The Terminator encendió motores en 1984 de la mano de James Cameron, revolucionando el mundo del cine estadounidense de la época gracias a los efectos especiales y una trama innovadora, capaz de hacernos viajar en el tiempo en medio de una guerra que causaría el fin del mundo. Arnold Schwarzenegger estelarizó la cinta ochentera, interpretando al exterminador, el robot encargado de asesinar a Sarah Connor (interpretada por Linda Hamilton), mientras esta trataba de escapar junto a Kyle Reese (interpretado por Michael Biehn), un soldado enviado por su propio hijo, John Connor, para salvarla.

Tras tantas situaciones de acción y un buen recibimiento tanto en taquilla como por la crítica, la cinta logró convertirse en una franquicia, lanzando su segunda entrega, cargada de mucha más acción y con efectos mucho mejores a los de la primera entrega, impulsados por el aumento en el presupuesto para su producción. Arnold Schwarzenegger regresó, pero como el protector de los Connor.

La cinta fue mucho mejor que la primera, especialmente por la introducción del T-1000, un androide con la capacidad de cambiar de forma, interpretado magistralmente por Robert Patrick, quien hizo temer a todo el público con su personaje. La historia, además de crear escenas icónicas como la persecución en el auto, se convirtió en la más taquillera de 1991, lo que dio cabida a una nueva variedad de películas tratando de replicar el éxito de las anteriores.

No obstante, ninguna de las secuelas fue capaz de continuar de manera acertada con el legado, entregando películas detestadas por el público o la crítica, siendo incapaces de adaptar un final para tan magna saga. A continuación, les presentaré el cierre que debió ser, la manera como The Terminator debió finalizar su trilogía, partiendo en el año 2004, con un joven John Connor, quien nunca dejó de prepararse para detener el juicio final.

Todo transcurre con normalidad, el avance tecnológico no se ha detenido, nadie sospecha de que el fin de la humanidad a manos de Skynet podría estar por ocurrir. Los rayos se forman, una esfera azul ha aparecido. Las vacas mugen, las cabras corren, mientras un Terminator llega al lugar, desnudo, pero listo para luchar, confirmando que se encuentra en la granja correcta. No necesita buscar armas, su cuerpo es capaz de generarlas, así que alista un misil para destruir su objetivo, no obstante, el T-800, interpretado indudablemente por el aclamado Arnold, aparece, para iniciar su batalla.

Sin embargo, un T-800 está desactualizado para ese enfrentamiento. Arnold es sometido por el viajero, el cual, justo antes de destruir a nuestro protagonista, es baleado por John Connor, pero no el joven del año 2004, sino de aquel que se encontraba en el futuro.

La batalla es épica y destructiva, varias explosiones se presentan, el robot del futuro no se rinde, a pesar de perder un brazo y parte de su torso, mientras que John Connor y el T-800 continúan batallando como equipo. Lo tienen, van a ganar, John va a disparar, pero alguien se le adelanta, su madre, la del año 2004, quien se cansó de esperar en su granja a que esos dos hombres terminaran para preguntarles qué está ocurriendo y cómo detendrán juntos el juicio final.

No hay tiempo para hablar, otro robot acaba de llegar del futuro, acompañado por dos secuaces más. “Mamá, creo que por ahora no podemos hablar, pero Skynet piensa enviarlos a todos para destruir el pasado ante su incapacidad de generar el juicio final”. El T-800 toma una bazuca y dispara, mencionando icónicamente “hasta la vista, Baby”.

La situación no termina allí, varios Terminators enviados por Skynet están apareciendo en la ciudad, buscando al joven John Connor. Él, haciendo uso de su entrenamiento avanzado con guerrillas y grupos al margen de la ley, no sólo se percata de la presencia de dichos robots, sino que logra separar a uno y destruirlo con una trampa, corroborando que el juicio final no se ha detenido. No puede hacer mucho, otro robot aparece, rompiendo la pared, lo que lo obliga a huir, mientras le dispara desesperadamente. Llega al parqueadero del lugar, tomando su moto, una modificada especialmente para la situación, perfeccionada con muchas ametralladoras.

La batalla trasciende a la ciudad, donde John es atacado por varios robots humanoides, hasta que es salvado por el T-800, su madre y su yo del futuro, los cuales llegan en un camión blindado. Arnold destruye varios robots con su bazuca, mientras le explican al joven hombre lo que está sucediendo. Skynet perderá en el futuro, por lo que, como medida desesperada, piensa abrir un portal hacia el pasado para que todos los robots creados viajen y se apoderen del mundo. Está enviando a los primeros con misiones variadas: algunos deben eliminar a sus enemigos, otros debilitarán a los ejércitos y entes gubernamentales, mientras que los más peligrosos están reuniendo los elementos necesarios para abrir el portal. La pregunta más clara surge en ese momento, ¿por qué el John del futuro está ahí? Y la respuesta es dada, Skynet le tendió una trampa y lo llevó al pasado junto a un T-800 que debía asesinarlo, justo cuando planeaban atacar la única base existente del enemigo, pero la experiencia no sólo le permitió someterlo, sino modificarlo para que sea un aliado, por lo que, si se topan con otro T-800, la orden es no matarlo, para así volverlo un aliado.

En esos momentos el ejército se encuentra en alerta. Varios líderes están generando estrategias para detener a los robots que han viajado desde el futuro, encaminados por los que trabajaron con dicha tecnología en el pasado. No obstante, el presidente indica que deben destruir a los protagonistas. También se ven los robots encargados de reunir los elementos para abrir el portal, quienes han avanzado a gran ritmo. A su vez, en el futuro, los soldados se preparan para el último ataque, en honor a John.

La historia avanzará con varias batallas de robots que persiguen a los protagonistas, siendo atrapados finalmente por miembros del ejército, los cuales los llevan a una zona de contención, aprovechando el tiempo para llamar por aliados. Allí se tiende la trampa, varios robots enviados del futuro aparecen para asesinar a los protagonistas. Ante el ataque, son liberados y acompañados de miembros del ejército, se enfrentan a muchos robots. Ellos llegan hasta la zona principal, donde el presidente los espera, revelándose que es un T-1000. Tienen una ardua batalla, hasta que logran destruirlo, no sin antes enterarse que los elementos para abrir el portal ya están listos y que el fin del mundo ocurrirá pronto. El portal se abre.
No hay tiempo para planes, los robots empiezan a llegar, uno tras otro, al otro lado de la ciudad, causando terror y desasosiego entre los ciudadanos, los cuales corren despavoridos, siendo lo peor, cuando el T-∞ hace su aparición. Más de 20 metros, robusto e indestructible, la forma física de Skynet, la cual ha decidido participar de la batalla. Los presidentes se reúnen en la ONU para establecer una ofensiva, aunque las telecomunicaciones empiezan a fallar y se enteran de que varios T-800 están atacando a sus propios ejércitos en diversas partes del mundo, mientras que la secretaria del presidente Chino forma una cuchilla con su mano, revelando que es una T-1000, la cual acribilla a todos los políticos.

Los protagonistas saben que de nada sirve huir. Sus aliados llegan, varios miembros del ejército deciden aliarse a ellos y programan un ataque a la zona 0. Lo mejor está por llegar, los soldados han reunido a los T-800 derrotados para que John los reprograme. El viaje inicia, los protagonistas y sus aliados pilotan aviones que los dirigen a la zona. Todos acordaron el lugar correcto de aterrizaje, pero el John del futuro incumple el trato, yendo directamente hacia el portal, atravesándolo para volver a su futuro. El T-∞ da la orden de atacar.

La batalla en el pasado se ve encarnizada, aunque encuentran algo de equilibrio gracias a los T-800 que reprogramaron. En el futuro, John debe abandonar el avión que se estrella en una zona alejada, percatándose que sus soldados están batallando en dicha época, liderados por Kyle Reese. ¿Por qué viajó al futuro? Sencillo, porque sabe que si destruye la base central de Skynet, ningún robot funcionará y podrán ganar definitivamente. Muchas balas son disparadas y los soldados del futuro avanzan a gran ritmo, ya que sus enemigos están divididos entre el pasado y el futuro. En el pasado, aunque derrotan con facilidad a varios robots, el T-∞ tiene un poder abrumador, que es capaz de causar mucho daño a aviones y a los mismos robots que tratan de detenerlo.

Ambos grupos avanzan, especialmente en el futuro, donde John Connor está muy cerca de la base central de Skynet. En el pasado, la escena está llena de explosiones y disparos. Sarah y John idean una manera de atacar al T-∞ mientras reciben ayuda de soldados de otros países, los cuales se organizaron para atacar. No obstante, el T-∞ lanza una descarga para desconfigurar a los T-800, lo que altera inclusive al original, el cual lucha contra sus datos para no traicionar a sus nuevos aliados. Así avanzan durante algún tiempo, hasta que llega el clímax, donde el John del futuro se enfrenta a un robot para poder destruir la base central de Skynet, aunque tendría que causar una explosión que ocasionaría su muerte.

Aunque en el pasado todo apunta a una derrota, John se sacrifica, derrotando el software de Skynet y desactivando a todos los robots, tanto del presente como del pasado, no sin antes haberse comunicado con su madre en el pasado, despidiéndose de forma emotiva, asegurando que en dicha línea del tiempo no ocurrirá el tan destructivo fin del mundo y tienen la oportunidad de un último renacer.

Esta secuela alternativa daría cierre a tan importante saga utilizando la misma estrategia que usó Alien II, cuando incrementó los enemigos para dar grandes secuencias de acción ante las pocas opciones de sorpresa. Espero les haya gustado este nuevo cierre que me gustaría ver alguna vez hecha realidad.




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