Me senté en el sofá de mi solitaria sala en mi solitaria casa; preparé unas buenas crispetas en exagerada abundacia, pero eran solo para mi; busqué algo que ver en la televisión, la encendí, pasé decenas de canales buscando algo que no haya visto, pues me he visto miles de películas, soy adicto, soy cinéfilo. En eso, por mi ventana vi pasar a la mujer que me hace soñar, y soñe despierto en ese momento, creé fantásticas situaciones que me llevaban a ella y que la traían a mi destilando admiración y sonrojo. No sé cuántos minutos estuve allí, soñando mientras estaba frente a la ventana; las crispetas se habían enfriado. Volví en si y regresé al sofá y una cinta iniciaba, LA INCREIBLE VIDA DE WALTER MITTY, dirigida y protagonizada por el admirable Ben Stiller.
Me quedé ahí, en ese canal disfrutando de las crispetas y el refresco, y la magia inició. Ben Stiller se hace genio interpretando a Walter Mitty; su semblanza, sus ojos tristes, su cuerpo nada estereotipado y el cansancio por sobrevivir en un mundo cruel usando sueños como discursos, ilusiones como espadas, y osadias poco diestras de un técnico oficinista, lo llevan a pasar de los sueños a la acción, y Ben Stiller fue el indicado para vivir en la piel de Mitty.
James Thurber es el creador de este personaje por allá en 1.939 y lo inventó inspirado en él mismo, como un soñador y creador, y sumado a ésto, Stiller encarna maravillosamente a este ser como un Quijote moderno pero igual de sensible, soñador y filántropo.
Evoluciona Ben Stiller con los años y muestra de ello es la perfecta sincronia entre dirección y actuación en esta sensible cinta. Lo anterior me lleva a entender porqué me identifica el personaje de Walter Mitty. Ben Stiller viene de padres actores y su trayectoría es larga e importante y entrega un legado y estilo únicos. El paso de actor a director y dirigirse a sí mismo es un compromiso de grandes. Como lo hace Mitty, Stiller se arriesga y asume la aventura de tan grande personaje. Verse sensible, soñador, tímido, ilusionado y mostrar las emociones más profundas del ser humano y darlas a conocer al espectador no es para cualquiera, pues eso son los verdaderos héroes, que no tienen capa y que llegan donde pocos personajes del cine llegan, llegó a mi interno.
Stiller no solo se encarna en Mitty, su actuación, como en mi, hace que uno encarne al protagonista, que lo viva y hace inevitablemente real el sentir de la desesperanza, de la humillación, pero aviva el deseo por salir en busca de la felicidad, del amor, de la aventura. En conclusiòn, lo que deseo expresar es que Ben Stiller al dirigirse a si mismo encontró la pócima para aflorar nuestras sensaciones invisibles en un mundo materialista y cruel; Stiller no solo lee nuestras mentes y monólogos personales en nuestra soledad, lee con exactitud nuestros guiones emocionales e individuales; es como si alguien hubiera hecho una película inspirada en mi.
La increible vida de Walter Mitty es la cinta que concluyentemente me identifica con el protagonista; la he visto y la veo cada vez que puedo, pues es inspiradora, tanto que ya no me conformé con ver a la mujer que me encanta a través de mi ventana, la he invitado a ver esta maravillosa cinta, LA INCREIBLE VIDA DE WALTER MITTY, y ahora preparo crispetas para dos.




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