Balance del BAFICI 26° 

El pasado sábado cerró la 26° edición del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI) y allí anunció en el Auditorio de la Usina del Arte y en el Hall Alfredo Alcón las producciones ganadoras de premios oficiales y no oficiales, respectivamente. A su paso quedan también las películas que fueron sorpresas, las que cumplieron -o superaron- nuestras expectativas. Y también las que no lo hicieron… A continuación comparto una lista de películas a tener en cuenta, ya que muchas tendrán pronto su estreno comercial en salas argentinas y también en plataformas.

La virgen de la tosquera

Sin dudas hubo una estrella que se encontró dentro de la Competencia Argentina. Las expectativas eran altas por tratarse de la primera transposición literaria de un texto de la escritora argentina Mariana Eríquez, hoy una rockstar del terror en la literatura local y también de alcance internacional. Laura Casabé (Los que vuelven) es la encargada de la dirección mientras que Benjamín Naishtat (Rojo, Puan) estuvo en el guion.

La historia se centra en Natalia, Mariela y Josefina, tres amigas que recién terminan el secundario y pasan un verano agobiante entre cortes de luz y de agua y un clima de podredumbre extraído minuciosamente de los textos de Enríquez. Las tres están enamoradas de Diego, pero el chico parece atrapado en los encantos de una mujer mundana y mayor que conoció por ICQ. ¿Quién es Silvia y cómo puede ser que esté tan cerca de robarles a Diego?

La película maneja fuertes climas de tensión y misterio por el arco obsesivo de Natalia y en un contexto insoportable del 2001. La puesta en escena reproduce escenarios barriales y construye primero la monstruosidad en la violencia que viene de la miseria más humana para luego adentrarse en el orden fantástico.

227 lunas

Por otra parte nos encontramos dentro de la sección de Noches Especiales con el estreno de la nueva película de la directora Brenda Taubin, que antes había hecho el tierno documental Telma, el cine y el soldado. Esta vez nos da a conocer a Alejandro, un apasionado del espacio que crea pequeños planetas a escala de forma artesanal. Un día recibe un inesperado correo: la Agencia Espacial Europea le encarga 227 lunas en miniatura como souvenires de una misión a Júpiter a punto de lanzarse.

Esta misión se vuelve un estrés importante pero también el momento en el que un hombre común se encuentra con el sueño de la infancia. La película hace muy bien en incorporar toda una dimensión plástica a su puesta en escena que además nos vincula también con la ternura infantil y la pasión por esos primeros descubrimientos de la inmensidad del mundo.

Como si tuviera una fórmula mágina, Brenda Taubin consigue otra vez conmover al espectador a partir de la simpleza y de un relato dulce, con la capacidad ya indudable de que puede tomar una pequeña anécdota y transformarla en una película de enorme calidad expresiva.

Dinolandia

Dentro de la sección Lugares descubrimos un documental asombroso, se trata de Dinolandia de Pablo Chehebar y Nicolás Iacouzzi. Esta película nos lleva por un viaje increíble a través de la historia Argentina. Un lugar remoto, la promesa de desarrollo, el mundo del obrero. Nos ubica en ese punto de vista, el del pueblo de Chocón, para mirar el paso del tiempo y los procesos nefastos, dictatoriales y neoliberales que fueron machacando las esperanzas de estos hombres y sus familias.

Pero algo de pronto cambia, un hombre descubre el fósil de un enorme dinosaurio carnívoro y el hallazgo desata una guerra entre científicos, intendentes y pueblos vecinos por quedarse con “el dinosaurio más grande del mundo”. Entre robos de huesos, réplicas, pasiones e intendentes con planes extraños, Dinolandia se transforma a cada momento, abarcando una historia única, insólita y merecedora de toda la atención que le ofrecen los directores.

Nuestra parte del mundo

En la sección Familias está la nueva película de Juan Schnitman, que antes había hecho El incendio y vuelve varios años después con el mismo protagonista, el mismo personaje pero para dar un salto en el tiempo de esta vida ficticia. Mientras su hijo duerme, Jazmín y Marcelo se despiertan muy temprano en la madrugada para hacer las valijas y emprender sus últimas vacaciones. Cuando vuelvan se separan, está decidido.

En esta película antes del amanecer se ponen sobre la mesa las conversaciones más ásperas posibles del mundo de la intimidad. Lo que en El incendio era una tensión construida sobre lo cerca que estaban los personajes de la violencia física, en este caso lo deposita en los puñales que se clavan con cada reproche sobre la crianza de su hijo Gaspar, posiblemente dentro del espectro autista. Claramente las decisiones sobre el día a día de su hijo les marcó una distancia y una serie de desencuentros importantes, orquestados en la película mediante diálogos precisos y una disposición del espacio desafiante por darse enteramente en el interior del departamento.

Gatillero

Dentro de la Competencia Internacional había un largometraje local muy esperado. Se trata de Gatillero de Cris Tapia Marchiori. La película reúne destreza técnica y una sólida relación entre la acción y la identidad local.

Desde los primeros segundos, nos ubica junto al punto de vista de “Galgo”, un hombre impregnado de calle, ágil para el delito y veloz para la huida. En una misma noche le encargan un trabajo que parece sencillo y termina entre duelos y persecuciones por los recovecos de la Isla Maciel.

Técnicamente, se destaca por estar filmada en un plano secuencia lleno de momentos imposibles, coreografías perfectas y movimientos de precisión milimétrica. Dentro de esta forma vistosa y llamativa, la historia se mantiene simple y apoyada en buenas secuencias de acción. Esta simpleza no pierde de vista la identidad local que la enmarca, asume su característica barrial y construye personajes y conflictos importantes y representativos de lo que sería un territorio abandonado por el Estado y plagado de corrupción policial.

Los días con ella

Dentro de la sección Familias se presentó “Los días con ella” de Matías Italo Scarvaci, un documental que nos desafía a pensar la vida carcelaria con una sensibilidad a contracorriente del contexto actual.

Alejandra tiene una condena de muchos años por delante por un homicidio, lo cuenta con claridad ella misma frente a cámara. Está detenida en el pabellón de madres de la cárcel de Ezeiza junto a su hija Aithana, de 2 años, quien nació allí. Pero cuando cumpla 4 años ya no podrá vivir ahí dentro y la separarán de su madre. Este momento genera expectativas e incertidumbre para Alejandra.

Los días pasan y las madres del pabellón hacen lo que pueden por criar a sus bebés entre celdas, pasillos y espacios de juego con rejas de fondo. Esos bebés están presos y esa es la realidad incómoda a la que nos enfrenta la película.

El creador

Por otra parte, dentro de la sección Óperas Primas se estrenó la película El creador de Guillermina Gala Chiariglione, un documental que se reinventa a partir de la muerte autoinflingida de su protagonista y de la forma en la que esto atraviesa a la directora.

El viaje hacia la profundidad de la selva misionera tiene un objetivo distinto, el registro de la vida de unos colonos alemanes y la exploración sobre su forma de vida, lo que las generaciones pueden expresar sobre su vínculo con el territorio y su historia allí. Conocemos a Leonel Mücke rodeado de seres queridos en una celebración total por su cumpleaños. Lo rodean la música y la emoción de sus hijas y nietos, el encantamiento es casi inmediato.

Todo sigue su curso y la historia se desenvuelve sospechosamente apacible, sospechosa solamente porque los recuerdos narrados de la directora interrumpen el relato contemplativo y anticipan que este será, también, un documental sobre la muerte y las esquirlas de una muerte autoinflingida.

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