American Psycho es un clásico indiscutido, un film que logró trascender más allá de un simple “thriller” y convertirse en un símbolo del cine, una figura para los hombres que buscan alguien en quien reflejar su inestabilidad, su personalidad anti social y hasta su pseudo perfeccionismo en la vida cotidiana. Patrick Bateman, su protagonista, fue para este grupo tan particular, un “ES TAN YO”, como sucedió también con Ryan Gosling en Drive (2011) o hasta Joaquin Phoenix como Arthur Fleck en Joker (2019).
Pero hoy no vengo a hablar de este grupo, hoy vamos a ver al personaje que logró esto.

Patrick Bateman, traído a la vida por Christian Bale y originalmente creado por el escritor Bret Easton Ellis, es una figura bastante particular. Un hombre empezando sus 30 años, con un trabajo en una empresa financiera. Perfeccionista, pulcro, extremadamente raro pero descrito como muy bello y cuidado. Podríamos considerarlo (y es) el estereotipo de oficinista estadounidense de los noventa. Cabe destacar también que es drogadicto, alcohólico, demasiado honesto, brutalmente racista, homófobo y el rasgo que todos conocemos, un sociópata.
Nuestro protagonista (en el libro y en su versión más ligera de la película) piensa todo el tiempo en como mostrar sus emociones, como debería responder para ser agradado por el resto, como es la manera más común, la manera más “normal”. Duplica los gestos y las respuestas de sus compañeros para poder pertenecer a este grupo tan selecto de hombres de negocios. Analiza cada movimiento con determinación, ya que en su mente, es la manera de encajar, de demostrar que tiene emociones reales.
Llena de pensamiento obscenos, violentos y asquerosos, su cabeza es escenario de los más grotescos actos de violencia hacia mujeres, hombres y hasta violencia. Este rasgo, estas acciones que lo nombran el AMERICAN PSYCHO, son aquellas que nos dejan dudando por momentos si está todo en su cabeza o si de verdad sucedieron.
Por si el análisis no era demasiado obvio, el libro y su adaptación son una sátira a este grupo de pretenciosos oficinistas, que creen que son superiores, que hablan y fuman y toman sin consecuencia alguna. El giro es este asesino, esta manera tan violenta de ver la vida que tiene Patrick Bateman. Pero el libro siendo escrito por un hombre gay y la película siendo dirigida por una mujer, no podemos ignorar el hecho de que todo tiene cierto tono comédico.
¿Y por qué Patrick Bateman un perdedor? Si vieron la peli, leyeron el libro o ambas, van a darse cuenta casi al instante en el que nos adentramos en la vida laboral del protagonista de que no es un hombre muy querido por sus compañeros. Especialmente en el libro, se nos destaca de maneras muy obvias y recurrentes que sus “amigos” lo burlan, lo integran sólo para reírse de él, ven sus intentos de encajar como algo ridículo.
Patrick Bateman es el hazmerreir de la oficina y no está enterado.
Él cree que es el mayor ganador, el ejemplo a seguir, pero no es nada más que una mula, un payaso.
Vemos casi al final de su arco que empieza a darse cuenta de esto, cuando el arrepentimiento empieza a trepar por su cuerpo, (y al final de la película se confiesa). Su bajada de ánimos, su forma de ver la vida es muy distinta de un momento a otro, tal vez por su pesar, o tal vez porque finalmente descubrió lo que todo el mundo piensa de él.
A pesar de ser un perdedor, un sociópata, asesino y todas las características negativas que destacan a este personaje, es innegable que se convirtió en uno de los personajes más icónicos del cine. De una forma u otra, Patrick Bateman cumplió su objetivo, de ser recordado, amado, de pertenecer.



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