando después de ponerse esa loción nos ha acompañado durante más de tres décadas durante las Fiestas. Verlo y escucharlo en vivo cuando habla sobre esa película con tanto amor, considerando todo lo que la fama le costó en términos personales, me hizo quererla aún más, y a él también. No soy el único: ese fue mi grato descubrimiento cuando era niño. A 34 años del estreno en el cine, la pasión por el filme navideño no ha disminuido ni un ápice y encuentra una suerte de llama inagotable a fin de año. Mi pobre angelito nunca falla, nunca falta, siempre acompaña. Y el público la recibe. Literalmente, es un clásico. Quienes la vieron de niños quizás hoy la comparten con sus hijos. Quienes no tienen hijos quizás simplemente la miren para divertirse con la absurda trama sobre un niño que se queda solo en su casa antes de Navidad y tiene que defenderla de un par de ladrones. Hay que recordar que la historia, que se estrenó en la pantalla grande sin mucha expectativa, pasó en breve a convertirse en un blockbuster inesperado y consolidarse como un fenómeno cultural atemporal que ha envejecido mejor que Brad Pitt. Dirigida por Chris Columbus y con música de John Williams, esta comedia navideña continúa cautivando a los espectadores con una fórmula precisa: mezcla de humor, pizca de momentos conmovedores y un eterno espíritu festivo que la convierten en una tradición. En Estados Unidos, en particular en los lugares en que la nieve suele ser protagonista durante diciembre, para muchos, verla es tan parte de la temporada como decorar el árbol o recibir regalos. El relato captura la esencia espiritual de la navidad: la importancia de la familia, la magia de los encuentros inesperados y la capacidad de encontrar alegría en las adversidades. A pesar de su tono cómico, la película ofrece momentos emocionales que resuenan en los corazones de los espectadores. La interpretación de Macaulay Culkin como Kevin McCallister fue clave para el éxito de la película. Culkin encarnó con carisma y naturalidad a un niño que, aunque travieso, es astuto y entrañable. Su actuación convirtió a Kevin en un personaje que todos recuerdan con cariño. Más allá de las risas, la película aborda temas profundos como la importancia de la familia, el perdón y la superación del miedo a la soledad. Estos valores, intrínsecos a la Navidad, hacen que el filme sea relevante de generación en generación.

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