Minecraft, Jack Black y El doble Efecto Mandela 

¿Qué pasa cuando creemos que algo sucedió, pero en realidad no fue así? El resultado de saber que ciertos momentos o hechos no se dieron tal como los pensábamos puede darnos grandes amarguras como pequeñas alegrías. Bueno, si se reflexiona brevemente, más o menos de esta manera funciona la memoria sobre todo en nuestra era infante. Lo que creíamos, por mencionar un ejemplo, que era de cierto tamaño (como puede ser una pared de un pasillo) en realidad es mucho más chico, o quizás distorsionamos ciertos detalles para idealizar ese momento específico y atesorarlo en nuestros recuerdos.

Mientras veía (y también varios minutos luego de haber finalizado) Una Película de Minecraft, la última disparatada comedia estelarizada por el histriónico Jack Black, me pasó algo similar. Sentía que estaba viendo algo del pasado. No estaba en el presente. No me encontré a mí mismo en ese tiempo y lugar. Pero…no era nostalgia. Era algo más. No es casualidad que el primer trabajo como actor en la carrera del protagonista de Escuela de Rock (2003) haya sido un comercial sobre la consola de videojuegos Atari 2600. En estos primeros segundos de dicha publicidad con tan solo trece años el actor nacido en las calurosas tierras de Santa Monica se nos muestra tal como lo es ahora: ojos bien abiertos, expresiones bien marcadas y exageradas para un niño de su edad, y una intensidad digna de alguien con mucha experiencia. Pero sí, casi nadie recuerda este momento. Lo que sí se recuerda es el camino que recorrió hasta llegar a ser en la actualidad uno de los actores más exitosos en la taquilla norteamericana.

No fue hasta veinte años después con la icónica comedia de Richard Linklater que sería reconocido e identificado por su trabajo. A partir de ese momento Black construyó una carrera en la que la palabra profesionalismo se fue diluyendo más y más. Pero no es que el tipo sea indisciplinado o poco dedicado, no. El californiano de cincuenta y cinco años hoy disfruta de hacer cine como nunca lo había hecho, metiéndose en proyectos de animación aportando su particular y rockera voz, o en películas de aventura en donde lisa y llanamente…es él. Sin muchas vueltas. Nacho Libre, Año Cero, Los Viajes de Gulliver, las horribles secuelas de Jumanji y Kung Fu Panda son experiencias tontamente disfrutables en las que nos embarcamos…sólo por él.

En este blockbuster basado en el famoso videojuego interpreta a Steve, un hombre obsesionado con las minas que esperó su momento para meterse en una y de casualidad encontrar el orbe que lo transportaría al “overworld”, que es básicamente el mundo de Minecraft, donde todo es cuadrado y la imaginación rueda como por arte de magia. Allí sus sueños de constructor se hacen realidad, pero está el “nether”, que sería el inframundo de este “overworld”. Sí, la trama es genérica, predecible y anticuada pero no por eso deja de conseguir sacarnos risas genuina y estúpidamente agradables, sobre todo gracias a Black que se interpreta a sí mismo.

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En paralelo a esta divertida introducción está la historia de Garrett “El Basurero” Garrison (Jason Momoa en clave histérico, pero bien, convincente, casi queriendo estar a la par de Black en todo momento), una ex gloria del universo gamer que tiene una tienda retro en la pequeña ciudad de Chuglass, y la de Henry y Natalie, dos jóvenes hermanos huérfanos que se mudan a la misma ciudad en la que vive Garrett a probar suerte. Los caminos de éstos se cruzan junto al de la agente inmobiliaria Dawn después de descubrir que en un depósito de antigüedades adquirido por el ex Aquaman se encuentra el orbe que el lobo Dennis había escondido debajo de su cama de agua.

Lo que le sigue es una cíclica y burda narrativa que repite tropos de los clásicos más recordados en materia de aventura. Minecraft tranquilamente puede resultar a simple vista como el resultado de tener a Steven Spielberg dirigiendo con una exacerbada pereza (algo que no va a suceder nunca), sumándole grandes estrellas al reparto que se llevan todo el crédito, y asegurándose un lugar entre los estrenos más divertidos de este 2025. No contiene materia de análisis más que la de dicha referencia al expresidente sudafricano en el título de este artículo, y es que esta comedia moderna para todas las edades en realidad no es “Una Película de Minecraft”, es más bien “Una Película de Jack Black”.

Pero claro, este curioso “efecto mandela” puede contener otra lectura inesperada. Y es que tranquilamente podría pensar en otras películas que en realidad solo llevan su peculiar humor como influencia en donde no se encuentra él como protagonista. ¿Versatilidad o sentido de pertenencia? La doble vara nos dice que como en todo arte la subjetividad termina pesando más que la objetividad. Probablemente no pienses ni en Mandela ni en la memoria mientras mires esta ligera y vistosa comedia, pero ahora que me leíste quizás sí. Todo depende.



POR JERÓNIMO CASCO

Publicado el 2 de ABRIL del 2025 | 19.27 PM | UTC-GMT -3


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