CASABLANCA: UNA PELÍCULA DONDE UN IDILIO OCULTA AL VERDADERO AMOR 

El pasado 26 de noviembre, se cumplieron 82 años del estrenó de la película Casablanca (una las películas que considero cuasi perfecta); una verdadera joya del séptimo arte, donde se mezcla drama, romance y guerra. Nominada para ocho Premios de la Academia, fue ganadora de tres como: Mejor Película, Mejor Director (Michael Curtiz) y Mejor Guion (Julius J. Epstein, Philip G. Epstein, Howard Koch). El número de personas que contribuyeron con la realización del guion, nos muestra lo difícil que fue la adaptación a la pantalla grande, de la obra teatral de la cual fue basada: Everybody Comes to Rick’s (Todos vienen al café de Rick) de Murray Burnett y Joan Alison, incluso hubo un cuarto colaborador, Casey Robinson, al cual no se le dio créditos en el producto final.

Filmada en plenos acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial (1942), hace que su fidelidad histórica sea bastante exacta con lo que se vivía. Marruecos, durante la primera mitad del siglo pasado, era un protectorado francés. En 1940, Francia capitula ante la Alemania Nazi, esto hace que su territorio se divida en dos, uno regentado por los nazis y otro, la zona “libre”, gobernada por un régimen “independiente”, extremadamente colaborador con Alemania y cuya capital era Vichy, en estos territorios también fueron incluidos: colonias y protectorados.

La película gira alrededor de un local nocturno llamado “El Café de Rick” y su dueño Richards “Rick” Blaine (Humphrey Bogart), un ciudadano estadounidense, que por razones desconocidas no puede retornar a su país. Con un negocio próspero y muy popular todas las personas en Casablanca, incluyendo delincuentes, estafadores y ludópatas, de una u otra forma son clientes frecuentes. Rick como personaje central nos desvía la atención de Ilsa Loud (Ingrid Bergman), figura que debería ser el verdadero foco del film, recuérdese siempre que es una producción estadounidense de la vieja guardia, donde el protagonista tenía que ser gringo y tenía que destacarse en acciones de heroísmo, nobleza y sacrificio.

Ilsa Loud es una mujer extremadamente bella y muy joven, en una conversación en Paris con Rick, éste le pregunta: “¿dónde estabas hace diez años?”, a lo que ella responde: “a ver… hace diez años yo usaba frenillos (braquets) en los dientes…”, generalmente este tipo de dispositivos dentales se instalan en adolescentes y durante toda la película, su amante se refiere a ella cariñosamente como chiquita, pequeña o nena.

Ilsa no sólo es bella y joven, también es educada, habla varios idiomas: Inglés (Rick es lo único que habla), Francés (vive en Paris), Alemán (ella le traduce a Rick, lo que miembros de la Gestapo dicen a través de un megáfono), Noruego (idioma materno, ya que es oriunda de Oslo) y posiblemente algo de Checo y/o Eslovaco, (su marido es checoslovaco). Es fina y elegante, se nota en su caminar, modales y gesticulaciones, forma de hablar y en los modelos de trajes que usa, como le quedan y como los luce. Posee un patrimonio personal o en su defecto maneja de forma autónoma, suficiente dinero que le permite cubrir su alimentación, su elegante vestimenta y vivir en un hotel parisino… y sin embargo… psicológicamente Ilsa Loud es un verdadero desastre, sufre de una parafilia que la hace enamorarse de hombres mucho mayor que ella (sin llegar a la gerontofilia); Victor Lazlo (Paul Henreid), su marido y Richards Blaine, su amante, son notablemente mayores que ella.

A primera vista pareciera que Ilsa está locamente enamorada de Richards, pero el personaje caracterizado por Bergman es extremadamente complejo, a tal punto, que se pude decir, sin equivocarse, que es el mismo sentimiento hacia su esposo (quizás esté mas enamorada de su marido que de su amante), esto lo va transmitiendo a cuenta gotas durante absolutamente toda la película. En otra conversación en Paris, le dice a Rick: “¿por qué no tengo un hombre en mi vida?... puedo explicarlo… ya hubo uno… a quien amaba… está muerto”, esta última frase la sumerge por un momento en una notable melancolía de la cual intenta salir besando a su amante. Poco tiempo después, estando en un sitio parisino llamado La Belle Aurore, Ilsa está nuevamente distraída, melancólica, observa tímidamente a Rick y a la copa de champagne que éste le sirve. Hay un motivo para este comportamiento, ha recibido la noticia que su marido está vivo, ha logrado escapar de los nazis y se encuentra en Paris. Con el sonido de los cañones, Ilsa se torna nerviosa, le dice a Rick: “… pero esto es en serio, querido… debes irte de Paris…”, ella habla de forma singular, en ningún momento se refiere a irse con él, su amante, quien de forma inocente no ha notado el mensaje, la corrige: “…no, no, no… debemos irnos…”, a lo que ella asiente y dice “…debemos…”, cuando él le dice que la recogerá en su hotel ella responde: “no… en mi hotel no… tengo que hacer algo antes de irme… yo iré a la estación…”, Ilsa no está segura si la información sobre Victor es cierta, debe corroborar la veracidad de la misma, de no serlo se va con su amante, de lo contrario, se queda con su marido, ella no actúa de mala fe, lo hace por su estado de desequilibrio psicológico. Cuando Rick le dice para casarse ella le dice, inmersa en una risa nerviosa: “… no hagas ese tipo de planes… falta mucho para eso…”.

Rick e Ilsa no tienen mucho tiempo de estar juntos, algunos días, tal vez llegue a pocas semanas, su relación ha sido muy ardiente y apasionada; en ese período idílico ha experimentado sobre todo, a pesar de la guerra, paz y tranquilidad, algo que no tenía con Victor, pues siendo líder de la resistencia contra la Alemania Nazi, siempre estaba sumergida en el miedo y la zozobra.

Ilsa corrobora que la información sobre Victor es cierta, está vivo, escondido y herido lo que hace que se decante por permanecer con él y abandonar a Rick, a través de una simple nota escrita.

Ha pasado un tiempo lo suficientemente largo, para que Rick se haya establecido en Casablanca, funde o compre un Night Club y éste se convierta en una referencia de la ciudad; tiene excelentes relaciones tanto con el Gobierno, como con la mafia y el bajo mundo local. Cuando dos correos alemanes son asesinados para robarles dos Cartas de Transito (salvoconductos), la Gestapo y la Policía Francesa vuelcan su atención en el local de Rick, porque seguramente allí se realizará la venta de los documentos. Rick ha escondido las cartas en el piano de Sam (Dooley Wilson), las tiene porque un delincuente de poca monta, el Sr. Ugarte (Peter Lorre) se las ha dejado en custodia por poco tiempo, mientras las negocia, ya que con el dinero que obtendrá por ellas, piensa irse de Casablanca, pero el Sr. Ugarte es capturado y posteriormente asesinado y su único acto noble fue no revelar a quien le dejó los documentos, aunque todos sospechan que están en posesión de Rick.

Las personas que iban a comprarle los documentos al Sr. Ugarte son precisamente Victor Laszlo e Ilsa Loud que llegan al Night Club un poco después que lo han arrestado, esto precipita el encuentro de Ilsa y Rick.

Esa madrugada, mientras Victor inicia una serie de reuniones con la clandestinidad, Ilsa visita a Rick con la intención de explicarle porqué lo abandonó en Paris, se siente obligada a ello por la forma como ocurrió, lo encuentra en evidente estado de embriaguez y sin embargo le intenta explicar, cuando le dice “… una joven que conoció a un hombre al que admiraba, respetaba, le debía todo lo que era y… confundió esos sentimientos con amor…”, esta frase es muy importante y sin embargo la respuesta de Rick es ofensiva, a tal punto que Ilsa opta por irse.

Al día siguiente mientras Victor intenta conseguir salvoconductos con el Sr. Ferrari (Sydney Greenstreet), Rick aborda a Ilsa en el mercado, en el transcurso de la conversación Rick le dice: “… le terminarás mintiendo, como me mentiste a mi…”, a lo que ella responde: “… no Rick… porque Victor Laszlo es mi esposo y ya lo era cuando te conocí en Paris…”, luego se marcha para alcanzar a Laszlo y al Sr. Ferrari, en donde tiene un intercambio de palabras con su esposo, muy particular: “…. el Sr. Ferrari cree que puede conseguir un salvoconducto para ti… tómalo… te prometo que yo seguiré intentando…” le dice Victor, a lo que ella declina la oferta para quedarse con él, este gesto envía un claro mensaje: tú te quedas, yo me quedo… tú corres peligro, yo corro peligro contigo, tú te vas… yo me voy contigo… El Sr. Ferrari les informa que el Sr. Ugarte no tenía los documentos cuando lo atraparon y que él cree que éstos están en las manos de Rick.

Esa noche, Laszlo habla con Rick intentando comprarle los salvoconductos, por una cuantiosa suma de dinero, la cual éste rechaza y cuando Victor le pregunta la razón, recibe como respuesta: … pregúntele a su esposa…”, en ese momento son interrumpidos cuando los soldados alemanes cantan “Die Wacht am Rhein” (El guardia sobre el río Rin), Laszlo se planta frente a banda de música y exige que toquen La Marsellesa, los músicos buscan la aprobación de su jefe, al obtenerla comienzan a tocar, mientras Victor la canta de tal forma que contagia de patriotismo a todos los presentes. Ilsa con su mirada derrama sobre su marido amor, no por su lucha, ni tampoco por lo que representa, muestra todo el amor que siente por el como hombre, no lo observa de otra forma, el director no lo muestra pero Rick ha sido testigo silente de ese pequeño detalle.

Previamente hay una secuencia en la que una joven mujer, recién casada, le pide consejos a Rick sobre el Prefecto de Policía, Capitán Louis Renault (Claude Rains), quien valiéndose de su posición, le ha prometido sendas visas para ella y su esposo a cambio de una gran suma de dinero (que no tienen) o de favores sexuales, ella quiere estar segura de que Renault cumplirá su promesa y si él (Rick) perdonaría a una mujer si hiciera algo “malo”, a escondidas de su esposo, que pueda poner en peligro una relación de pareja, a lo que él contesta: “…nadie me ha querido lo suficiente…”, sin embargo les permite ganar en la ruleta, suficiente dinero para comprar las visas. Estas escenas, que pareciera un relleno para mostrar la nobleza del protagonista, tendrán una gran importancia en la trama.

Esa madrugada, Victor le pregunta: “… ¿Cuándo estabas en Paris… te sentías sola?...”, ella le responde con la verdad, pues como le dijo a Rick, no le miente a su marido: “… si, Victor…”, con lo que éste ahora entiende la posición de Rick. Mientras su esposo está en una reunión de la resistencia; Ilsa intenta convencer a Richards de entregarle los documentos apelando a su sentido común, lo cual éste rechaza, cambia de estrategia hablando de su romance en Paris, recibe como respuesta: … no te conviene precisamente hablar de Paris en este momento…” , ante la negativa Ilsa, se quiebra y le dice: “… eres un cobarde…”, luego calla porque sabe que se ha equivocado, esa no es una táctica muy inteligente, le pide perdón y llorando le dice: …debes ayudarnos, si no lo haces Victor morirá aquí en Casablanca…”, a diferencia de Paris, ahora ella habla en plural, porque todavía por su cabeza no ha pasado la idea de abandonar a su marido, lo único que consigue es el sarcasmo de Rick a lo que responde amenazándolo con una pistola. Rick sabe en todo momento que ella no le va a disparar, con él muerto, la posibilidad de conseguir los documentos se reduce a cero y ella también lo sabe, pero le ha enviado un mensaje a su examante, que no es otro que: soy capaza de asesinar por el bien de mi marido, luego cambia de estrategia y se vuelve a quebrar, le dice a Rick lo mucho que le ha hecho falta, lo mucho que lo ama, etc. Rick, quien si está enamorado de Ilsa, la consuela de forma romántica, pero ya se ha dado cuenta que ella nunca ha estado bien psicológicamente y quiere saber hasta cuanto, obligándola a que le cuente su historia, entre otras cosas, ella le dice: “… al poco tiempo de casarnos, Victor era necesitado en Praga, al llegar, lo esperaba la Gestapo… me enteré por un periódico, que había sido detenido y conducido a un campo de prisioneros… cuanto sufrí sin saber ya nadas mas… luego dijeron que había sido muerto intentando escapar… que tristeza… ya no tenía nada que esperar… me sentía sola y fue cuando te conocí…”, Rick confirma lo inestable de Ilsa, pero profundiza aún mas, le hace una pregunta que ella responde: “… el secreto de nuestro matrimonio era de Victor, (ella lo hubiera hecho público) … él lo quería así para protegerme… si se sabía, los alemanes irían por mí… porque siendo su esposa, debía conocer sobre su trajo y quienes estaban implicados con él…”, una vez más este diálogo será decisivo, luego Ilsa continua diciéndole a Rick que ya no podrá dejarlo, lo que lo obliga a preguntar: “…¿y Victor?...”, a lo que ella contesta: “… le entregaras los salvoconductos, le ayudarás en todo y te asegurarás que salga vivo de Casablanca… luego él se dedicará a su trabajo…”, Ilsa le vuelve a enviar un mensaje subliminal a Rick: ¿me quieres?... ok… pero Victor es mi prioridad… ayuda a mi marido a salir a salvo de Casablanca y yo me quedo contigo, un chantaje que lo único que persigue es el bien de su pareja. Cuando Rick le dice que Victor no será el mismo sin ella, Ilsa colapsa mentalmente, sabe que es verdad, que su plan para salvar a su esposo, falla en ese pequeñísimo gran detalle y mentalmente colapsa una vez mas, se nota en su respuesta: “… ya no puedo pensar, no sé que es correcto y que no… tendrás que decidir por los dos…”, cuando ella dice los dos, no se sabe si se refiere a ella y Victor, ella y Rick o él y Victor, es por esta razón que se corrige y agrega el “…por todos…”.

Ilsa y Rick son interrumpidos cuando escuchan que en la parte baja del establecimiento, llegan personas, son Carl (S. K. Sakall) y Victor que han logrado escapar a una redada de la Policía. Una vez solos Victor conversa con Rick y le dice: “… no me dará los salvoconductos, está bien… pero úselos para salir de Casablanca con Ilsa, quiero salvar a mi esposa…”, a lo que Rick le pregunta: “… ¿tanto la quiere?…” a lo que recibe como respuesta: “… si, también soy un ser humano…”, un piquete de la Policía francesa entra y arresta a Victor.

El resto de esa madrugada Rick, qué es un tipazo, no ha debido dormir, con toda la información obtenida saca las siguientes conclusiones: Ilsa, desesperada por la supuesta muerte de Victor, me conoce y se “enamora” de mí, sentimiento que, en mi caso, sí debe ser una confusión… Ella, se quiere quedar conmigo siempre y cuando Victor salga sano y salvo de Casablanca, está dispuesta a sacrificarse, porque su relación con él, si antes era un secreto, ahora es pública y notoria, los Nazis no les importará estar en territorio “neutral”, la capturarán inmediatamente para sacarle información, seguramente en un campo de concentración a través de métodos nada sutiles, ella lo sabe perfectamente bien y sin embargo está dispuesta (a quedarse conmigo) con tal de salvar a su marido. Victor está dispuesto a sacrificarse, entregándome a la mujer que ama, quedarse en Casablanca enfrentándose a ser capturado y esta vez, muy seguramente, muerto por sus enemigos, con tal de salvar a Ilsa. Ahora recuerda a aquella joven que se iba a sacrificar “haciendo algo malo” con Renault por amor a su marido. Concluye que en ese triángulo amoroso (Victor, Ilsa, Rick); él está sobrando.

Al día siguiente, con un plan muy bien pensado, Rick lo pone en práctica. Cuando llegan Victor e Ilsa, ella le dice a Rick, que su marido cree que ella se va a ir con él y le pregunta: “… ¿no has hablado con él?...”, a lo que Rick responde: “… no… lo haré en el aeropuerto, así tendrá menos tiempo de pensar…”, él no se refiere precisamente a Victor. Hay otro detalle, cuando Rick le hace entrega a Victor de los documentos, el Capitán Renault sale de su escondite y pone preso a Victor, ante la sorpresa, Ilsa quien se encuentra parada detrás de Rick, casi lo empuja para ponerse al lado de su esposo, dictando otro poderosísimo mensaje: ante cualquier adversidad o peligro, yo estoy con mi esposo…

En el aeropuerto cuando Rick le pide, bajo amenaza a Renault que coloque en los documentos, los nombres de Victor Laszlo y su esposa, Ilsa colapsa mentalmente por la sorpresa, no fue el trato al que había llegado con su examante y Victor todavía no está a salvo. Rick la calma, le explica a lo que se expone, cosa que ella lo sabe perfectamente y estaba dispuesta a enfrentar pero, no precisamente por Rick quien le dice: “… muy en el fondo tú sabes, que tu lugar es estar al lado de Victor… si te quedas conmigo, me lo recriminarás algún día… no será hoy… ni mañana… pero lo harás…”, el mensaje es claro: tú en el fondo sabes que estas enamorada de tu esposo, cuando te des cuentas me lo vas a reclamar. Ilsa parece haber entendido y aceptado, Rick le cuenta a Victor lo que hizo su esposa en la madrugada del día anterior, a lo cual ella asiente y como es un tipazo, en ningún momento le dice mentira a Victor. Ilsa termina despidiéndose de Rick de una manera muy cálida pero también pasiva, sobre todo porque es ahora él quien está casi en la misma situación de peligro que su esposo y ella simplemente se retira junto a su marido.

Esta película podría ser un thriller psicológico cuya protagonista es Ilsa Laud, no tengo pruebas pero tampoco dudas, que es por este personaje que una película tan sencilla, tuvo la necesidad del trabajo en conjunto de tres guionistas (en realidad cuatro, hubo uno que no le dieron crédito), otras películas con tramas mas complejas, por ejemplo Seven de 1995 y Saving Private Ryan (Rescatando al Soldado Ryan) de 1998, necesitaron cada una un solo guionista, Andrew Kevin Walker y Robert Rodat, respectivamente; pero el personaje de Ilsa necesitaba la colaboración del equipo completo por lo complejo, además de tener que enfocar un triángulo amoroso sin violar el Motion Picture Production Code, más conocido como Código Hays , que regía en Hollywood en aquella época, no podían mostrar a Ilsa besándose con Rick y después intimando con Victor, por poner un ejemplo, esta situación la resolvieron dándole un carácter distante con su esposo y mas cercana con su amante estadounidense. La labor de este equipo de guionista fue tan ardua que fue premiada con uno de los tres premios Oscar que ganó esta película: Mejor Guion. Ingrid Bergman ese año fue nominada como mejor actriz, por el film For Whom The Bell Tolls (Por Quién Doblan Las Campanas) que no ganó, de haber sido nominada por Casablanca, tal vez lo hubiera ganado.

No puedo finalizar sin comentar la secuencia final de esta producción. Rick se sacrifica, incluso le dice a Ilsa que vigilará a Renault hasta que ella y su esposo se marchen, el Capitán francés le dice que lo tendrá que arrestar a lo que el norteamericano le responde: “… cuando parta el avión…”, pero en ese momento llega el Mayor Strasse (Conrad Veidt), quien intenta detener el vuelo llamando a la torre de control, cuando Rick le ordena no hacerlo, hay un intercambio de disparos entre los dos hombres, como resultado el Mayor cae muerto, casi de inmediato llega la comisión de la Policía francesa, que había solicitado previamente Strasse y es aquí donde hay un giro totalmente inesperado, Rick sabe que no puede hacerle frente a todo un escuadrón, pero está dispuesto a intentarlo, cruza mirada con Renault y éste con sus hombres, aquel personaje que se ha ganado la antipatía de la audiencia por corrupto, sádico y sobre todo por su eterna adulancia hacia los nazis, les indica a sus hombres que deben buscar sospechosos, desviando la responsabilidad de Rick hacia alguien que no existe. Pero Renault ha decidido apelar a su patriotismo oculto, basándose en la lógica, un Mayor alemán fue asesinado y un enemigo del Reich ha escapado, todo bajo su responsabilidad, no se tiene que ser muy inteligente para saber que los nazis lo culparían e iría directo a un campo de concentración, así que simplemente no le queda de otra que escapar de Casablanca junto a Rick.

Por último voy a revelar por qué no considero a Casablanca como un film perfecto, simplemente por la forma en que tratan al Mayor Strasse, cuando Renault, fingiendo que se comunica con el aeropuerto, a quien llama por teléfono es a Strasse, éste solicita que se movilice un escuadrón de la Policía francesa al aeropuerto y le pide al Coronel Heinze (Richard Ryen), su asistente, que le prepare rápidamente su automóvil, no sabe que ocurre… y ¿se presenta solo?, ni siquiera le pide a su secretario que lo acompañe, ¿comanda un grupo del ejército alemán únicamente para cantar villancicos estúpidos en una cantina de mala muerte?, no esa gente no actuaba de esa forma.

Bonus Tracks: hay varias curiosidades relacionadas a esta película:

Cuando Rick e Ilsa aparecen paseando en un carro por Paris, ese vehículo tiene el volante del lado izquierdo.

La distancia entre el aeropuerto, el cuartel del ejército alemán y el de la Policía francesa es grandísima, Strasse sale hacia el aeropuerto mucho antes que el grupo de Rick y sin embargo llega después que éstos y los franceses llegan mas tarde todavía.

Cuando Strasse se dirige hacia el aeropuerto se le puede ver conduciendo a alta velocidad y tocando el clacson para que le den paso, pero, ¿a quién?, se supone que había toque de queda, no debía haber alguien en la calle.

En 1989, Casablanca fue seleccionada por el Registro Nacional de Cine para ser preservada en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos.

En 1997, el American Film Institute, tras consultar a 1500 expertos de la cinematografía estadounidense, colocó a Casablanca como la segunda mejor película estadounidense de todos los tiempos.

En la revisión que el Instituto hizo en 2007, Casablanca perdió un puesto al ser colocada en tercer lugar.

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