Los puentes de Madison 

“Los puentes de Madison” (1995), dirigida por Clint Eastwood y basada en la novela de Robert James Waller, cuyo final, resulta en uno de los momentos más emocionantes e inolvidables. Con sólo miradas, los protagonistas transmiten mil palabras y sensaciones. Nervios, emoción, felicidad, tristeza, culpa, nostalgia, miedo, entre otros, todas esas emociones en unos pocos minutos, sólo con miradas.

La protagonista, Francesca Johnson (Meryl Streep), es una ama de casa que vive en una granja de Iowa en los años 60, que se enamora del fotógrafo Robert Kincaid (Clint Eastwood), quien llega al lugar para fotografiar los puentes cubiertos de la zona. Durante cuatro días, viven un romance apasionado, luego del cual él debe regresar a su lugar de origen.

En el final, Robert regresa a buscarla, y en ese momento transcurre LA escena, ella lo ve desde el interior de la camioneta que conduce su marido, bajo la lluvia, mientras él la ve desde el espejo retrovisor, parado en la esquina porque el semáforo está en rojo, esperando que ella tome la decisión de irse con él. Francesca, con la mano en la manija de la puerta, dudando, al final decide quedarse, són más fuerte el deber y la responsabilidad, ya su decisión de quedarse con su familia le rompe el corazón, pero siente que es lo correcto. Por su parte, él comprende el dilema de Francesca sin forzarla, aunque sufre, acepta que su amor vivirá en el recuerdo.

Años después, tras la muerte de ella, sus hijos descubren el diario donde relata esa historia, la que queda como un legado emocional para ellos, y para el espectador, una reflexión sobre el amor, el tiempo y las decisiones que nos marcan.

Ella pidió que sus cenizas fueran esparcidas en uno de los puentes, donde conoció a Robert. Él nunca vuelve a enamorarse, y permanece fiel al amor vivido. Ambos han quedado marcados para siempre por ese amor imposible.

Cada vez que vuelvo a mirarla siento lo mismo, dejándome imaginando cómo habría continuado la historia si ella hubiese bajado de la camioneta y huebiera huído con él.

Lo que transmite el final son varias sensaciones contrapuestas: tristeza y belleza, aunque breve, el amor es tan poderoso que perdura más allá de la muerte; el valor de la memoria, en este caso la historia queda como un legado emocional para sus hijos, y para el espectador, una reflexión sobre el amor, el tiempo y las decisiones que nos marcan.

Por otor lado, así como ella (la protagonista de la historia) llevó hasta su tumba el secreto sobre uno de los momentos más felices que vivió, aunque nunca volvió a verlo, atesora esos cuatro días como los más intensos de su existencia.y que no continuó por no hacer sufrir a su familia, principalmente a sus hijos. Ello, nos hace pensar en las historias ocultas que cada uno vive, que no se revelan a nadie y que, la mayoría de las veces, tampoco se revelan después de la existencia de quienes la viven.

Una lucha entre el deber y el deseo que nos acompaña durante toda nuestra existencia.

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