Creo que no es necesaria una gran explicación sobre todo el multiverso Harry Potter y por eso lo presentaré desde mi perspectiva.
Yo leí los libros siendo una preadolescente que necesitaba escapar. Ese mundo fantástico me dejó entrar y me abrazó con toda su variedad de personajes que atravesaban, mal o bien, situaciones que yo también vivía.
El paso al cine para mí fue toda una aventura ya que fue como ver a mis pensamientos cobrar vida.

Así que volviendo a los personajes, hoy me quiero enfocar en uno que sin dudas atravesó todo carácter ficcional y me hizo pensar: ella me representa.
Estoy hablando de Luna Lovegood, esa bruja de pelo rubio largo, un poco despeinado, de ojos saltones, expresivos, que porta una estética extravagante.
Se la describe como una persona creativa, soñadora, imperturbable. Tiene grandes habilidades y destrezas mágicas aunque no sean tan reconocidas. Fue víctima de burlas y le era difícil hacer amigos, sin embargo, nunca perdió su esencia. Pertenece a Ravenclaw, como yo. La casa del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, de la sabiduría. Pero ojo, no el tipo de inteligencia que se mide por puntos en un examen como tenía, por ejemplo, Hermione Granger, sino ese tipo de ingenio que pocos notan, de quien ha observado y analizado mucho al mundo de manera silenciosa para comprender sus comportamientos.
Ella vive con su padre, Xenophilius Lovegood, un hombre excéntrico pero muy protector, debido a la temprana muerte de su esposa, la madre de Luna. Este vínculo me parece muy especial, principalmente por esa pretensión de cuidarse mutuamente, para no perder lo poco que queda de su familia.

La primera vez que la vemos en escena es en “Harry Potter y la orden del fénix” cuando ella le dice a Harry que no está loco, que también puede ver a los thestrals, unas criaturas mágicas que se parecen a caballos con alas de murciélago, que tiraban del carruaje que transporta a los estudiantes a Hogwarts. Estos solo pueden ser vistos por las personas que han visto morir a alguien.

Por sus cosas en común y la empatía que ella tiene para consolar a sus seres queridos, ellos se vuelven amigos.
Pienso que este personaje le da la oportunidad a Harry Potter de aceptar su rareza, entender que hay cosas que lo hacen único y que no hay que sentirse avergonzado por ello. Incluso creo que todos los personajes tienen una característica personal que los hace unos “fuera de serie”, con los que cualquiera se puede identificar.
"Si yo fuera "quien tu sabes" querría que te sintieras solo... porque si te sientes solo no eres una amenaza."
Evanna Lynch, la actriz que interpretó a Luna en la pantalla grande, dijo que quería ese papel porque era una gran inspiración para ella y creo que ambas se eligieron mutuamente. Es la Luna que mi mente imaginaba.
“Las películas le dieron permiso a la gente de aceptar partes de si mismos. Así que era liberador ver tu rareza como un superpoder representado en pantalla.”
Evanna Lynch en “Harry Potter 20 aniversario: Regreso a Hogwarts”
El mensaje que yo destaco con esta bruja y con el que me siento fielmente representada es que no hay nada más hermosamente rebelde que ser quien uno es. Hay que abrazar nuestra “rareza”, que no sea nuestra debilidad, sino nuestra herramienta. Que podamos usar los accesorios que nos guste sin pensar en el qué dirán, ser obstinados y creer con firmeza en nuestras convicciones como ella leía “El Quisquilloso” al revés ya que pensaba que tenía hechizos ocultos. He incluso invitar a nuestros afectos a entender que es necesario ser un poco “lunático”.
Así que para cerrar quiero expresar que escribo esto no solo por mí, por mi adolescente que se sentía desencajada, sino por todas las personas que en algún momento llegaron a pensar de ese modo.
Es realmente importante y valiente ser uno mismo, sin dejar que nos atraviesen los moldes que nos impone la sociedad. Cada persona merece mostrar su identidad sin miedos.
No están solos, somos muchos, incluso grandes personajes como esta brujita que les dice:
“No estás loco… estás tan cuerdo como yo”.



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