Posiblemente algunos no la conozcan, pero los mayores de 30 si conocerán la novela María, de Jorge Isaacs, llevada al cine como producción internacional en 1972 protagonizada por Fernando Allende (galán del momento) y Taryn Power (Belleza del momento).


Claro que la novela de Jorge Isaacs es un clásico, pero es tan dulce que escurre melcocha (para quien no sabe que es aquí, se los digo, es Miel que, estando muy concentrada y caliente, se echa en agua fría, y sobándola después, queda muy correosa, para hacer caramelos) tan acaramelado que en verdad aburre. Es el clásico romance en el que ella muere de amor por él, pero él ni se entera de que ella existe hasta que es muy tarde.
Si bien para ser un clásico el romance es la típica trama de una familia rica que acoge a una huérfana y la educa como hija de familia, ella en agradecimiento hace todo por la familia, mientras el hijo y heredero de la familia sale a estudiar fuera sabiéndose admirado y amado por la niña que siempre hacia lo que el pedía, convirtiéndose en el orgullo de los padres.

Ella es una belleza admirada, tranquila y obediente, a la que todos quieren y a la que varios pretenden, pero no acepta a nadie pues su corazón está dado y entregado a su amor, el hijo de la familia quien tras años fuera volverá tras terminar sus estudios universitarios, convertido en un hombre de mundo, sofisticado y todo un profesionista.
Cuando Efraín (Fernando Allende) regresa a la hacienda de la familia lo reciben con una gran fiesta, pues no solo era el orgullo de la familia, sino el heredero, Efraín se lució frente a todos como el nuevo profesionista y futuro heredero de la familia, ignorando a María (Taryn Power) deliberadamente, quien a pesar de ser tratada como de la familia, no era más que una joven acogida por caridad, por lo que no vestía con lujos, sino sencillamente, pero con elegancia.
Si bien mientras Efraín hace su vida como hijo y heredero visitando vecino y amigos, siempre con una María pendiente de él, siguiéndolo como toda enamorada; pero el tiempo no estaba a su favor; María estaba enferma y si bien el médico le daba tratamiento, no era el adecuado para su enfermedad.

Efraín trata a María como una más de las chicas de la casa, sale a pasear y conversa con ella como una pequeña hermana, pero no corresponde al amor y entrega de María, mientras ella no tiene ojos para nadie más.
Poco a poco a salud de María decae mientras que Efraín sigue viviendo alegremente, siendo agasajado por amigos y vecinos tratando de que se case con alguna de las hijas de las familias adineradas de la región.

En una de tantas visitas fuera de la hacienda, fue que María decayó tanto que murió y Efraín no estuvo ahí para despedirse. María tuvo un funeral simple y fue enterrada en la colina del cementerio local. Su alegría faltaba en la casa y su dulzura se convirtió en un recuerdo.
Cuando Efraín llego de su pequeño viaje y se enteró de la muerte de María no lo acepto, creyó que le mentían, ella era una joven sana y jovial, llena de vida, pero se enteró de que ella ocultaba su enfermedad pues lo amaba y no quería verlo sufrir, además quería que fuera feliz con la supuesta novia que tenía.
Fue ahí que Efraín se dio cuenta de que en realidad quería a María, no como una hermana pequeña sino como algo más, pero ya era tarde María ya no estaba ahí para sonreírle ni animarlo, ya no estaba ahí para escucharlo ni apoyarlo.

Si bien la película tiene ligeras modificaciones literarias para adaptarla al cine, está basada en la novela de Jorge Isaacs, eso no quita que el clásico del romance latinoamericano sea una obra sobrevalorada, exagerada y sumamente aburrida para la época. Es el típico cliché de cuando esta no la nota, pero cuando la pierde, la echa en falta.
Si bien la obra maestra de Jorge Isaacs es una novela clásica, la adaptación al cine de 1972 fue sumamente exagerada, por lo que cae pesada a los cinéfilos y televidentes que llegaran a ver su transmisión por televisión, Por lo que es una mala recomendación para una tarde de cine nostálgico.




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