ROMCOM: 10 MANERAS DE PERDER A UN HOMBRE. 

La fiesta de pijamas con mi hermana estaba llegando a su fin; nos habíamos propuesto que, una vez al mes, nos desconectáramos del mundo que nos rodeaba y de todas nuestras responsabilidades. Pasamos la noche entre risas, comida y comentarios absurdos. En el momento en que me puse de pie, un extremo mareo me desestabilizó. El fuerte zumbido, acompañado de un dolor de cabeza, me hizo apretar los párpados con fuerza ante el malestar, hasta que perdí la conciencia, sumiéndome en la oscuridad.

EN COMO PERDER A UN HOMBRE EN 10 DÍAS:

En el segundo en que mis ojos volvieron a abrirse, no estaba en mi habitación, pero el ambiente me resultaba familiar. Su vista se desplazó de un lado a otro buscando algún detalle que le indicara dónde estaba, hasta que finalmente la figura de Andie se hizo presente frente a ella. Lo supo en el instante en que la vio: estaba dentro de su película favorita, “Cómo perder a un hombre en 10 días”, pero no como una testigo más, sino como un personaje secundario.

Esa noche, luego de terminar sus horas de trabajo, fue obligada a salir a un bar junto a sus compañeras, incluyendo a su amiga Andie. Todas tenían un objetivo esa noche, al igual que ella, que era escapar lo más rápido posible de ese ambiente bullicioso. Ella estaba escondida en una mesa semi apartada con una botella de cerveza semivacía en la mano, su tableta en la otra, revisando algunos documentos que debía editar la mañana siguiente, o tal vez esa misma noche, si el alcohol no la mandaba a dormir antes de que pudiera resumir algún texto.

Cuando pensaba que su tranquilidad reinaría, alguien apareció de la nada; qué podía esperar de un lugar público, aunque logró ignorarlo y seguir con sus cosas, terminó hablando.

Tantas mesas vacías, y elegí justo esta. ¿Qué coincidencia, no? Ella rodó los ojos, contando en su mente para no mandarlo a la mierda. Así, con voz tranquila y cortante, le respondió, pensando que así se iba a retirar dejándola en “soledad” nuevamente.

— Tal vez un error de cálculo o buscas a la persona equivocada para usar tu falso coqueteo.

En vez de apartarlo, logró que él tomara asiento frente a ella, haciendo que finalmente levantara la vista del aparato electrónico. Lo vio con el ceño fruncido; en cambio, él la estaba mirando con una sonrisa demasiado amplia para su propio gusto.

— O es la señal que tienes para que aceptes mi interesante compañía, o solo mereces que tus dedos me manifiesten para tener un descanso. Pareces que le escribes al mismo gobierno de que una nueva guerra se acerca.

Una risa con poca gracia salió de sus labios, negándose a escuchar más tonterías. Guardó sus pertenencias; debía huir de ese lugar, aunque su mejor amiga la termine regañando por abandonarla en un bar.

— Eres más bien como esas moscas molestas que no paran de zumbar en tu oído. Buenas noches.

Cuando estaba a medio camino de la salida, vuelve a tener la presencia del intruso, quien la seguía desde que dejó el asiento frente a él.

— ¿Quieres que te denuncie por acoso?

— No me importaría para nada que un misterio como tú me lleve a prisión.

— Busca una nueva víctima para usar esos chistes y déjame en paz.
— Es que a quien ha logrado tener mi atención eres tú.

La sorpresa logró que se pare en seco, haciendo que él, en cambio, vuelva a sonreír como alguien que logró lo que deseaba, pero, tan rápido como puede, se estabiliza y sigue su rumbo, ignorando a aquel hombre.

Al día siguiente, me levanté como siempre, temprano y activa, para empezar el día de la mejor manera, siendo productiva como editora; sin embargo, la llamada de su jefa le informó que debía desviar su camino hacia la oficina e ir a la empresa de publicidad para la reunión donde su amiga ya la esperaba con un capuchino. Ambas entraron a la gran sala, siendo recibidas por los hombres que conocimos la noche anterior. Ignoré el latir de mi corazón y la sorpresa en el rostro de uno de los hombres; solo tomé asiento, concentrándome en la propuesta.

---- Queremos mezclar lo emocional con lo aspiracional, que muestre que el perfume contiene emociones misteriosas, sexys y prohibidas, convenciendo a que muerdan la manzana dulce.
— ¿Amante o publicidad? Pareces describir más a una que a la otra.
Las risas se contuvieron, pero las mejillas rojas de Alessio no lo hicieron, mucho menos su lengua venenosa.
— ¿Qué consideras una publicidad emocional? No creo que sepas lo que son las emociones; pareces un robot.
La tensión se sentía tan sofocante que Andie y Ben trataban de buscar un nuevo enfoque para la reunión, pero ella volvió a tomar el control de la situación.
— Me parece que no hay nada claro en tu idea, mucho menos cómo podría llevarse a cabo. Necesitamos una historia que contarles a nuestros lectores.
— ¿Qué es lo que te mueve, querida Elaine?
— No tener el dominio.

Esa respuesta hizo que el lugar se sintiera pequeño para Alessio, dejando un silencio claro de que no esperaba tal declaración. Es que a quien ha logrado tener mi atención eres tú. La sorpresa logró que se detuviera en seco, haciendo que él, en cambio, volviera a sonreír como alguien que logró lo que deseaba. Pero, tan rápido como pudo, se estabilizó y continuó su camino, ignorando a aquel hombre. Al día siguiente, me levanté como siempre: temprano y activa, para empezar el día de la mejor manera, siendo productiva como editora. Sin embargo, la llamada de su jefa le hizo saber que debía desviar su camino hacia la oficina e ir a la empresa de publicidad para la reunión, donde su amiga ya la esperaba con un capuchino. Ambas entraron a la gran sala, siendo recibidas por los hombres que conocimos la noche anterior. Ignoré el latido de mi corazón y la sorpresa en el rostro de uno de los hombres; solo tomé asiento, concentrándome en la propuesta.

Con cada encuentro que tenían, se sentía la clara rigidez en el aire, pero cada vez se hacía menos tediosa y más relajante. Estaban en la playa, los modelos, fotógrafos, todo el personal se había retirado del lugar hacía media hora mientras ella y Alessio seguían observando el mar, olvidando por un momento que se llevaban mal. El clima cambió de un segundo a otro, haciendo que se levantaran de la arena con cierta preocupación, olvidando el detalle de que vino en taxi porque su coche estaba en el taller. Una gota tras otra mojó su cuerpo, haciendo que saliera corriendo hacia la cabaña que vio a lo lejos. Sabía que detrás de ella estaba Alessio; juntos entraron al lugar. Una anciana los recibió con una amable sonrisa. pidieron dos habitaciones, pero solo quedaba una, así que no tuvieron más remedio que estar en la misma alcoba. Él tomó un baño primero mientras ella buscaba señal en su móvil, esperando tener la suerte de dejarle un mensaje a Andie de que estaba a salvo, pero lamentablemente el mundo estaba en su contra. Cuando Alessio salió del baño, ella justo dejaba el móvil a un lado. Eso hizo que su vista recorriera a ese hombre de pies a cabeza; ya ni contaba las veces en que su corazón se aceleraba ante él, como si su cuerpo tuviera vida propia. Se acercó a él y lo besó; él se lo devolvió. Entre truenos, en una habitación alejada del mundo y con intensa lluvia, se entregaron al amor.

El sol pegó contra su rostro, las sábanas siendo testigos de lo que sucedió en la madrugada, cómo dejó que sus sentimientos tomaran el control. No sintió la anatomía de su acompañante, mucho menos vio la ropa de él, haciendo que su buen humor explotara como una burbuja de jabón. Una vez más fue abandonada, así que con pesar se cambió y se dirigió a la salida sin saber que él había ido a buscar el desayuno para ambos. Entre malos entendidos, se convirtieron en unos completos desconocidos.

Pasaron semanas y ambos continuaron con sus vidas hasta el día de la presentación, donde hubo un gran evento sobre el éxito del perfume que tuvo como nombre: “Black Swan". Todos se encontraban felices, también Ben y Kat, celebrando su reconciliación; pero ella, en cambio, volvía a sentirse vacía, como si el éxito no lograra que sintiera alegría. Una amarga sonrisa dejó salir de sus labios mientras se permitía alejarse de la multitud. Tomó un taxi y fue hacia la playa, donde su vida cambió al confesar sus sentimientos, como si su corazón se hiciera añicos en unas horas. Sus tacones estaban en sus manos, la arena tocaba sus pies, el viento golpeaba su rostro. Tomó asiento en la orilla, dejando que el agua llevara los demonios que la perseguían y sanara las heridas. Pero la sombra de alguien llamó su atención, y sus fosas nasales reconocieron la fragancia de su némesis.

— Veté.

El nudo en su garganta no logró que dijera otra cosa; más tampoco es como si tuviera que admitir algo más de lo que ya hizo.

—No me iré; no sé por qué me odias tanto. Cuando volví a la habitación con el desayuno, me habías dejado. Te dejé miles de llamadas buscando una explicación; te busqué, pero no querías verme hasta que me rendí. Pero aquí estoy nuevamente ante ti, esperando una respuesta a mis súplicas silenciosas. Te amo, Elaine.

La declaración menos esperada llegó a su puerta; por cuestiones de desilusión, no buscó más pruebas del acto que la llevó a alejarse de aquel hombre. Solo pensó que la dejó y ya, pero ahí estaba él, dándole las explicaciones que cicatrizaron incluso lo que no rompió. Sus manos fueron a parar a las mejillas de él; sin más, lo besó, callando incluso sus malos pensamientos.

En ese momento, todo se desvaneció. Arrancándome de esa realidad, volví a mi habitación, donde la sensación de haber sido completamente feliz me invadió. Sabiendo que muchas veces dejamos de sentir por el hecho de sufrir, terminamos siendo títeres de nuestros propios escenarios negativos. Ama intensamente, cede ante todas tus emociones, ya sean llorar o reír. Grita cuando quieras hacerlo; no te guardes nada porque a veces la felicidad está tocando tu puerta sin que te des cuenta, o no la dejes entrar por el pasado que te sigue arrastrando.

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