Tres Amigas: aprender a tenerse paciencia 

“Podrías tratar de retenerme” le dice Víctor a su esposa Joan, que lo está dejando porque ya no lo ama. Ella lo está reteniendo hace rato, en realidad, malgastando sus esfuerzos por salvar una relación que dejó de sentirse mutua. Pero el amor, la amistad, y la vida misma no es tan fácil como hacer lo que queremos y ya. Es un constante tira y afloja que demanda una paciencia monumental con uno mismo.

En esta oportunidad, Emmanuel Mouret nos presenta a tres amigas junto a sus vínculos amorosos: Joan, que atraviesa una crisis mucho más profunda que conyugal, Alice, quien pretende querer a un marido que aprecia pero no ama, y Rebecca, que esconde un amorío con el esposo de su amiga. En el fragmento de sus vidas del que somos testigos, las tres viven momentos turbulentos a partir de la muerte repentina de Víctor.


Debo confesar que, en mi opinión, el título no le hace honor a lo que vemos: Joan se posiciona más como protagonista, mientras que, si bien conocemos lo que piensan y sienten, las decisiones amorosas de sus amigas funcionan como otra historia aparte. Son dos historias, no tres. En todo caso, la tercera historia es la de Víctor, el narrador que hace sus apariciones esporádicas desde el más allá y que me hacía llorar cada vez que emitía una palabra.

India Hair (Joan) y Vincent Macaigne (Víctor) en Trois Amies (2024)

Sean una, dos o tres, las historias no son muy profundas per se. No se salen de lo terrenal y cotidiano. Lo profundo es lo que ellas sienten (o no) por el otro. Esa culpa, recurrente a lo largo de todo el largometraje, por no haber dicho las cosas atragantadas, por no sentir lo que creen que deberían, por malinterpretar un interés que quizás jamás existió, por hacer lo correcto, por hacer lo incorrecto, por no saber que hacer. Si hay algo de lo que habla esta película es de esa enajenación con la vida propia, el estar absolutamente perdido, sin rumbo. Un día A, otro día B y al tercero C.

A decir verdad, me sentí mucho más conmovida e interpelada por la historia de Joan más que por las de sus amigas, mucho más cotidianos, que oscilaban entre la infidelidad, el engaño, el remordimiento y los celos. Problemas válidos todos, pero atados al aspecto romántico en definitiva. Rescato, de todos modos, esa hermandad entre ellas que prima por encima de las parejas inestables y los amoríos condenados a la efimeridad.

Sara Forestier (Rebecca) y Camille Cottin (Alice) en Trois Amies (2024)

Conforme avanza la película, entendemos que Joan está repitiendo un ciclo; lo sabe y está agotada, pero no puede hacer nada al respecto para modificarlo. Busca a alguien nuevo, pero le da culpa. Busca sentirse atraída por el profesor, pero no lo siente. Busca estar soltera por un tiempo, pero se interesa por otros. Si pudiera atravesar la pantalla, la abrazaría bien fuerte y le aconsejaría que se tenga paciencia con ella misma. Por momentos nos exigimos tanto, pero ni siquiera comprendemos para qué. No está mal estar soltera durante un tiempo, no está mal conocer a personas nuevas tampoco. A veces, es cuestión de salir de nosotros mismos y nuestro dolor por un momento y mirarnos como lo hacen nuestras amigas, con empatía, con amor, y con paciencia.

Por Juana Bruno

LIGHT

Ilumina y aumenta su visibilidad — ¡sé el primero!

Comentarios 12
Tendencias
Novedades
comments

¡Comparte lo que piensas!

Sé la primera persona en comenzar una conversación.