La película muestra la metamorfosis de una niña que se convierte en mujer ante los ojos del espectador y cuya única constante de su personalidad es el capricho del primer amor; metamorfosis impulsada por una guerra sangrienta* y la necesidad de reconstruir su entorno y sobrevivir.

Figura 1. Scarlett O`Hara.
Lo primero que me llamó la atención de la película es la advertencia que incluye la plataforma HBO antes de la primera escena:
“Lo que el viento se llevó es una obra producto de su tiempo, y representa prejuicios raciales y étnicos que fueron y, desafortunadamente, seguirán siendo un lugar común en la sociedad americana. Dichas representaciones fueron erróneas y lo siguen siendo.
Para crear un futuro más justo, equitativo e inclusivo, debemos aceptar y entender nuestra historia.
Esta película se presenta como fue creada originalmente.”
No discuto lo acertado y oportuno del mensaje, no obstante, me hace ruido el hecho que la plataforma no haya considerado pertinente también advertir sobre el machismo y la misoginia representados en la obra.
Sobre lo anterior, el eje central de la trama es el carácter recio que va adquiriendo su protagonista, la joven, hermosa y casquivana Scarlett O’Hara, interpretada por Vivian Leigh; al principio totalmente pulcra en cuanto a dolor y carencias, más, de repente, en lugar de ejercer su papel de mujer sumisa convencional para el que fue educada, se ve obligada a enfrentar las consecuencias de la Guerra Civil estadounidense y, contra todo pronóstico, a tomar las riendas de su casa, una plantación sureña tradicional llamada Tara.
Su vida, sin duda, está marcada por la tragedia, desde el primer amor no correspondido, su pronta viudez después de haber contraído nupcias por despecho y sin sentir ningún gusto, ni afecto particular por su esposo (un joven torpe y desafortunado que muere en la guerra sin ton ni son), la muerte trágica de su padre y de su primogénita en similares circunstancias y, por último, para que no quede duda de que en ningún momento su audacia fue condonada, el abandono de su esposo justo cuando ella al fin se libera del apego romántico infantil e infértil hacia el esquivo y ajeno Ashley Wilkes, al que acaba de reconocer en todo su esplendor como un simple capricho ridículo y fatuo.
A mis cuarenta años por primera vez he visto Lo que el viento se llevó, clásico de clásicos, no esperaba enfrentarme a una producción que mostrara la crudeza de la guerra, la devastación, el infortunio y la injusticia sin matices, (¡es una obra de 1939!). Tampoco me esperaba el final, un final en el que nadie termina feliz, no hay ganadores; por lo cual concluyo que mi intuición de ver los finales tristes en el cine como algo novedoso y disruptivo ha sido totalmente errada. La película culmina con el castigo a la impertinencia, a la libertad, de Scarlett; después de todo, una mujer que desafió hasta el cansancio los preceptos de la época no podía quedar impune.
La obra es la dramatización de la novela escrita por Margaret Michell publicada en 1936, la autora también aparece en los créditos de la película como guionista. Es posible que Scarlett representara el carácter de Michell, quien se casó dos veces, fue reconocida por apoyar el voto femenino, empezó a escribir la novela que la llevó a la fama a los 26 años, ganó el Premio Pulitzer a los 37 años en 1937 por Lo que el viento se llevó, nunca tuvo hijos y murió en un accidente de tránsito a a la temprana edad de 48 años.

Figura 2. Margaret Michell
Otro dato curioso de la obra es que una de sus intérpretes fue la verdadera y única primera mujer negra en ganar un Premio Oscar: Hattie McDanielen. En 1940 recibió el premio a Mejor Actriz de Reparto por su interpretación de Mammy en la película. Lo que el viento se llevó empieza con ella regañando airadamente a Scarlett.
Figura 3. Mammy.
De alguna manera, una película llena de representaciones machistas, producto de su época, también fue el escenario de destacables logros femeninos. Es más, estoy segura que muchas chicas jóvenes terminaron de ver la película adoptando el ímpetu anarquista de su encantadora protagonista.
*(Guerra Civil, EEUU, 12 de abril de 1861 al 09 de abril de 1865)


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