En el 15 de Octubre de 1940 en el Capitol Theatre en Nueva York fue estrenada la película El Gran Dictador (The Greater Dictator) cuyo guionista, director y actor principal fue el mismísimo Charles Chaplin, además para sorpresa de Hollywood y del mundo está fue su primera película sonora que interpretaba el actor, a pesar que el mismo se había mantenido fiel a el cine mudo . Con respecto a la trascendencia y el impacto de obra antes citada, las palabras de su biógrafo David Robinson en el libro “ Charles Chaplin: His life and Art” ofrecen una perspectiva invaluable sobre esta joya del cine.
“(…)Al margen de sus méritos particulares como película .El Gran dictador sigue siendo un fenómeno sin parangón, un extraño incidente simbólico del siglo XX .El mayor payaso y la personalidad más querida de su época desafía directamente al hombre que había instigado más maldad y miseria humana que ningún otro en la historia moderna(…)”
Charles Chaplin: His Life and Art, pag. 222
Charles Chaplin y el Nazismo

Para comprender completamente el impacto de la obra, como bien lo dice Robinson, es necesario examinar la relación de Charles Chaplin con el nazismo, para poder entender que parte de su legado y espíritu reposan en este filme puesto que producto de dichas interacciones así como de su fructífera creatividad, nacieron una de las escenas más memorables de la historia del cine. Cabe resaltar, que el actor tenía grandes desacuerdos con las ideas nacionalistas que expresaría de la siguiente manera “(…) Pero me siento incapaz de experimentar un amor ferviente por el suelo patrio, pues solo se volviera nazi , lo abandonaría sin remordimientos (…) Por lo tanto, no quiero realizar ningún sacrificio por una causa política a menos que crea personalmente en ella. No soy un mártir del nacionalismo, ni quiero morir por un presidente, por un ministro o por un dictador” (My Autobiography, 1964, pag.403) sus opiniones en contra de las ideas fascistas de los nazis no menguarian y por el contrario terminarían consolidándose en sus viajes a Berlín ya que conservaba la simpatía del gobierno democrático de esa época, no obstante la prensa no desistiría en sus intentos por desprestigiar su nombre tal como mencionó en su autobiografía “(…) En Berlín fui huésped del gobierno democrático y la condensada de York (…) Era el año 1931 poco después que los nazis se impusieran en el Reichtag y no me di cuenta de que la mitad de la prensa estaba contra mí, objetando que era un extranjero y que los alemanes, hacen el ridículo con tan fanáticas demostraciones. Por supuesto era la prensa nazi(…)” ( My Autobiography,1964, pag. 406) Estos encuentros directos con la hostilidad de la prensa nazi, fueron experiencias clave en parte de la construcción del guión de la cinta (El Gran Dictador) ,ya que consideraba aún antes que estallará el conflicto de la segunda guerra mundial que las ideas fascistas eran potencialmente peligrosas. Finalmente otra relación indirecta aunque interesante es que el Dictador Alemán y el actor tenían cierta relación en sus fechas de nacimiento, un hecho que no permanecería desapercibido para la prensa de la época The Spectator publicado en el año 1939.
“La Providencia se puso irónica cuando, hace cincuenta años esta semana, se decretó que Charles Chaplin y Adolf Hitler llegaran al mundo con cuatro días de diferencia... Cada uno, a su manera, ha expresado las ideas, los sentimientos y las aspiraciones de millones de ciudadanos que luchan entre la clase alta y la clase baja de la sociedad. (...) Cada uno ha reflejado la misma realidad: la difícil situación del «hombrecito» en la sociedad moderna. Cada uno es un espejo deformante, uno para el bien, el otro para un mal incalculable ”
Anónimo, The Spectator, 1939
Hynkel y el Barbero

El Gran Dictador, Charles Chaplin da vida a dos personajes centrales: El Barbero Judío y el Dictador Adenoid Hynkel , la trama se desarrolla en el país de Tomonia la cual es una evidente referencia a Alemania , durante una batalla que tuvo lugar en los últimos meses de la Primera Gran Guerra , un soldado judío (Charles Chaplin) del ejército de la nación de Tomania y barbero de profesión ,salva la vida del oficial Schultz ayudándolo a escapar en su avión, pero sufren un accidente y el avión se estrella. Ambos sobreviven, pero el soldado pierde la memoria. En ese momento, llegan unos médicos que anuncian a Schultz que la guerra ha terminado y Tomania ha perdido. Este último jugará un papel crucial en el desarollo de la trama .El Barbero Judío actúa como un hombre de principios y valores, después de 20 años descubre que las fuerzas de Tomonia lideradas por Adenoid Hynkel han tomado el poder, restringiendo todo tipo libertad de expresion , señalando a los judíos como responsables de la crisis actual.
El Barbero Judío se opone fervientemente a la persecución de los judios, junto a una de las habitantes del Gueto , una mujer llamada Hannah de espíritu libre que simboliza la resiliencia ante la opresión y ambos terminan enamorándose, el propósito por el cual Charles Chaplin hizo a este personaje sin nombre y con tales características es descrito en la biografía de David Robinson “(…) La respuesta de Chaplin, en El Gran Dictador, fue interpretar un personaje abiertamente judío y declarar: «Hice esta película para los judíos del mundo» (…)” ( Charles Chaplin: His Life and Art,pag.72)
Por otro lado Adenoid Hynkel gobierna Tomonia con mano de hierro, simbolizando en todo momento los peligros del fascismo a través de su carácter carente de autocontrol, cobarde, ambicioso.Este último está asistido por el Ministro de Propaganda Garbistch, incentivando a Hynkel invadir a Austerlich un país vecino, no obstante la constante opresión a los Judíos tiene descontento a Schultz tras manifestar su opinión es tomado como traídor y enviado a un campo de concentración, el deseo Hynkel de tomar Austerlich no ceja y solo la intromisión de un Dictador de el país de Bacteria : Benzo Napoloni lo hace desistir en sus planes.
Escenas memorables

Es necesario señalar, que Charles Chaplin por meses estuvo atento a los discursos de Hitler, tomando en cuenta sus expresiones, entonación y acento, que más tarde interpretaría en un lenguaje ficticio llamado Macarronico, una clara imitación a el alemán decidiendo incluir dos cruces como una referencia a la esvástica usada por los nazis y otras referencias notables sobre el régimen fascista Nazi.
Retomando la historia, producto de la expulsión de Schultz a los campos de concentración y bajo la influencia manipuladora de Garbistch se interpretaría una de las escenas más icónicas de la película : El Baile del globo, en el cual Hynkel proyecta su deseo desmedido de conquista, como si se tratara de un niño que juega con una nueva adquisición.
A continuación, existe otra escena que protagonizaría el Dictador Adenoid Hynkel junto el dictador de Bacteria : Benzo Napoloni seria cuando esté va a visitar en una misión diplomática a Hynkel para decidir que se haría con las fronteras de Austerlich, pues ya había tropas de Napoloni en las fronteras, dicha escena tendría lugar en una habitación donde se afectarían ambos Dictadores , con el fin de proyectar su Egolatría, narcisismo y su necesidad desmesurada de poder, elevan la silla cada vez más intentando rebasar a el otro, a pesar de ser un momento cómico e hilarante ,no deja de transmitir una poderosa crítica a los gobiernos totalitarios. La inspiración de esta escena proviene de una experiencia que tuvo el mismo Chaplin con el Rey Alberto de Belgica.
“ (…) Para una audiencia bastante incómoda con el rey Alberto de Bélgica, Chaplin se sentó en una silla muy baja, mientras que el alto rey ocupó una mucho más alta. El incidente le dio a Chaplin la idea de la reunión de los jefes de estado rivales en El Gran Dictador (…)”
Charles Chaplin: His Life and Art, David Robinson
El clímax del Gran Dictador se alcanza con una de las escenas y discursos más icónicos de la historia del cine . Esta secuencia comienza cuando Schultz y el Barbero Judío escapan de los campos de concentración y debido a su gran parentesco es confundido con Adenoid Hynkel, mientras que este último es capturado y llevado a los campos de concentración . En ese instante las tropas de Hynkel habían tomado Austerlich y se convoca a el barbero, ahora confundido con el Dictador de Tomonia para dar un discurso, lo poderoso de esta escena radica en que el conflicto, no concluye con la violencia sino con un llamado de esperanza, en un acto vehemente el barbero Judío se levanta, de puño y letra de Charles Chaplin emanó quizás uno de los discursos más brillantes de la historia del cine, el cual citare textualmente:
“Lo siento, pero yo no quiero ser emperador, ese no es mi oficio. No quiero gobernar ni conquistar a nadie, sino ayudar a todos si fuera posible, judíos y gentiles, blancos o negros. Tenemos que ayudarnos unos a otros, los seres humanos somos así, queremos hacer felices a los demás, no hacerlos desgraciados, no queremos odiar ni despreciar a nadie. En este mundo hay sitio para todos, la buena tierra es rica y puede alimentar a todos los seres. El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos perdido.”
El Gran Dictador, Charles Chaplin
Una vez más es pertinente señalar el trabajo impecable de Charles Chaplin, este último discurso fue reescrito durante meses hasta dar por fin con el producto final que ha sido por muchos catalogado como uno de los grandes discursos del cine, cada escena fue pensada por Charles Chaplin de manera minuciosa, un mensaje sobre la paz, la Tolerancia y el emergente peligro de los ideales Fascistas.
Por otro lado, su discurso no dejaba de ser polémico en aquella época. En consecuencia su rodaje y estreno, no fue apoyado por Hollwood, para el cual el mercado Nazi aún era de suma importancia centrando occidente su mirada atenta a la Revolución Soviética, pasando por alto el régimen totalitarios Alemán. Debido a esto, las críticas hacia Charles Chaplin, por parte de la prensa Norteamérica y extranjera no se hicieron esperar.
En consecuencia su equipo trabajo de forma asiduamente, para que no se eliminarán escenas de la película, en específico el discurso final de la película, sobre ello haría mención el biógrafo David Robinson “ (…) Sea cual fuere su postura política, Charlie mantenía una postura de rebeldía contra la riqueza y la rigidez.Tenía un profundo sentido del oprimido… Era, sin duda, un libertario. Desde muy temprano, consideró a Stalin un dictador peligroso, y a Bob [Meltzer] y a mí nos costó mucho conseguir que lo excluyera del último discurso de El Gran Dictador (…)” ( Charles Chaplin: His Life and Art, David Robinson) hubo una compleja reaccion tras la Emision del Gran Dictador , la recepción no fue bien recibida por muchos y aunque sus detractores tacharon su trabajo de comunista, utópico o como simple propaganda , está icónica escena aunque no deja de ajustarse a la situación actual, dejo al lector con las palabras del biógrafo David Robinson, haciendo mencion su gran relevancia y su impacto en el siglo XXI.
“ (…) Los críticos de Chaplin, de izquierdas y derechas, lo acusaron de cliché y perogrullada. Sin embargo, el aspecto más sorprendente del discurso es que, en el siglo XXI, ni una sola frase ha quedado anticuada ni ha perdido su fuerza, aunque difícilmente pueda decirse que el optimismo de las líneas finales («¡Salimos de la oscuridad hacia la luz! ¡Entramos en un mundo nuevo…!») esté justificado(…)”
Charles Chaplin: His Life and Art, pag. 231.
Referencias Bibliográficas
* Charles Chaplin: His Life and Art , David Robinson, 1985
* My Autobiography, Charles Chaplin, traducción Julio Gómez de la Serna, 1964




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