Esta película es básicamente un capítulo en el que los protagonistas no recuerdan quiénes son, pero desde el punto de vista del terror cósmico.
El concepto está increíble, pero se enreda por sí sola. Aprovechar la trama para la metáfora trans está genial, tienen uno que otro momento impactante y desconcertante por ahí, la ambientación no falla, sobre todo al apelar a la nostalgia noventera - dosmilera.
Pero es que también pierde mucho el tiempo en boberías; como la escena en la que vemos una banda tocar y cantar nomás porque sí, cuando bien pudieron haberla puesta de fondo. Mucha toma contemplativa y mucho discurso mega lento por aquí y por allá; mucha explicación en lugar de mostrar. Y eso que yo soy partidario de las explicaciones en algunos casos.

Ojalá se hubieran enfocado más en ese lado tipo Truman Show; hablan sobre cómo ser un personaje de televisión repercute en la percepción del tiempo, y hace un lindo paralelismo con la nostalgia. Pero ese es el problema, lo hablan y lo hablan, y casi no lo muestran, no sé, un poquito de vista subjetiva no estaría mal.
Tengo un conflicto en cuanto a su terror. Como terror cósmico digamos que cumple, al implantar esa clásica semillita de duda que comparten tanto los personajes como el espectador. Cuestionarse la realidad es un gran concepto para causar miedo.
Lástima, con un mejor guion y una dirección más enfocada, este subgénero del terror pudo haber tenido una adición diferente, divertida y muy interesante de ver. Espero que algún día alguien retome estos temas de mejor manera, y no recaiga en el olvido.

La cuestión molesta aquí es el ritmo; para mí todo es felicidad y color de rosa opaco cuando se enfocan en el existencialismo y en los personajes con prostéticos bizarros que rozan el valle inquietante, característicos de las épocas pasadas en la que los shows infantiles daban miedo, y en la clara influencia del terror analógico que ha popularizado el internet hace algunos años, del cual hace uso.
Pero es que todo eso, tan genial como suena, es la minoría de lo que sale en la película. Sólo la mejor escena de la película dura 5 minutos, y se encuentra muy cerca del final; en la cual se hace alusión a un claro intento por hacer analogía a la alegoría de la caverna de platón de una forma muy creativa e interesante. Ojalá la cinta se hubiera centrado en seguir esa línea narrativa.

Eso sin mencionar la gran confusión que crea en muchos espectadores al no decidirse por un rumbo fijo.
¿Nos vamos a enfocar en una trama sobre unos personajes que descubren que son seres ficticios?
¿O nos vamos a enfocar en una trama en la que unos personajes descubren que su vida no es más que una prisión mental tipo Matrix, y que en realidad deben liberarse para derrotar el mal que los puso ahí en primer lugar?
No se puede las dos cosas. Y el resultado final lo demuestra, la ambigüedad les jugó en contra.




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