Sé es demasiado tarde para escribir sobre los Óscar y, más aún, sé que hubo sorprendentemente poco de qué hablar. Y, sin embargo, desde que vi la ceremonia, hay algo que no puedo sacarme de la cabeza: Ariana Grande. La vimos aparecer en el escenario desde atrás, y todavía no puedo olvidar cómo se le marcaban los huesos de la clavícula —repito, desde atrás. Para ser justa, la gente sí habló de esto...
Por un día o dos, al menos.
Ahora ya seguimos adelante, como si tan solo hubiera sido otro momento de chisme pasajero de la cultura pop. Pero ¿realmente lo fue? Porque, siendo honesta, creo que realmente tenemos que hablar de Ariana, y de otras celebridades también.
El deterioro en la salud de Ariana no ocurrió de la noche a la mañana, pero el punto de inflexión pareció ser la gira de prensa de Wicked, cuando la gente empezó a notar que tanto ella como Cynthia Erivo estaban peligrosamente delgadas. Y ahí es donde comienza el problema. Socialmente, nos han dicho que hablar sobre el cuerpo de los demás es poco amable e innecesario, así que siento que no puedo decir nada más. De hecho, tal vez incluso la palabra “peligrosamente” fue demasiado fuerte, así que me pone bastante nerviosa hablar de esto.
Pero creo que tenemos que hacerlo, porque la situación se nos está yendo de las manos.
No es solo Ariana, ni solo ella y Cynthia. Están también los comentarios que recibió Millie Bobby Brown sobre sus cirugías estéticas... y su respuesta de que la gente ni siquiera debería mencionarlas. O las críticas a la "pillow face" de Kylie Jenner y el hecho de que llorara en cámara por eso. Entiendo que no sea agradable escuchar estas cosas, pero si están tan en contra de que la gente hable de sus cuerpos, ¿por qué lo mencionan en público? ¿Por qué acuden a la prensa para quejarse? ¿Por qué siguen exponiéndose si supuestamente odian ser vistas?

Pensemos en Hasta los huesos. Hasta el día de hoy se critica la película por, entre otras cosas, cómo parece estetizar la anorexia sin representar realmente los aspectos más oscuros de la enfermedad... Pero cuando hacemos lo mismo con celebridades, que en la práctica tienen mucha más influencia en la sociedad que cualquier película, ¿de repente es un problema? De hecho, si lo pensamos bien, Ariana y Millie son peores que la película en ese sentido, porque son modelos a seguir para muchas chicas jóvenes.
Entiendo que es más fácil criticar una película que a una persona. Una obra de arte no tiene sentimientos, ni traumas que tengamos que considerar. Pero la realidad es que ser una celebridad es un trabajo, y parece que estamos olvidando eso. Chappell Roan tiene todo el derecho a pedir que no se metan en su vida privada, pero los artistas no pueden caminar por una alfombra roja o protagonizar una película y pretender que nadie hable de ellos. Ser el centro de atención es una parte inherente de la fama. Quizás algunas actrices empezaron siendo demasiado jóvenes como para entenderlo, pero llega un punto en el que siguen eligiendo exponerse.

Es como cuando Millie Bobby Brown medio se jactaba de no ver películas cuando... Ese es su trabajo. Puede que no le guste el cine, pero al menos debería ver algunas para entender mejor su oficio, lo que funciona y lo que no, los distintos estilos que existen. Tal vez ese sea el problema: estas personas quieren ser figuras públicas sin serlo. Quieren la fama sin ninguna responsabilidad, pero eso es mucho pedir cuando tanta gente las admira.
Pero bueno, ojalá les funcione. Lamentablemente, mientras tanto, las personas como yo seguimos lidiando con la forma en que nos vemos a nosotras mismas, porque no voy a mentir: no puedo ver la presentación de Ariana en los Óscar sin sentir una mezcla de envidia y autodesprecio. Pero, claro, Dios nos libre de decir que las cirugías de Millie Bobby Brown fueron innecesarias para su edad (y por lo tanto la hacen ver más vieja), o que el cuerpo de Ariana no parece saludable, ¿no? Mejor nos callamos y dejamos que sigan inspirando a otras a cometer los mismos errores que cambian la vida.

La línea entre la crítica y la preocupación es difusa, y con demasiada frecuencia la gente termina en el lado equivocado. Aun así, una parte importante del body positivity (o incluso de la neutralidad corporal) es el cuidado del cuerpo, y creo que al menos deberíamos sentirnos cómodos al expresar preocupación cuando vemos que alguien no lo está haciendo. Hay mucha presión sobre las personas en general, y las mujeres en particular, para lucir de cierta manera, incluso a costa de la salud mental y física, pero la única forma de que eso cambie es dejar de apoyarlo, y eso también incluye el apoyo a través del silencio.
Millie y Ariana no son solo las villanas en esta historia. También son víctimas. Así que, incluso si no te importa el resto de nosotros... hazlo por ellas, supongo. Y por todas las otras jóvenes que la industria estaría más que feliz de destruir.




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